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   Capítulo 152 El hermano de Karina

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7314

Actualizado: 2019-08-11 00:12


Sasha asintió, "Sí. Olivia vino a verme, pero no me dijo que estabas aquí".

Debbie se encogió de hombros y no dijo nada. Sasha miró de un lado a otro a la pareja y preguntó con curiosidad: "Deb, ¿cuándo te casaste? ¿Por qué no me invitaste? Y Carlos, ¿cuándo se irán de Ciudad T?".

Debbie volteó a mirar a Carlos, que estaba deshuesando una costilla de cerdo. "Llevamos varios años casados y nos iremos mañana temprano", respondió sin levantar la cabeza. En cuanto terminó de deshuesarla, puso la carne en el plato de Debbie.

Con los ojos llenos de admiración, Sasha dijo: "Deb, tienes un marido muy cariñoso. Debes valorarlo".

"Lo haré", dijo Debbie con una dulce sonrisa. Sentía que la amaba por sus pequeñas acciones.

Había más de veinte platos sobre la mesa. Carlos sabía que tenía un gran apetito y siempre cuidaba que comiera bien.

De camino a la ciudad, le explicó por qué se había hecho pasar por novio de Megan esa vez.

Ese día, bajó del avión y estaba a punto de ir a verla cuando Megan lo llamó de la nada. Quería que fingiera ser su novio para poder deshacerse de un chico que la había estado acosando.

El lugar que mencionó Megan no estaba muy lejos, por lo que Carlos aceptó. Había planeado ir a ver a Debbie después de deshacerse del chico. Pero para su sorpresa, se habían encontrado con Debbie y Hayden en el restaurante.

Después de explicar todo, Carlos le había pedido a Debbie que le dijera por qué estaba ella con Hayden ese día. De modo que ella le dijo que sólo quería decirle a Haynde que había avanzado y que no había posibilidad de que volvieran a estar juntos.

Sin embargo, Carlos no se conformó con esta explicación tan corta y la bombardeó con preguntas. No la dejó hasta que le dijo cada palabra que habían conversado, cada movimiento que habían hecho y cada plato que habían comido.

Durante la cena, Debbie se dio cuenta de lo ocupado que estaba Carlos. Emmett, Tristán y otras personas no dejaban de llamarlo, pero él los cortó y prefirió mandarles mensajes por Skype.

Al mismo tiempo, también tuvo que responder las preguntas curiosas de Sasha. Para no demorar más su trabajo, Debbie rápidamente se tomó la comida y le ofreci

o que Carlos tenía era muy costoso, incluso su encendedor de cigarrillos. Debbie supuso que el abrigo también debía valer cientos de miles de dólares.

Lo colgó en el armario en un gancho con sumo cuidado y lo limpió ligeramente antes de cerrar la puerta.

Cuando regresó a la sala, Carlos estaba sentado frente a la cantina con dos copas de vino sobre la mesa que tenía enfrente. Cuando la vio, movió el dedo. "Ven acá. Tengo algo que hablar contigo".

¿Hablar? Con una sonrisa astuta, se acercó y le preguntó: "¿De qué quieres hablar? ¿Alguna dulce palabra?".

Carlos levantó la ceja ante sus provocativas palabras. Le entregó la copa que contenía menos vino y la atrajo hacia sus brazos. "Si quieres que te susurre dulces palabras, entonces lo haré más seguido en la cama de ahora en adelante".

'¡Lo sabía! No debería haber dicho eso. ¡Todo lo relaciona con sexo!'. "Olvídalo. Bebamos". Levantó la copa y miró el líquido. "¡Oye! Eres tan mezquino ¿Por qué me serviste menos?", Debbie protestó, señalando la copa.

"¿No es suficiente?", preguntó Carlos.

"No", refunfuño. 'Podría beberlo de un trago. Pero no debería ser tan grosera frente a él', pensó.

Carlos tomó un sorbo de vino y suavemente la acercó para darle un beso profundo. Debbie sintió que un líquido caliente fluía por su boca y lo tragó de manera inconsciente.

"¿Quieres más?", Carlos le susurró al oído, como un demonio que quería hacerla pecar. "Puedo darte mucho más".

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