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   Capítulo 211 Hayden es un loco

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8629

Actualizado: 2019-08-26 00:02


La alta figura de Carlos apareció ante sus ojos. Al darse cuenta de que se encontraba en los brazos de Hayden, Debbie sintió una oleada de sangre corriendo por su cabeza. Sabía que había hecho mal, y ahora estaba en una posición comprometedora. Sabía también que Carlos estaría enojado con ella. Pues cuando se trataba de Debbie, él no razonaba. Era como si supiera exactamente qué botón tenía que presionar para volverlo loco, pero cuando se dio cuenta de ello ya era demasiado tarde.

'¡Estoy bien jodida!', pensó Debbie.

Soltó el cuello de Hayden y saltó de sus brazos. Estaba tan nerviosa que cuando aterrizó en el suelo se tambaleó. Afortunadamente, Hayden la estabilizó y evitó que cayera.

'¡Maldita sea! Le prometí a Carlos que no quedaría con Hayden'.

Carlos se quedó de pie donde estaba, sin palabras. Sus ojos estaban fijos en ella, fríos como el hielo.

Debbie abrió la boca para explicarle, pero no encontró nada que decir, y volvió a cerrarla. Después de recordar lo que había hecho él por Megan, ella decidió que era mejor no decir nada.

Se dio la vuelta y entró en la cocina, sin decir una palabra.

Ahora, Hayden estaba seguro de que algo iba mal entre Debbie y Carlos.

Le sonrió a Carlos y se sentó en el sofá con naturalidad, casi como si no fuera un invitado. "No es lo que parece, señor Huo. Vine por los pasteles de crema. Ayudé a Deb en el avión antes y, a cambio, ella quería hacer unos pasteles para agradecerme. No pasó nada. Parece un hombre razonable...".

Con las manos en los bolsillos, Carlos lanzó una mirada fría a Hayden y dijo con indiferencia: "Parece que tienes mucho tiempo libre, señor Gu. ¿Quieres tener aún más?".

Como era un hombre inteligente, Hayden percibió instantáneamente la advertencia que contenían las palabras de Carlos. "Gracias señor Huo, pero estoy bien. Estamos verdaderamente ocupados últimamente. Después de todo, durante un tiempo estuvimos preparando licitaciones para un contrato específico, pero el Grupo ZL intervino de repente y nos superó. Tendremos que estar en alerta, ¿verdad?", dijo Hayden.

Carlos se volvió para mirar a Debbie, que fingía estar ocupada en la cocina. "¿Te gustan los pasteles, señor Gu?".

Hayden no sabía por qué preguntaba eso Carlos, así que simplemente respondió: "Deb está haciéndolos".

"Entonces siéntate aquí y espera. Recuerda, no te vayas".

Después de decir eso, Carlos pasó junto al sofá y entró en la cocina. Cerró el grifo y tiró de Debbie, que estaba lavando un trapo, y la atrapó en sus brazos con movimientos rápidos y suaves.

Debbie se sorprendió.

y, antes de que pudiera cerrarla, Carlos la agarró por la muñeca y la arrastró fuera de la villa, haciendo que se tambaleara. "¡Suéltame, Carlos! ¿A dónde me llevas?", gritó Debbie.

Pero Carlos la agarró con fuerza de la muñeca, la llevó hasta el Emperor y, sin decir una palabra, la empujó bruscamente contra el asiento trasero.

Emmett y Tristan se quedaron boquiabiertos. '¿Que está pasando? ¿Por qué la trata así? ¿Olvida lo mucho que antes trabajó para hacerla feliz?', pensaban los dos secretarios para sí mismos.

Emmett apartó a Tristan a un lado y le dijo: "Hermano, hablaremos más tarde". Corrió hacia el Emperor y encendió el motor.

Carlos se sentó junto a Debbie en el asiento trasero. Con voz fría, ordenó: "Conduce al hospital".

¿Al hospital? Emmett tuvo que volver la cabeza para comprobar si Debbie estaba herida.

"¡Vamos!", Carlos bramó su orden con tal fuerza que sorprendió tanto a Debbie como a Emmett. Emmett se giró de nuevo y condujo hacia el hospital que estaba bajo gestión del Grupo ZL.

Debbie se frotó la muñeca dolorida y preguntó enojada: "¿Qué estás haciendo? ¿Por qué me llevas al hospital?".

Carlos no respondió.

Debbie se sintió lastimada. Contuvo las lágrimas y gruñó: "¡Detén el auto! No voy a ninguna parte".

Carlos la calcinó con una mirada y repitió la pregunta que le había hecho antes. "Estás teniendo periodo dos veces este mes. ¿Por qué?".

Debbie gritó: "¡No lo sé! ¿Qué estás intentando inferir? Quizás me enfermé. ¿Me llevas al hospital? ¿Estas sordo o qué? No voy a ir. ¿Y es así cómo tratas tú a una mujer enferma?".

Realmente no podía entender por qué Carlos había perdido por completo los estribos cuando oyó que tenía el periodo otra vez.

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