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   Capítulo 266 Un disparo

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7182

Actualizado: 2019-09-07 00:02


Carlos miró aquel enorme par de ojos que se abrían con curiosidad en la pantalla de su teléfono. "¿Qué estás pensando? La chaqueta de mi traje se ensució, eso es todo". Una clienta llevaba un perfume tan fuerte que inundó con su aroma toda la sala de reuniones. Incluso después de que ella se fuera, Carlos aún podía olerlo en su chaqueta.

Debbie estaba decepcionada. "Pensé que ibas a desnudarte para mí".

Carlos sacó del armario la chaqueta de un traje completamente nuevo y se la puso. "¿Quieres verme desnudarme?".

Debbie asintió emocionada, "¡Sí, sí!". Solo de pensar en su cuerpo atlético se puso a babear.

"Vete a clase ahora. Esta noche podrás deleitar tu mirada". Carlos le guiñó un ojo.

Debbie asintió ante su voz magnética. "De acuerdo. Tenemos una cita. Luego no te eches atrás". Salió disparada hacia el aula como una bala.

A Carlos le hizo gracia. "No lo haré. Adiós".

"¡Adiós!".

Cuando Carlos salió de la sala, Megan aún seguía haciendo su tarea en su escritorio.

Él la miró y dijo sin emoción: "Voy a volver a la sala de reuniones. La reunión se alargará. Cuando termines tu tarea, pídele a Ashley que te llame a un chófer y le diga que te lleve a casa".

"Entendido. Regresa a tu trabajo y no te preocupes por mí, tío Carlos".

"Bueno".

La vida de Debbie en Inglaterra era bastante monótona. La mayor parte de su tiempo se le iba en estudiar. Le sorprendía que alguien como ella, que siempre había sido una estudiante tan mala, estudiara tanto ahora.

Sin Carlos, sus días parecían fotocopias. Se sucedían uno igual al otro. Cada día era clase, yoga y música.

Afortunadamente, tenía libres los fines de semana para divertirse. Si no, ya se habría vuelto loca.

Había pasado un mes y medio desde que había llegado a Inglaterra. Había estado lejos de Carlos cuarenta y cinco días y durante ese tiempo, reflexionó sobre todo lo que había sucedido en la Ciudad Y. Había llegado a algunas conclusiones claras.

Se había dado cuenta de que había sido demasiado irascible. Carlos solo había sido bueno con ella. Por muy ocupado que estuviera, siempre había sacado tiempo para estar con ella. Siempre le

oír con bastante claridad cómo susurraban dos enfermeras en el pasillo. "Pensé que ella no era la mujer del señor Huo".

"No, solo es su sobrina".

"Entonces, ¿qué pasa con tanto abrazo? Ella no es ninguna niña. Debería conocer los límites".

Debbie oyó cada palabra. Incluso los extraños saben que Megan debería mantener la distancia con Carlos. Pero ella actúa como una niña pequeña a su alrededor.

Demasiado concentradas en sus chismes, las dos enfermeras solo saludaron a Debbie con la cabeza cuando pasó.

Debbie oyó los sollozos del interior de la sala hasta con la puerta cerrada.

Con una mano en el pomo de la puerta, respiró hondo y abrió.

Megan estaba llorando en los brazos de Carlos, que tenía la cara pálida. Su hombro estaba vendado. Una de sus manos acariciaba ligeramente a la niña que lloraba en sus brazos.

Junto a su cama estaban Damon y Zelda.

Zelda, que era la única que estaba frente a la puerta, la vio primero.

"Señora Huo", saludó a Debbie con voz sorprendida.

Entonces todos los ojos se posaron en ella a la vez. Incluso Megan levantó la cabeza para mirar a Debbie con sus ojos rojos e hinchados.

Carlos no pudo ocultar su alegría cuando vio a Debbie. Pero luego preguntó arrugando el ceño: "¿Quién te lo dijo? ¿Por qué no me dijiste que ibas a volver?".

Específicamente le había pedido a Emmett, que era cercano a Debbie, que no le dijera nada. ¿Cómo se había enterado?

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