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   Capítulo 236 Nadie le pone un dedo encima a mi esposa

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7135

Actualizado: 2019-09-01 00:02


Carlos miró de reojo a Wesley, que estaba dando de comer a Megan, y salió de la habitación con su teléfono.

Entró en otra habitación vacía, cerró la puerta tras de sí y se llevó el teléfono al oído. "Anoche no parabas de decir que te estabas congelando y me pediste que te abrazara. Y luego te arrojaste en mis brazos...". Contemplando la Ciudad Y desde la ventana, mostró una gran sonrisa y continuó con resignación: "Yo solo quería ayudarte a tomar un baño, pero empezaste a tocarme y besarme sin parar. Soy tu esposo. ¿Crees que iba a decir que no?".

Las palabras de Carlos hicieron que Debbie se sonrojara.

"¡Eso es imposible!", se apresuró a negar Debbie con los ojos muy abiertos. Muy en el fondo, se preguntó: '¿En serio? ¿Así de atrevida me pongo cuando estoy borracha?'.

"Nop. Es la verdad. Yo me alegraba de poder complacerte", dijo con seriedad, "Hice lo que tú querías. Y luego pediste probar algo nuevo. La variedad es lo que da sazón a la vida. Y me enseñaste unas cuantas cosas".

Debbie tenía la boca tan dolorida que, de repente, tuvo un mal presentimiento. "¿Qué cosas?", quiso saber ella.

"Me hiciste una mamada", dijo él aguantándose la risa.

Debbie quiso suicidarse al oír esto.

"¡Estás mintiendo! ¡Yo nunca haría eso!", Debbie replicó en voz alta. Su cara estaba tan roja como un tomate.

'Tiene que estar mintiendo. Yo nunca...', pensó.

"No es mentira. Tengo que decir que anoche estabas hecha una fiera. Gracias por los recuerdos", dijo Carlos con una sonrisa.

'¿Gracias... por los recuerdos? ¡Vete a la mierda, Carlos Huo!', gritó Debbie por dentro. "¿Cómo te atreviste a aprovecharte de mí cuando estaba borracha? ¡Te has pasado mucho esta vez! ¡Cabrón de mierda!", gritó ella al teléfono.

"Mira, vamos a hacer una cosa...". Su voz era fría. Después de un momento de pausa, prosiguió: "Visita a Megan. Pídele disculpas, y entonces te perdonaré". Megan le había llorado a Carlos y había insistido en que Debbie tenía que pedirle disculpas. A Carlos no le quedaba otra opción.

"¿Visitarla? ¿Pedirle disculpas? ¿Perdónarme?". Debbie sintió una amargura insufrible. "¡Ni lo sueñes!

acias. Le dejo que vuelva al trabajo". A pesar de su curiosidad, no pensaba preguntarle a Carlos.

Llegó al estacionamiento y miró los autos preguntándose si debería conducir sola.

Todavía estaba un poco acobardada, después de lo que sucedió la última vez que estuvo al volante.

Por el momento, decidió pedirle a Matías que la llevara.

Matías vino pronto y Debbie se subió al auto que conducía. Cuando el automóvil se acercó a las puertas de la mansión, estas se abrieron para dejar pasar un auto militar. Era un GAZ Tigr 4x4, un vehículo de infantería fabricado por los rusos. Aquello era lo más parecido que tenía el ejército a un Humvee. Solo se habían fabricado 3.000 unidades y muchos todavía estaban en condiciones de circular.

'Espera, ¿podría ser...?', Debbie se dio cuenta de quién era.

Estaba a punto de pedirle a Matías que se detuviera para poder saludar a Wesley, pero el Tigr se detuvo, bloqueándole el camino.

"Señora Huo, es el Sr. Wesley Li", le recordó Matías.

Debbie asintió mientras abría la puerta del auto y salía.

Wesley también saltó de su auto y fijó su mirada afilada en ella. Aunque no se sentía muy cordial, la saludó cortésmente, "Hola, Debbie".

Al ver su cara lívida, Debbie supuso que se trataba de Megan. "Hola, Coronel Li", dijo ella con una sonrisa.

Wesley asintió y fue directo al grano. "Estoy aquí por ti".

"¿Oh, de veras? ¿Por qué?", preguntó Debbie.

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