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   Capítulo 189 El idiota

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8986

Actualizado: 2019-08-20 02:14


Debbie desvió la mirada hacia Valerie y Megan, quienes intentaban ignorar a Lewis. Arrugando el ceño, ella se preguntó por qué no le prestaban atención a su comportamiento lascivo.

Lewis se le puso en medio y le preguntó: "Debbie, ¿por qué las miras a ellas? Mírame a mí, ¿de acuerdo? Soy guapo, ¿verdad?".

Debbie puso los ojos en blanco y se dio la vuelta para subir las escaleras. "¿Quieres que mienta o que diga la verdad?", preguntó ella al pasar a su lado.

Agarrando al vuelo su pregunta, Lewis dijo: "Miénteme entonces".

"No eres guapo", respondió con convicción.

Lewis se rió. 'Como eso es mentira, lo que de verdad quiere decir es que soy un tipo guapo', pensó el descarado, pero no quería que ella se anduviera por las ramas para alabarlo. Quería escucharlo directamente de sus labios. "¿Y la verdad?", preguntó expectante.

Debbie se dio la vuelta y lo miró a los ojos. "La verdad es que eres más feo que pegarle a un padre con el calcetín sudado".

Lewis estaba anonadado por sus palabras.

Al ver la mirada frustrada en el rostro de Lewis, algunas sirvientas que había en la sala se rieron por lo bajo. Incluso Megan no pudo evitar cubrirse la boca para reprimir su risa.

Mientras Debbie seguía hacia la escalera, se sorprendió al ver a una mujer de pie en el rellano.

Era Miranda, que estaba pulcramente vestida. Parecía que iba a salir.

Algo avergonzada, Debbie forzó una sonrisa y la saludó: "Hola, tía Miranda".

Sin prestar atención al saludo de Debbie, Miranda miró fijamente a su hijo, que estaba listo para huir, y le reprochó con voz fría: "¡Lewis, idiota!".

Regañado por su madre delante de otros, Lewis bajó la cabeza avergonzado. Se acercó al sofá, se sentó junto a Valerie y le preguntó: "Abuela, ¿qué necesitabas?".

Valerie guardó silencio mientras Megan respondía: "La abuela perdió su collar de cuentas para rezar. Nadie lo encuentra. ¿Lo has visto tú?".

"No. Algo así no me interesa ni lo más mínimo. ¿Por qué iba a tomarlo?", respondió Lewis con indiferencia mientras se acariciaba el cabello desordenado. Al ver que Miranda finalmente salía de la sala de estar, se levantó rápidamente y corrió escaleras arriba de nuevo.

Debbie acababa de cerrar la puerta de su habitación cuando oyó que llamaban. La abrió, pero en una fracción de segundo, se abalanzó sobre la puerta para cerrarla.

Pero Lewis reaccionó tan rápido que ya había metido parte de su cuerpo antes de que ella pudiera cerrar. Con una sonrisa lasciva en la cara, dijo: "Oye, espera. Debbie, ¡agh! No cierres; ¡déjame entrar!".

Nadie podía hacerse una idea de lo mucho que deseaba Debbie echar a este tipo de su habitación. Apretando los dientes, se trag

evó a la boca.

Carlos no hizo nada, solo llevó sus palillos hacia otro dumpling.

Sin embargo, esta vez, Debbie empujó sus palillos hacia adelante y le arrebató el dumpling de los palillos a Carlos.

Luego, la pareja comenzó a jugar a "recoger y arrebatar". Debbie se había metido ya casi un plato entero de dumpling en la boca. Afortunadamente, el chef los había hecho bastante pequeños, así que no le supuso ningún problema llenarse la boca uno tras otro.

Por otro lado, Valerie y Megan habían estado observando a la pareja todo el tiempo con cara impasible. Lewis trató tanto de reprimir su risa que su rostro se puso rojo.

Tabitha permaneció en silencio, y lo único que hizo fue pedir a una criada que le trajera a Debbie un plato de sopa.

Al final, Carlos dejó de intentar recoger dumpling, porque temía que Debbie muriera ahogada.

Puso todo el plato frente a Debbie y miró a Megan. "Megan, a tu tía Debbie le gusta comer los dumplings. ¿Por qué no pruebas con otro plato?", dijo.

Debbie miró amorosamente a Carlos, con los ojos brillantes. Sintió que su corazón se derretía. Su marido se veía extremadamente guapo a sus ojos cada vez que intentaba protegerla.

Megan inspiró profundamente, tratando de mantener la sonrisa en su rostro. "No importa. Si a la tía Debbie le gustan los dumplings, déjala que disfrute. Tío Carlos, por favor, prueba esta carne", dijo Megan mientras tomaba una rodaja de carne asada y la ponía en un plato limpio. Luego, le pidió a la criada que se lo llevara a Carlos.

Debbie se sintió enfadada. '¿Es que no puedes comer tranquilamente? ¿Por qué todo este drama? Tal vez Carlos debería inscribirte en una academia de teatro, ya que tienes mucho talento para actuar. ¡Seguramente serías una actriz de primera, Megan!', pensó enojada.

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