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   Capítulo 267 Confrontación

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7544

Actualizado: 2019-09-07 00:12


Debbie dejó su equipaje a un lado y dijo sarcásticamente: "Si te hubiera dicho que iba a volver, no habría podido ver esta escena tan conmovedora de tu dulce sobrina llorando en tus brazos y tú consolándola con tanto mimo. Hubiera sido una pena, la verdad. ¿Interrumpo algo, señor Huo?".

Megan se quedó en los brazos de Carlos mirando a Debbie, que había aparecido de repente. Se quedó atónita, como si hubiera entrado en alguna fantasía.

'¡Jum! ¿Está tratando de provocarme esta zorra?', pensó Debbie.

Damon hizo ademán de intervenir antes de que las cosas empeoraran, pero recordó que su esposa le había advertido que se mantuviera alejado de aquellos enredos románticos. Así que solo dijo: "Mi hijo ya se habrá despertado. Tengo que ir a casa y ver cómo está. Adiós". Y así sin más, abandonó la habitación.

Zelda también pudo sentir la tensión. Al ver que Damon se marchaba, ella le dijo a Carlos: "Señor Huo, iré y me aseguraré de que su almuerzo esté preparado a tiempo".

Y ya solo quedaban Debbie, Carlos y Megan en la habítación. Megan finalmente volvió a la realidad, salió de los brazos de Carlos rápidamente y explicó ansiosamente: "Tía Debbie, me has malinterpretado. Solo estaba preocupada por el tío Carlos".

Carlos no apartaba la mirada de Debbie. Al oír la explicación de Megan, ella sonrió, "No interpreté mal nada ni a nadie. Envidio de veras tu estrecha relación con tu tío Carlos. Si yo tuviera un tío así...".

"Megan, danos un minuto", dijo Carlos en voz baja. Megan se levantó para irse, pero Debbie la detuvo en seco. "Si te vas, ¿quién cuidará de tu tío Carlos? Tengo que estudiar, así que me voy".

"Tía Debbie...".

"¡No te atrevas a llamarme así!", bramó Debbie borrando el color de la cara de Megan.

"¡Debbie!". Carlos desvió sus ojos de Megan a su furiosa esposa. Había desaparecido su mirada afilada y en su lugar había un tierno anhelo.

Solo ellos dos sabían cuánto se habían extrañado, cuántas veces habían imaginado el momento en que se reunieran. Pero nunca así; nada parecido a esto.

"Sí señor Huo, ¿qué puedo hacer por usted?". Debbie lo miró con los ojos llenos de sarcasmo.

Carlos agitó la mano hacia ella. "Ven aquí".

Pero en vez de acercarse, Debbie agarró su equipaje y se dirigió ha

persona".

"No digas tonterías".

Debbie no respondió. No creía haber dicho nada fuera de lugar.

Carlos se apartó a un lado para hacerle hueco. Luego la atrajo hacia la cama y le dijo: "Duerme conmigo".

"No necesito dormir", objetó ella.

"Sí, sí lo necesitas", insistió.

Con Debbie en sus brazos y el aroma familiar de ella arropándolo, Carlos se durmió pronto.

Debbie también estaba cansada. Pero la escena que había presenciado antes la mantuvo despierta.

Cuando estuvo segura de que Carlos estaba profundamente dormido, se desasió de sus brazos y salió de la cama en silencio.

Quería hablar con Megan, quien estaba sentada en el banco fuera de la habitación, jugando con su teléfono.

Al ver a Debbie, guardó su teléfono y sonrió sin decir nada.

"Cuidaré yo de él. Puedes irte", dijo Debbie con frialdad.

Inmediatamente, la expresión en el rostro de Megan cambió. Antes de que pudiera decir una palabra, Debbie le advirtió: "Guarda tus lágrimas de cocodrilo para otra persona. La gente podría pensar que te estoy intimidando. Pero tu mascarada no me afectará".

Aun así, Megan suplicó en voz baja: "Tía Debbie, estoy realmente preocupada por el tío Carlos. ¿Puedes dejarme que me quede aquí?".

Debbie no se lo creería esta vez. "Si realmente te preocuparas por él, no hubieras hecho que le dispararan dos veces por tu culpa". No hay nadie más aquí, solo estamos tú y yo. Déjate ya de gilipolleces y respóndeme. ¿Cuánto tiempo piensas seguir molestando a mi esposo?

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