ManoBook > Romances > Respira Conmigo

   Capítulo 225 Esta es tu casa

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9449

Actualizado: 2019-08-29 00:33


"Suéltame. ¡Tengo piernas!", gritó Debbie mientras forcejeaba intentando soltarse de su agarre.

Pero Carlos no aflojó el firme agarre de su mano hasta que alcanzaron el borde de la cama. Liberó su mano y la arrojó sobre la blanda cama.

Debbie yacía boca abajo en la cama, molesta, y dando pequeños botes mientras gritaba enojada: "¡Carlos Huo! ¿Estás loco? Si no quieres verme, no vuelvas a casa. Ah, claro, que esta es tu casa, no la mía. Me iré".

Mientras decía esto, salió de la cama y se apresuró hacia la puerta.

"¡Detente!", le ordenó Carlos con frialdad.

Siempre era capaz de someter a todo el mundo con su voz autoritaria, a todos menos a Debbie. Pensó que ella era la única persona en este mundo que se atrevía a llevarle la contraria una y otra vez.

La mujer enojada había desaparecido de la habitación dando un portazo y dejando a Carlos a solas consigo mismo. ¿Por qué se enojaba constantemente con él cuando solo quería lo mejor para ella? Le parecía que su relación era un poco como la de un padre y una hija. Si él ponía alguna regla o le decía que hiciera algo, ella se ponía hecha una furia porque no se le permitía hacer lo que quería en ese momento. A veces, lo ponía al límite de su paciencia.

Debbie solo se había alejado unos pasos cuando Carlos la alcanzó y la tomó en sus brazos. Sintiendo que sus piernas abandonaban el suelo de repente, gritó: "¡Suéltame! ¡Idiota! No quiero verte...". Su voz quedó amortiguada de repente. El hombre había cerrado la puerta de una patada y la tenía atrapada contra la pared para besar sus labios parlanchines.

Al darse cuenta de su intención, Debbie aprovechó la oportunidad para ridiculizarlo mientras se esforzaba para tomar aire, "¿Quieres tener sexo conmigo? ¿No estabas enfadado conmigo por tomar pastillas anticonceptivas? ¿No te preocupa que las vuelva a tomar?".

Al sacar este tema, Carlos montó en cólera. Miró a Debbie intensamente y le advirtió: "Debbie, si te tomar una sola píldora más, no te dejaré comer un bocado de comida".

"Lo que quieras, pero nada de sexo, entonces. Ya que no confías en mí, ¿por qué duermes conmigo? ¡Lárgate! Aléjate de mí... ¡Aargh! ¡Ay! Me estás haciendo daño..."

El gesto repentino de Carlos hizo que Debbie detuviera su intento de escabullirse de sus brazos.

Carlos estrecho su agarre sobre su cintura. "¿Por qué me rechazas? ¿Es por Hayden?".

Debbie sentía unas ganas enormes de golpearlo en la cara. ¿Por qué hablaba de Hayden? ¿Qué tenía él que ver con todo esto? Completamente indignada, ella espetó: "¿Estás drogado? ¡Hey, para, para! Me equivoqué... Yo no...".

Debbie estaba chillando, sus súplicas ensordecedoras resonaban por toda la casa, a pesar de que su habitación estaba bien aislada.

Sus ruegos, gemidos y respiraciones no disminuyeron hasta bien entrada la madrugada, cuand

dió, luego usé otro teléfono para contactarla. Cuando finalmente se puso al teléfono, me disculpé sinceramente con ella. Ella, en lugar de aceptar mis disculpas, me echó en cara que te hubiera contado lo de la píldora. Lo admití, y luego me colgó. Nunca pensé que tendría un accidente después de aquella llamada. Tío Carlos, por favor no te enojes conmigo. Por favor".

Carlos la miró con gravedad y continuó preguntando: "¿De qué más hablaron?".

"Tía Debbie dijo... que la amabas más a ella. Y me advirtió que me mantuviera alejada de ti. Me dijo que te he estado incordiando y molestando todo el tiempo. Y se lo prometí. Tío Carlos, me siento mal ahora. Sé que está mal que pase mucho tiempo contigo, porque estás casado. Pero no puedo sacarte de mi cabeza. Lo siento. Todo es culpa mía...".

Megan sollozó y su respiración se entrecortó. Carlos se masajeó la parte superior de la nariz, cerca de las cuencas de los ojos, sintiendo que le palpitaba la cabeza por todo aquel asunto. Para evitar que tuviera un ataque de asma, no tuvo más remedio que consolarla, "No llores. No quise culparte".

"Hmm... Tío Carlos, te escucho. Si tú no te enfadas, no lloraré". Sus lágrimas se convirtieron en sonrisas mientras iba a por un pañuelo.

Después de salir de la casa de Megan, Carlos subió a su auto y llamó a Tabitha. "Mamá, soy yo".

"¡Carlos, qué sorpresa! ¿No estás ocupado?".

"No. Mamá, ¿cuándo viste a Debbie tomar píldoras anticonceptivas?", preguntó Carlos directamente.

Hubo un momento de silencio al otro lado de la línea. Tabitha pensó que debía haber sido Megan quien le dijo a Carlos.

Carlos esperó en el teléfono pacientemente. Después de un rato, Tabitha finalmente abrió la boca. "Creo que es bueno que haya tomado anticonceptivos, ya que a tu abuela y a tu padre no les gusta Debbie. Será un problema divorciarse de ella si queda embarazada de ti...".

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir