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   Capítulo 268 Fueron tus suegros

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8703

Actualizado: 2019-09-07 00:13


La tristeza y debilidad fingidas desaparecieron del rostro de Megan. Le ofreció a Debbie una sonrisa malévola y le dijo, "Amo a Carlos tanto como tú. De ninguna manera podría dejarlo. Además, le gusto a toda la familia Huo. Y a ti te odian. Debería ser yo quien te pregunte, Debbie, ¿cuándo vas a divorciarte de Carlos?".

Debbie tenía tantas ganas de abofetearla. La relación de Carlos con Megan nunca dejaba de molestarla y siempre tenía buenas razones para sentirse así. "¡Ja! Es mi esposo, ¿por qué debería?". No era tanto una pregunta, sino una forma de expresar su incredulidad ante el hecho de que Megan se atreviera a preguntarle eso. "¿Y qué si les gustas a todos? Mientras Carlos me quiera, no importa si el mundo entero está de tu lado", añadió Debbie.

Megan sonrió con aire conspirador. "¿De verdad crees que Carlos te ama?".

"Por supuesto." Podía sentir el amor de Carlos por ella. Todos sus actos estaban empapados de afecto por ella. Lo que sentía no le mentía. Y nada que pudiera decir Megan cambiaría eso.

"Si él te quiere tanto, ¿por qué no te contó lo de las píldoras anticonceptivas que tomaste?".

Debbie estaba perpleja. "¿Qué?". Aunque en un primer momento Carlos había estado enojado, el asunto de las píldoras ya estaba zanjado y no era un problema entre ellos dos. Debbie no era una detective, así que no lograba entender por qué dio positivo por esas píldoras, cuando nunca tomó ninguna. Al final, pensó que como tenía un apetito voraz, quizá había comido algo que contenía los componentes que salieron en la prueba. Pensaba que si llegaba a comer una gran cantidad de algo, eso podría explicar los altos niveles que encontraron.

Pero ahora que Megan lo había vuelto a mencionar, y además en ese tono extraño, Debbie sabía que había algo sospechoso en el asunto.

"¿Qué quiero decir? Debbie Nian, eres patéticamente ingenua. Como ambas somos mujeres, no debería tener que decirte que no confío en los hombres. Carlos puede tener la billetera abierta para ti. Puede comprarte muchas cosas bonitas. Pero eso no es amor".

"¡Para ahí mismo!", la interrumpió Debbie. "Soy una mujer casada de 22 años; tú tienes 18 años y eres soltera. ¿Por qué iba a pensar que sabes algo de hombres? Lo único que quieres es interponerte entre Carlos y yo".

Al fin y al cabo, Megan era joven. Debbie veía lo que estaba intentando hacer. Había dejado en claro muchas veces que sus motivos no eran puros cuando se trataba de Carlos.

La joven se mordió el labio con enojo y dijo: "¿Sabes por qué dieron positivo las pruebas? Te habían puesto las pastillas molidas en tu comida. Fuer

eguía sonriendo, porque Debbie no estaba herida. Había defendido a Megan antes, pero solo porque Wesley y Carlos eran sus amigos. Pero él prefería con mucho a Debbie antes que a Megan.

Carlos estaba sentado en la cama en silencio, con los labios secos y pálidos. Si lo mirabas, podías sentir el ambiente tenso.

Fue Damon quien finalmente rompió el silencio. "¿Regresaste para ver a Carlos o para hacerle daño a Megan?".

Debbie lo miró de reojo y se burló: "Por supuesto, porque quería lastimar a Megan. ¿Ves lo mucho que me importa que hasta volé desde Inglaterra por ella? Pasé 10 horas en una lata voladora y me costó una buena lana. ¿Qué tal si me devuelves el dinero por todas las molestias?".

"¿Estás drogada o qué? ¿Cómo puedes hablar de eso en este momento?". Damon la miró con los ojos muy abiertos. Era obvio que estaba furioso con ella.

"¿Por qué no? Piénsalo, si yo no hubiera regresado, ustedes no hubieran tenido la oportunidad de correr a rescatarla. Los ángeles de la guarda de Megan", se burló. Hablaba con un tono exagerado para hacer que sonara dramático. Damon se puso más furioso aún.

Curtis se ajustó las gafas y se aclaró la garganta. "¿Ángeles de la guarda? La verdad es que no. Bueno, tal vez para Karina".

Curtis sonaba imparcial, pero Damon era capaz de ver que, en realidad, estaba del lado de Debbie. 'Curtis la mima demasiado. Parece como si fuera su hermano protector', pensó.

Carlos miró a Damon con una mirada gélida y le advirtió: "Ya vale de mirar así a mi esposa". Había guardado silencio, pero no porque estuviera enojado con Debbie, sino porque estaba pensando en todo el drama que ocasionó. Apenas se había quedado dormido un rato, y ella ya se había metido en más problemas.

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