ManoBook > Romances > Respira Conmigo

   Capítulo 229 No me tiznes, dijo la sartén al cazo

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8707

Actualizado: 2019-08-30 00:19


Además, Curtis nunca había escuchado a Carlos hablar mal de Debbie frente a ellos, y del mismo modo, no le permitía hacerlo a nadie.

"Señor Lu, ¿ha venido a defender a Carlos?". Debbie sonrió con impotencia. De hecho, Curtis era el fiel amigo de Carlos. Debbíe aún recordaba que el otro día, cuando habían peleado, Curtis también había defendido a Carlos. Sería capaz de pelear por él, y jamás lo dejaría abandonado en situaciones difíciles, lo cual era exactamente lo que se suponía que debía hacer un buen amigo.

Curtis negó con la cabeza. "No, simplemente estoy diciendo la verdad".

"¿Puede sacarme de aquí?", preguntó Debbie ansiosa, cambiando de tema. Estaba sana y salva y sin ninguna herida esta vez, después de haber sido rescatada del río. Pero para su frustración, Carlos la había confinado otra vez al hospital, y ya no podía soportar el aburrimiento de otra estadía, además, estaba cansada del olor a desinfectante.

Curtis levantó las cejas sorprendido, "¿No quieres quedarte aquí?".

"¡No, ni por un segundo más!". Y más importante, tampoco quería ver a Carlos por ahora.

Momentos después, Debbie salió descaradamente de la sala con Curtis.

Carlos y Damon estaban ocupados charlando en el pasillo, pero dejaron de hablar de repente cuando escucharon los pasos.

Curtis se acercó y dijo: "Oye Carlos, Karina tiene algo que decirle a Debbie, la traeré de vuelta más tarde".

Carlos no dijo nada, ni miró a Curtis, había mantenido la mirada fija en Debbie desde el momento en que ella salió de la sala. Debbie, por supuesto, había sentido su mirada intensa, pero miró para otro lado, intentando evitar el contacto visual.

Curtis miró a la pareja en beligerante silencio y se rio, sacudió la cabeza mientras le daba palmaditas en el hombro a Carlos. "Ella es joven e infantil aún, ¿tienes que ser tan serio con ella?".

Al escucharlo, por fin, Carlos rompió el silencio, con voz fría, espetó: "¿Infantil? ¿Has visto a alguno de tus alumnos hacer algo como esto?". 'Más allá de todos sus malos hábitos y de su comportamiento escandaloso, esta vez se pasó de la raya, intentó matar a Megan... ¡a plena luz del día!', pensó Carlos enojado.

Curtis no pudo encontrar la forma de defender a Debbie.

Al escuchar la respuesta de Carlos, Debbie finalmente lo miró. Se burló de él, "No me tiznes, dijo la sartén al cazo. Tuviste las agallas para tirar a tu esposa al mar para alimentar a los tiburones, tuve la suerte de sobrevivir, y después quisiste enterrarme viva. Nuevamente, tuve la suerte de escaparme. Pero esta vez me arrastraste al río para ahogarme. ¿Qué soy? ¿Tu esp

ientras tanto, se sintió afortunado de que su propia esposa fuera madura, compuesta y encantadora.

Fuera del hospital

Gustavo miró por el espejo retrovisor a los autos que venían detrás. Cuando confirmó que ningún coche sospechoso los seguía, por fin se relajó un poco. Miró a la mujer agitada en el asiento del pasajero y la enfrentó, "Oye, Debbie, ¿estás huyendo de alguien?".

Debbie puso una mano en el pecho para tranquilizar su respiración. "Sí". '¡Mi esposo!', exclamó por dentro.

Gustavo resopló. No le creyó, así que no dijo nada más al respecto. En cambio, dijo directamente: "Sal de mi auto en la próxima intersección, y recuerda pagar la tarifa".

"¿Me vas a cobrar el viaje? ¿Debería llamar al señor Lu ahora?". Mientras lo decía, sacó su teléfono del bolsillo.

Gustavo gritó enojado: "¡Oye! ¡De no ser por mí, esos tipos te habrían atrapado! ¿Así me lo agradeces?".

Debbie se relajó y se reclinó débilmente en el asiento. "¿Puedes llevarme un poco más? Tengo que hacer algunas llamadas antes".

Entonces, primero llamó a Jeremías. "¡Hola, Jeremías, tragos esta noche!".

Pero para su sorpresa, fue el padre de Jeremías quien contestó el teléfono. "¿Debbie? Soy el tío Jasper".

"Oh... ¡Hola, tío Jasper!", saludó Debbie con cortesía.

Jasper sonrió y respondió con una voz más formal y cortés: "Hola Debbie, me temo que Jeremías está ocupado esta noche, ¿por qué no quedan para otro día?".

A Debbie le pareció que había algo raro, pero no sabía decir qué era. "Está bien, no importa, Tío Jasper, no debería quitarle más tiempo, me despido ahora, adiós".

"Mmmm, No seas tan cortés, pásate por casa cuando quieras, haré que la madre de Jeremías prepare tus postres favoritos", dijo el hombre.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir