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   Capítulo 233 Me acostaré con Gregory

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7521

Actualizado: 2019-08-31 00:25


Olga se sintió complacida al ver cuán asustada parecía estar Debbie. La miró con desdén y luego se burló: "Bueno, si imploras misericordia sinceramente, no le contaré al Señor Huo lo que acabas de decir".

"¿Implorar misericordia? ¿Por qué haría eso? No eres la señora Huo", dijo Debbie mientras miraba a Olga con una ceja levantada.

El rostro de Olga pareció avergonzarse un poco cuando escuchó mencionar a la "Sra. Huo", pero se mantuvo firme. "Si, el Señor Huo está casado y yo no soy la señora Huo. Pero si él no ama a su esposa, entonces, ¿qué sentido tiene ser la señora Huo? Él me ama y lo sabes. Si quieres que hable bien de ti, deberás rogar por mi perdón", dijo con una expresión engreída.

Debbie no pudo evitar estallar en carcajadas. Miró a Olga de pies a cabeza y se burló, "¿Estás segura de que te ama? ¡Vamos tía! Te ves incluso mayor que él. Debería estar totalmente ciego para enamorarse de ti. Además, ha tenido tantas mujeres. ¿Quién te crees que eres?".

La cara de Olga se crispó cuando Debbie la llamó "Tía". "Tú... ¡Cómo te atreves a llamarme así! ¡Le diré que lo llamaste infiel!".

"Hazlo si quieres, dile", dijo Debbie mientras se encogía de hombros. 'Megan, Olga, Portia... ¡Ha estado con tantas mujeres!', ella maldijo desde su interior.

¡Cómo deseaba Olga poder señalar a Debbie e insultarla en ese momento! Pero entonces alguien entró en el baño de mujeres, y ella tuvo que irse para no causar controversia y perjudicar su imagen.

Sin embargo Debbie comenzó a seguirla. "Tía, será mejor que te apresures. Si llego con Carlos primero, te delataré".

Ya que Debbie usaba tennis, pudo trotar hacia el comedor sin esfuerzo.

Olga temió que cumpliera su amenaza, por lo que aceleró el paso.

En un breve momento, Debbie casi había llegado a la mesa de Carlos, mientras que Olga todavía estaba bastante lejos de él. Así que comenzó a correr para alcanzarla.

Pero de repente, sus tacones de cuero de seis centímetros de alto cedieron cuando tropezó y cayó al suelo, torciéndose el tobillo.

Y una vez más, la tragedia le llegó a Olga.

"¡Aargh!", gritó desconsolada, tirada en el suelo en medio del restaurante. Todos los presentes se voltearon para verla.

Incluso el pianista dejó de tocar y miró b

le había informado que Debbie y Gregory iban a cenar precisamente en este restaurante. Por eso llamó a Olga y la invitó a cenar.

Olga entró en pánico cuando escuchó sus abruptas palabras. "Señor Huo, yo...". Intentaba decir algo para salvar la situación.

En el estacionamiento, el chofer de Carlos les abrió la puerta del auto. Carlos colocó a Olga en el asiento trasero, se acomodó el traje y dijo en un tono helado: "Y no te atrevas a ofender a Debbie Nian nunca más".

Por la mirada feroz en sus ojos, Olga supo que no estaba bromeando. Además, Carlos nunca fue un hombre al que le gustara bromear.

Su amenaza fue como un rayo que retumbó en el cielo despejado para Olga. Ella no sabía cómo responder.

Al ver que Carlos se marchaba, Olga tuvo un mal presentimiento. '¿Es posible que Debbie Nian sea la señora Huo? ¡No no no! Eso es imposible. ¡El Señor Huo nunca se casaría con una mujer como ella!'.

Cuando Carlos volvió al restaurante, Gregory y Debbie, que habían estado ocupados con su concurso de comida antes, no se encontraban por ninguna parte.

Entonces el hombre se frotó las cejas arqueadas y marcó el número de Karina. "Estoy en el restaurante. ¿Por qué no viniste?".

Sintiendo la conciencia culpable, Karina le dijo: "Estoy atrapada en el tráfico".

"Será mejor que le pidas a tu hermano que traiga de regreso a mi esposa ahora mismo. Si no lo hace en los próximos diez minutos, te aseguro que le faltarán algunas partes muy importantes de su cuerpo", amenazó.

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