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   Capítulo 191 A caballito

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8739

Actualizado: 2019-08-21 00:02


Debbie estaba encantada al saber que Carlos la iba a sacar. "¡Fantástico! ¡Vámonos!".

Justo cuando salían de su habitación, se encontraron con Valerie y Megan que acababan de subir.

Al ver a Debbie y a Carlos bien vestidos, Megan preguntó: "Tío Carlos, tía Debbie, ¿van a alguna parte?".

Debbie la ignoró y Carlos asintió con la cabeza. "Abuela, vamos a salir un rato".

"¿A dónde?", preguntó Valerie.

"A ver una película", respondió Carlos. Pues fue lo que Debbie sugirió. La nueva película de su ídolo acaba salir y llevaba ya un par de días hablando de verla. Ya iba siendo hora de que la sacara a una cita, y el cine parecía la excusa perfecta.

Los ojos de Megan se iluminaron. "¿Una película? Tío Carlos, quiero ir. ¿Puedo ir con ustedes?".

'Zorra, es una cita. ¿No lo ves o qué?', pensó Debbie.

"La próxima vez. No creo que esta te guste", dijo Carlos negándose rotundamente. Debbie se sintió aliviada. Le había llegado a preocupar que Carlos aceptara todo lo que Megan le pedía.

Megan corrió hacia Carlos y le sostuvo la manga. "Tío Carlos, estoy aburrida aquí. Quiero ir al cine con ustedes. La abuela Valerie se irá a dormir más tarde, y no tendré a nadie con quien hablar ni nada que hacer. Por favor, déjenme ir con ustedes. Por favor".

Valerie conocía las intenciones de Megan y decidió ayudarla. "Sí. Megan ha estado encerrada aquí varios días para hacerme compañía Como su tío y su tía, deberían sacarla para que se divierta".

Varios minutos después, Debbie, Carlos y Megan salieron juntos de la casa.

En el cine, Debbie llevó a Carlos a la máquina de autoservicio para sacar las entradas a través de su teléfono, mientras Megan fue a comprar algunos aperitivos y bebidas.

Según las entradas, el asiento de Debbie estaba justo entre Megan y Carlos, pero ya en el cine, Megan ocupó el asiento de otra persona y se sentó junto a Carlos.

Así que, ahora Carlos estaba sentado entre las dos mujeres.

"Ese es el asiento de otra persona", le recordó Debbie a Megan.

Megan respondió sin dar importancia: "No vendrá nadie más. El asistente del tío Carlos alquiló toda la sala".

Debbie estaba sorprendida. '¿Cómo es que yo no sabía eso?'.

"Mi asistente lo arregló cuando estabas en el baño", explicó Carlos.

'Muy bien. Sabía que no debería haber ido al baño. ¡Tengo que mantener vigilada a Megan!', pensó Debbie con pesar.

La película comenzó. La protagonista era Ramona Lu, una cantante fantástica que se convirtió en actriz. Su éxito como actriz demostró que no solo sabía cantar, sino también actuar. Era una película de época, y Megan tuvo aguantarse las

lvidaré el momento. Te vi por primera vez. Por un susurro en el viento. Supe lo que vendría después. Y ya te estaba queriendo. Antes de volverte a ver. Y de pronto la distancia se hizo nostalgia y yo creí enloquecer".

Carlos sonrió y la besó en los labios. "Tanto me quieres, ¿eh?".

"Por supuesto", respondió Debbie con firmeza.

Con una sonrisa aún más grande, Carlos se inclinó y le dio unas palmadas en la espalda. "Aunque en este momento no tengamos un auto, me tienes a mí. Debes estar cansada. Vamos, te llevaré a caballito".

Debbie miró la amplia espalda de Carlos y una calidez se extendió por su cuerpo. Levantó la cabeza para mirar al cielo mientras trataba de contener las lágrimas.

Carlos la llevó con facilidad, montada sobre su espalda, ella gritó: "Carlos".

"¿Sí?".

"¿Por qué eres tan bueno conmigo?".

"Porque eres mi esposa, tonta".

Aunque la ternura de Carlos no era nada nuevo para ella, en este momento, Debbie todavía estaba conmovida por su ternura. A veces, aquel hombre era asombroso. Ella presionó la mejilla contra su espalda para sentir su calor. "¿Pero hubieras hecho esto por mí si no fuera tu esposa?".

Carlos sonrió. "Ni hay peros, ni si fueras, ni nada de eso. Eres mi esposa, la única y te trataré como un tesoro siempre. Recuérdalo".

"De acuerdo. Si rompes tu promesa, yo... yo... Saltaré al mar contigo". Debbie se echó a reír.

"No hay problema. Si alguna vez rompo mi promesa, puedes castigarme como quieras".

"Recuerda, una promesa es una promesa".

"Sí".

Comenzó a llover cuando se acercaban a la residencia de los Huos.

Preocupada por si Carlos estaba cansado, Debbie se bajó de su espalda. "Has trabajado todo el día. No quiero agotarte por la noche también".

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