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   Capítulo 208 Por qué aún no ha quedado embarazada

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8815

Actualizado: 2019-08-25 00:12


Megan seguía sacudiendo la cabeza, su rostro estaba pálido.

"¿No me habías declarado la guerra? ¿Por qué tienes tanto miedo ahora?", la enfrentó Debbie. Carlos dio un paso adelante y las separó.

Tan pronto como estuvieron separadas, Megan se recostó débil en los brazos de Carlos, su cuerpo temblaba. Debbie se burló, "Carlos Huo, sientes que te duele el corazón, ¿verdad?".

Carlos cerró los ojos, "¡No hagas un escándalo de la nada!".

'¿Escándalo? ¿yo? Ella ya te tiró los ganchos', rió irónicamente por dentro Debbie.

Sintió que la ira la sofocaba. "Está bien, yo soy la equivocada. ¡Yo soy la buscapleitos!", gritó Debbie, con un nudo en la garganta. Ignorándolos, se dio vuelta y subió corriendo las escaleras.

Para evitar que las dos mujeres volvieran a pelear, Carlos hizo que una criada le preparara una habitación de invitados para Megan en la planta baja. Después de confirmar que Megan estaba bien, se dio vuelta para irse, era mejor así. Debbie no podía hacer demasiado en la casa de la familia Huo, pero aquí, lejos de todos los ancianos a los que disgustaba, su furia estaba liberada, y la ira de la Jefa era algo terrible de contemplar. Carlos pensó que sería mejor mantenerlas alejadas por el momento.

"Tío Carlos...", gritó Megan, acurrucada en la cama. "Lo siento si hago infelices a la tía Debbie y a ti, tal vez debería volar sola a la Ciudad Y mañana".

Carlos la miró y negó con la cabeza. "No, quédate aquí, que duermas bien".

Antes de irse, apagó la lámpara, pero de repente, Megan saltó de la cama, corrió hacia él y se arrojó a sus brazos, impidiéndole salir de la habitación. "Tío Carlos, créeme, tía Debbie no te quiere para nada...".

"¡Megan!", gritó Carlos en tono severo y trató de alejarla.

Megan alzó la voz. "¡Es verdad! Piénsalo, ya hace tiempo que están juntos, pero ¿por qué no se ha quedado embarazada todavía? ¿No crees que algo está mal?".

Carlos se quedó helado ante sus palabras.

Megan se compuso y continuó: "Vi... vi a tía Debbie tomar pastillas anticonceptivas, no quería decírtelo, pero ¡no quiero que me odies por ella! Quiero que sepas quién es ella realmente...".

Carlos preguntó: "¿Cuándo y dónde viste eso?".

"En la casa de la familia Huo, la vi hacerlo tres veces allí...".

Al ver que Carlos se alejaba para irse, agregó de prisa: "No le preguntes directamente, no lo admitirá. Puedes llevarla a hacerse un análisis de sangre y ver si en su cuerpo hay algún compuesto esteroide, de los que se usan en los anticonceptivos, o tal vez averiguar por qué no puede quedar embarazada".

Carlos se detuvo.

Megan contuvo el aliento y con cautela añad

'¡Mi suposición era correcta!

¡Qué tipo idiota! ¿Por qué renunciar a esto?'.

¡Recién cuando se instaló en su nuevo asiento se dio cuenta de que la verdadera idiota era ella!

Había un motivo oculto, porque ¿quién estaría dispuesto a renunciar a un asiento en primera clase para cambiarlo por otro en la cabina económica? Por fin lo entendió, de inmediato se levantó para irse, pero el hombre sentado a su lado la detuvo rápidamente. Había querido agarrarla de la mano, pero al final terminó tirando de su manga. "Deb, parece que estamos destinados a encontrarnos aquí".

Debbie se sacudió la mano y dijo fríamente: "¡Hayden eres un acosador! ¿Por qué te encuentro en todas partes?".

"No lo sé, como dije, debe ser el destino", dijo Hayden con inocencia, levantando las manos en el aire y encogiéndose de hombros. En realidad había visto a Debbie antes, cuando esperaba en la sala VIP. Entonces, mandó a alguien a investigar, y descubrió que ella había reservado un pasaje en la cabina económica.

Debbie lo ignoró y tomó su bolso con la intención de recuperar su asiento original en económica, como indicaba su boleto, pero Hayden se levantó, la detuvo en seco e intentó persuadirla. "El avión está por despegar, es solo un asiento, prometo no molestarte ni ponerte un dedo encima. ¿De acuerdo?".

Debbie puso los ojos en blanco pero al ver que dos azafatas los miraban con curiosidad, no tuvo más remedio que sentarse otra vez. 'Olvídalo, es solo un asiento. Él no podrá hacer nada en un avión', pensó, y suspiró con impotencia.

Después de sentarse, sacó su teléfono y le dijo formalmente: "Todavía no está en modo avión, así que puedo transferirte el dinero ahora, te debo la diferencia de precio entre la clase económica y la primera".

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