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   Capítulo 260 No le grites

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7314

Actualizado: 2019-09-05 00:22


"¿Asistente personal? Ese es el trabajo de Emmett. Dixon, debes tener cuidado. Carlos tiene mal genio y es difícil de tratar", le advirtió Debbie. De ninguna manera le importaba hablar mal de su marido.

Dixon le regaló una sonrisa amistosa y dijo: "Me esforzaré. Creo que el señor Huo no pierde los estribos sin razón. No te preocupes por mí, Jefa".

Karen le dio unas palmadas en el hombro a Debbie y bromeó: "¿Cómo te atreves a hablar mal de tu marido? Si se entera, te dará una gran lección".

Debbie la miró de reojo y se rió a carcajadas. "No se atrevería. Lo derribaría de un solo golpe". Estaba un poco ebria y por eso presumía tanto.

El resto también sonrió. Kristina expuso su presunción. "No presumas, Jefa. Todos recordamos muy bien que te quejabas de que el señor Huo era un maestro de las artes marciales".

Antes de que Debbie y Carlos estuvieran juntos, siempre se quejaba con sus amigos y les decía que si fuera más fuerte lo habría arrojado al océano ya cientos de veces.

Con una sonrisa avergonzada, Debbie dijo: "Kristina, realmente ya no me quieres. Sólo te importa Dixon. ¡Me has traicionado!". Con enfado, se recargó en los brazos de Karen, y miró a Kristina con ojos de reproche.

Kristina tomó un trozo de carne de res y lo puso en el plato de Debbie. "Cariño, no digas tonterías. Te quiero. Come esto. ¡Es muy crujiente!".

Esa parte de la carne de res era la favorita de Kristina. Y a Debbie también le encantaba. Esbozó una gran sonrisa y se la comió de un bocado.

Se sintió mucho más feliz después de reír y hablar con sus amigos.

Sin embargo, volvieron a hablar de sus estudios en el extranjero.

Jeremías tomó la mano de Debbie y le dijo en un tono serio: "Jefa, hemos sido amigos durante varios años. Realmente, no puedo aceptar que te vayas tan lejos. ¿Qué tal si hacemos esto? Le diré a mi papá que también quiero estudiar en Inglaterra. Así podremos estar juntos de nuevo".

Debbie sintió un hueco en el pecho por sus palabras; tampoco estaba dispuesta a dejar atrás a sus amigos. Intentó sofocar sus sollozos, tomó un trozo de carne para él y dijo: "Sólo come y deja de bromear. Si te vas a Inglaterra conmigo, Carlos te destrozar

conmueve tu fantasiosa historia de amor. ¿Estás muy emocionada porque te vas al extranjero?". Su voz sonaba con tanto sarcasmo que Debbie ya no pudo soportarlo.

Debbie y Jeremías estaban a punto de intercambiar verdaderos golpes. Sus amigos inmediatamente los separaron. Afortunadamente, el salón privado estaba insonorizado. Los otros clientes no se imaginaban lo que pasaba ahí adentro.

Debbie apartó las manos de Karen y agarró a Jeremías del cuello. "Quieres que me vaya pronto, ¿verdad? Sólo mentías cuando dijiste que no querías que me fuera".

Jeremías no la sacó del error. Lo que hizo fue gritar: "¡Oh, sí! Vete pronto. Será mejor que te vayas con tu amado esposo. Ya no soporto ver tu cara. ¡Suéltame! ¿Quieres pelear? No soy rival para ti, pero no te dejaré ganar tan fácilmente".

Debbie ya no pudo contener su ira, así que levantó el puño y golpeó en el hombro a Jeremías.

Jeremías estaba a punto de defenderse, pero Dixon lo arrastró hacia atrás para que no tocara a Debbie.

Sasha pensó que se estaban peleando por su culpa y se puso a llorar. "Deb, lo siento. Todo esto es mi culpa. No debería haber venido". 'Son los mejores amigos y ahora están peleando por mi culpa...'.

"Sasha, no llores. Esto no tiene nada que ver contigo. Él es un asno. ¡Necesito darle una lección!", Debbie dijo. Se liberó de Karen y Sasha nuevamente, y se abalanzó sobre Jeremías.

"¡Dixon, suéltame!", gritó Jeremías. Dixon lo soltó de inmediato.

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