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   Capítulo 247 No me vuelvas a provocar

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7605

Actualizado: 2019-09-03 00:12


'¿Cree que no la besaré si se niega a limpiarse el lápiz labial? ¡Ja! ¡Qué ingenua!', pensó Carlos. Bajó la cabeza lentamente y la besó en los labios.

Una hora después, con la marca de lápiz labial todavía en la comisura de la boca, Carlos levantó a Debbie en sus brazos y subió a la habitación que Emmett les había reservado previamente. Ella estaba exhausta.

Había diferentes tipos de juguetes sexuales en la mesita de noche. Carlos puso a Debbie sobre la cama y comenzó a examinarlos, entonces Debbie se dio la vuelta y se metió entre las sábanas, se cubrió con la colcha, sin querer mirarlo.

Pero cuando escuchó el zumbido de uno de los juguetes, ya no pudo mantener la calma y levantó la cabeza por debajo de la colcha y suplicó: "Carlos, ya te pedí disculpas, por favor, no me tortures más, ¿de acuerdo?". 'Ya me obligó a disculparme con él en el auto, pero todavía quiere torturarme más. ¡Imbécil!', ella maldijo por dentro.

Carlos la miró fríamente y continuó leyendo el manual del juguete en la mano.

Debbie estaba enojada de nuevo, le dio la espalda y se juró a sí misma que nunca más le rogaría piedad. Cuando Carlos finalmente comenzó a usar los juguetes en ella, Debbie apretó los dientes, sin dejar escapar ningún sonido.

Sin embargo, después de un tiempo, no pudo soportarlo más, gritó y rogó: "¡Aaargh! Lo siento Carlos, ¡por favor!, por favor perdóname Carlos... no...".

Carlos no se detuvo, así que ella continuó rogando, "Cariño... En serio, en serio lo siento. Por favor, no...".

Carlos estaba realmente enojado con Debbie esta vez y no iba a ablandarse solo por sus súplicas. Metió el dedo dentro de ella, y ella gritó. Lo hizo una y otra vez y disfrutó sus gritos de súplicas y de placer. Luego le palmeó el clítoris, y ella gritó una vez más. Empujó dentro de ella más y más fuerte y dijo "No me provoques nunca más, ¿de acuerdo?".

"No... No lo haré". En el fondo, ella maldijo: '¡Pervertido!, ¡Monstruo!'.

Cuando se despertó de nuevo, sintió que había dormido una eternidad. Los fuertes rayos del sol le dieron directamente a los ojos y parecía que ya era tarde.

Se giró para alcanzar su teléfono que estaba en la mesita de noche, y vio la hora, eran las tres y diez.

"Bueno, está bien". La voz de Carlos de repente rompió

rmano en mi oficina, si quieres echarle un vistazo, le pediré a Emmett que te la traiga".

Debbie no respondió al respecto.

Unos minutos más tarde, su almuerzo llegó. Se lavó la cara y los dientes antes de desayunar tranquilamente.

Antes de ir a trabajar, Carlos le regaló un conjunto de productos de alta gama para el cuidado de la piel y le dijo: "Estos fueron hechos especialmente para tu piel, pruébalos para ver si te gustan".

'¿Es esta su forma de disculparse?', se preguntó Debbie, y aceptó el regalo, después de todo, se iría pronto y era posible que no pudiera recibir más regalos de Carlos en el futuro.

Después de darse un baño caliente, se puso el pijama y se arrojó sobre la cama. Solo quería quedarse en casa y jugar en su teléfono.

Pasaron unos diez minutos y recibió una llamada de un número desconocido.

Ella respondió. "¿Hola?".

"Debbie, soy yo, Gregory".

"Oh, hola Gregory. ¿Cómo estás?".

Después de un momento de pausa, él preguntó: "¿Estás ocupada ahora?".

"No, no lo estoy, ¿qué pasa?".

"Hay una exposición de joyas y relojes en el Centro de Exhibición del Nuevo Distrito y resulta que tengo dos invitaciones, ¿te gustaría venir conmigo?", le ofreció Gregory, sosteniendo las invitaciones firmemente en su mano. Estaba tan nervioso que sus palmas sudaban.

'¿Una exposición de joyas y relojes?'. Debbie tenía muchas joyas y relojes en su vestidor que Carlos le había mandado y la mayoría eran nuevos. "Lo siento Gregory, pero no tengo ganas de salir hoy...".

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