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   Capítulo 202 La furia de Carlos

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7541

Actualizado: 2019-08-23 11:07


Era medianoche, pero Debbie aún no había tenido noticias de Carlos, pronto, se quedó dormida.

En la oscuridad de la noche, alguien abrió la puerta de su habitación en silencio, entró con sigilo y miró a su alrededor. Olfateó con avidez la fragancia en el aire que inundó su nariz.

Debbie, dormida, sintió que alguien se deslizaba en su cama. Penando que era su esposo, no abrió los ojos y lo abrazó con fuerza. "Cariño, por fin estás de vuelta", murmuró.

Sin decir nada, el hombre intentó besar sus labios, pero Debbie justo se deslizó un poco hacia abajo, así que solo besó su cabello.

Ella abrió un poco los ojos y descubrió que la habitación estaba completamente a oscuras, incapaz de ver nada, volvió a cerrar los ojos y se acurrucó en los brazos del hombre. "Señor guapo, ¿acabas de ducharte? Hueles bien. ¿Es nueva esta colonia?". El aroma era un poco fuerte.

El hombre no respondió, se dio vuelta y se arrojó encima de ella.

Sintiendo lo que estaba a punto de hacer, Debbie se despertó del todo. "No, señor guapo, hoy no, todavía me duele de la última vez".

'Espera, algo está mal', pensó Debbie.

'Aquí hay algo raro, el peso de él y el olor...'.

Los ojos de Debbie se abrieron de golpe, alcanzó la lámpara de la mesita de noche y tocó el interruptor. Sus ojos se abrieron espantados cuando vio la cara del hombre.

Enojada, lo empujó con fuerza, y el hombre cayó sin más en el piso alfombrado. "¡Ay! ¡Maldita sea! ¿Qué pasa?", aulló.

Debbie se acomodó el pijama con rapidez, por lo general dormía desnuda, pero esta noche tenía tanto sueño que se había quedado dormida en pijama. Por suerte para ella, de lo contrario, él habría tocado algo a lo que no tenía derecho. Este hombre no era Carlos, de hecho, no podría igualar nunca su poderosa y hermosa presencia. Sin importar dónde se encontraba Carlos en ese momento, este imbécil no le llegaría ni a las suelas de sus zapatos.

Debbie saltó de la cama y agarró furiosa a Lewis de la oreja. "¿Cómo te atreves a meterte en mi habitación?".

"¡Ay! ¡Tranquila, tranquila! Carlos siempre está ocupado, estaba preocupado por ti. Pensé que podrías sentirte sola, así que entré para darte un poco de amo... ¡Ay!".

Antes de que Lewis pudiera terminar de hablar, Debbie solt

Carlos también, pero él parecía no darse cuenta.

Todos entraron en pánico.

Como no podía detener a Carlos, James caminó de pronto hacia Debbie y la abofeteó con fuerza.

Con su mente puesta en Carlos, Debbie no vio venir la bofetada, le ardía la mejilla y su oreja sonó.

Todos se congelaron al oír la fuerte bofetada, ni siquiera Valerie hubiera esperado que James golpeara a una mujer.

Carlos apretó los puños al darse cuenta de que Debbie había sido golpeada. Vio la marca roja de la bofetada y la sintió en su propia cara, sus ojos ardían como si fueran a incendiarse en cualquier momento.

James nunca había visto a su hijo tan enojado, tuvo miedo y se arrepintió al instante de abofetear a Debbie. Pero reunió coraje y se las arregló para discutir: "¡La zorra de tu esposa te engañó con tu primo! ¡No es mi nuera! ¡Es una ramera y debería ser expulsada de esta casa!".

Tan pronto como el hombre terminó de hablar, Carlos corrió hacia él, levantó el puño y lo golpeó en la cara mientras los demás gritaban espantados.

"¡Carlos! ¡Es tu padre!". Llorando, Tabitha se paró delante de James y bloqueó el segundo golpe.

Carlos miró a James como si hubiera décadas de odio entre ellos, apartó a Tabitha y le dio otro puñetazo.

Mareado, James se dejó caer al suelo y tuvo dificultades para levantarse, Wade y sus otros dos hijos trataron de detener a Carlos pero sin éxito, porque en ese momento, ya no era el mismo Carlos de unos segundos atrás. No había quien lo pudiera parar.

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