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   Capítulo 206 No seas amable

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9282

Actualizado: 2019-08-24 08:00


Carlos sacudió la cabeza y la besó en los labios. "Yo debería disculparme. Perdón por hacerte sufrir. ¿Lewis te hizo algo?".

"No, pero se subió a la cama y cuando descubrí que no eras tú...". Debbie no esperaba que Lewis se atreviera a hacer eso y menos en la casa de la familia Huo. Al principio, pensó que era Carlos el que estaba encima de ella. Pero luego, la diferencia de peso y el aroma a colonia de Lewis le hicieron darse cuenta de que definitivamente no era él. Estaba aterrada, e incluso ahora, al platicarlo, todavía sentía el corazón acelerado.

Los ojos de Carlos se llenaron de ira. Preguntó con los dientes apretados, "¿Y entonces? ¿Qué te hizo?".

Aunque avergonzada, Debbie reunió el coraje para decirle en voz baja: "Él... se subió encima de mí y quería... tocarme, pero lo descubrí y lo detuve de inmediato".

En este punto, la cara de Carlos estaba totalmente lúgubre. Repentinamente soltó a Debbie y se apresuró hacia la puerta.

"¡Oye! ¿A dónde vas?", Debbie gritó con desesperación. Sin tiempo para ponerse las pantuflas, corrió tras él descalza sobre la alfombra cálida y suave. Afortunadamente, no había salido todavía.

Carlos volteó y dijo con furia: "¡A ocuparme de él!".

Al ver la furia en sus ojos, Debbie se puso nerviosa. Parecía que destrozaría a alguien. Para detenerlo, Debbie lo tomó del brazo, sacudió la cabeza y lo persuadió: "No, no. Mira, ya estoy a salvo, ¿verdad? No me hizo nada. Y ya le diste una lección. ¡Cálmate, por favor! ¿Sí? Prometo que tendré más cuidado la próxima vez".

Le tomó un momento tranquilizarse a Carlos. Dejando escapar un profundo suspiro, notó que su mujer estaba descalza e inmediatamente la tomó en sus brazos. "¿Dónde están tus pantuflas?", la regañó. No le gustaba que anduviera así. Era impropio e inseguro.

Debbie puso los brazos alrededor de su cuello y lo miró a los ojos. "Acabas de llegar. Finalmente, te tengo sólo para mí. No te vayas a ningún lado. Estoy cansada. ¿Vienes a la cama?", le dijo, usando su lindo tono para convencerlo. Sabía que Carlos era un hombre de palabra. Si tomaba una decisión, no la cambiaría. Aunque Lewis fuera su primo, lo encontraría y se encargaría de él.

Debbie no le caía bien a la mayoría de los miembros de la familia Huo. Y Carlos había golpeado a Lewis y a James por ella frente a los otros miembros de la familia. Después de esa noche, la odiaban todavía más. ¡Ahora, si Carlos le hacía algo terrible a Lewis, la familia Huo nunca se lo perdonaría!

"Está bien, te escucharé", prometió Carlos, recuperando la compostura. La metió en la cama y la cubrió con la colcha. Luego, se quitó la ropa antes de entrar al baño.

Acostada en la cama, Debbie se quejó, "Señor Guapo, la temperatura afuera está a menos diez. Hoy no sudaste y te cambias d

a que la atmósfera le resultara más extraña. Sin embargo, no parecía afectar a Miranda en absoluto, como si estuviera acostumbrada al silencio. Luego disfrutó su taza de té de forma muy relajada. Para aminorar el silencio, Debbie tuvo que comenzar la conversación. "Bueno... así que... ¿Lewis y James ya están bien?", tartamudeó.

Miranda asintió con la cabeza sin decir una palabra.

Debbie gritó en su mente: '¡Cariño, vuelve ya! ¡Sálvame!'.

"¿Tu vuelo es mañana?", Miranda finalmente abrió la boca y preguntó.

Como si la hubieran salvado de una situación incómoda, Debbie asintió con la cabeza vigorosamente y respondió con entusiasmo: "Sí. Tomaremos el vuelo mañana por la tarde y llegaremos a la Ciudad Y pasado mañana".

Miranda sacó su teléfono del bolso. "Agrégame en Facebook. Mándame un mensaje privado, si necesitas mi ayuda".

"¡Oh, por su puesto!". Debbie rápidamente sacó su teléfono, abrió la aplicación y le mandó la solicitud a Miranda.

Su nombre de cuenta era únicamente: Miranda. Después de eso, miró a Debbie a los ojos y le pidió: "No le digas nada a Carlos sobre James. Finge que no sabes nada".

Sus palabras la sorprendieron. No sabía si Miranda también conocía su secreto.

Antes de que pudiera responder, Miranda se levantó del sofá. "Quizá puedas adivinar lo que está pasando. Las cosas son cómo piensas. Y es por eso que Tabitha está deprimida", dijo con sarcasmo. Con una mirada penetrante, advirtió: "Ten cuidado con Megan. Es una gran actriz. No seas amable con la familia Huo. No aflojes, o cavarás tu propia tumba".

Después de arreglarse la ropa, caminó hacia la puerta de forma arrogante y al mismo tiempo elegante. Antes de irse, se dio la vuelta y dijo sus últimas palabras. "No te sientas mal. Esa noche, Carlos hizo lo correcto. Lewis y James se lo merecían. Regresaré a trabajar. ¡Adiós!".

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