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   Capítulo 222 La noche en el hospital

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7476

Actualizado: 2019-08-28 00:21


El pobre Emperor fue el que recibió la patada aunque no tenía culpa de nada. Zelda estaba sentada en el asiento del conductor rígida, sin atreverse a moverse. Este era el auto favorito de su jefe.

El aura de Carlos se volvió aún más amenazadora. "Debbie Nian", advirtió.

Debbie no tenía miedo. Mirando a Carlos, le dijo bruscamente: "¿Qué?"

Por algún extraño motivo, su tono furioso lo hizo reír. "Si estás enfadada por algo que hice, entonces desquítate conmigo, pero no con un inocente".

'¿Inocente?'. "Señor Huo, por 'inocente', ¿te referías a tu auto o a Megan?".

La ira de Carlos se había esfumado. Se preguntó desde cuándo se había vuelto tan paciente. "¡Por última vez, sube al maldito auto!".

Asegurándose de que no había nadie cerca de ellos, Debbie pateó a Carlos en la espinilla mientras decía: "No hay problema. ¡Me desquitaré contigo!".

Mirando la huella en los pantalones de su traje, preguntó: "¿Ya estás contenta?".

"Sí, lo estoy", respondió ella. Ya casi no podía soportar el frío. Además, había reunido el coraje que necesitaba para patear a Carlos y ya había tenido suficiente.

Sin esperar la respuesta de Carlos, se metió en el auto caliente.

La llevaron de regreso al hospital y Debbie fue hacia el vestuario en silencio y se puso de nuevo la ropa de paciente. Arrojó el uniforme de la enfermera a los brazos de Carlos, pero él no hizo más que quedarse parado y mirarla.

Debbie le lanzó una mirada asesina. Sus brillantes ojos grandes decían: "¿Lo vas a llevar de vuelta o no? Porque si no lo haces me voy a enfadar mucho".

Carlos miró el uniforme con desdén y dijo: "Esta es la ropa de otra mujer. No quiero tocarla".

Debbie no encontraba palabras.

Se dirigió protestando a la habitación contigua y le dijo a la enfermera de turno: "Por favor, devuélvale esto a su compañera y discúlpese de mi parte. Gracias".

Luego corrió para meterse otra vez en la cama y se deslizó debajo de las sábanas sin decir una palabra más.

Siguió sin hacer caso a Carlos.

Después de un rato que no sabía cuánto duró, Debbie estaba a punto de quedarse dormida cuando Carlos le dijo: "Toma".

Ella no respondió.

Carlos levantó las mantas. Debbie abrió los ojos y lo miró fríamente.

En

como un buen hombre en un pendejo excitado?'.

Debbie quería hablar con él, pero temía que el tema fuera molesto y que la conversación se volviera desagradable.

Si eso sucediera, terminaría durmiendo sola en el hospital, así que decidió dormir en silencio en los brazos de Carlos mientras escuchaba el latido regular de su corazón.

Como ya tenía su teléfono, Debbie se portó bien en el hospital al día siguiente.

Por la tarde, Karen, Kristina y Jeremías fueron a verla y estuvieron hablando hasta que se hizo de noche.

Mientras Carlos y sus secretarias trabajaban fuera de la habitación, Debbie y sus amigos tramaban un gran plan.

Debbie comenzó en tono conspirador, "¿Qué tal si nos cargamos a alguien?".

Los otros tres se miraron y luego sacudieron sus cabezas vigorosamente.

Debbie puso los ojos en blanco. "No tienen que matar a nadie".

"Entonces, no digas 'cargamos a alguien'", la corrigió Kristina, suspirando.

"Bien, de acuerdo. Entonces, ¿qué tal si liamos una gorda? ¿Eso sí les interesa?".

Jeremías asintió con la cabeza. "Por supuesto. ¿Cómo me iba a perder algo así?".

Como no hacía falta matar a nadie, Karen y Kristina también asintieron. "Mientras no vaya contra la ley, cuenta con nosotros".

'Contra la ley...', Debbie pensó en eso. 'Bueno... ¿Va contra la ley?'.

"No va contra la ley, supongo", dijo con una sonrisa.

Sus amigos se quedaron mirándola sin decir nada durante unos instantes.

Finalmente, Kristina dijo: "Lo dudo".

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