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   Capítulo 273 Si puedes, divórciate del señor Huo

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 10758

Actualizado: 2019-09-08 00:13


'¿Sola? ¡Para nada! Carlos me violaría todas las noches si pudiera', pensó Debbie mientras escuchaba las palabras de la mujer. En un instante, las imágenes de Carlos siempre exigiendo más sexo inundaron su mente. Aunque a ella no le disgustaba para nada. En todo caso, era bastante emocionante participar. Tener un hombre con un insaciable deseo sexual era un verdadero regalo. El único problema era cuando no lograban ponerse de acuerdo. Y aunque últimamente habían tenido desacuerdos superfluos, en ocasiones, ella todavía fantaseaba con él. Pero hoy, no iba a ser tan obvia, así que fingió estar triste y mintió descaradamente: "Sí, estoy tan sola todas las noches. De hecho, estoy lista para dejarlo en el pasado, si todo empeora. Ya que la mayor parte del tiempo hemos vivido fieles a nuestro estatus de pareja. Nunca ha sido sobre sexo y tampoco nos hemos involucrado profundamente en lo emocional. De alguna manera, sospecho, que ya me habría divorciado hace mucho tiempo, ¡de no ser por su riqueza!

¡Así de triste es nuestra realidad en este momento!". Debbie montó todo un espectáculo. Incluso Megan, la reina de todas las perras hipócritas, no habría podido objetar nada en su acto de hoy.

Estaba impresionada por la forma en que su plan funcionaba, así que ni siquiera notó que un camarero le sirvió un vaso de agua.

El camarero se aterrorizó cuando escuchó los detalles sórdidos sobre el señor y la señora Huo. No quería verse indiscreto así que, en silencio, colocó con cuidado el vaso sobre la mesa y huyó, regresó a su estación de abajo.

"Oh, ¡cuánto lo siento por ti! Si yo fuera tú, sentiría que están acabando con mi vida", dijo con empatía la mujer embarazada que estaba sentada frente a Debbie. Estiró la mano derecha para acariciar la de Debbie, que descansaba en la mesa que estaba entre ellas y la consoló, "Señora Huo, todavía eres joven. Tienes una larga vida por delante. Personalmente, te sugiero que, de ser posible, ¡te divorcies del señor Huo!".

'¿Esta señora realmente cree que me quiero divorciar?'. Debbie sonrió y se puso de pie. Había logrado su objetivo. No tenía sentido que fingiera más.

La mujer embarazada estaba sorprendida por la impulsividad de Debbie, pero ella se excedió aún más. La mujer había pedido un vaso de jugo de fruta, pero apenas lo había tocado porque estaba platicando con Debbie. De un solo golpe, Debbie tomó el vaso de jugo y se lo aventó a la cara a la mujer. La mujer no podía creerlo. Pero Debbie se burló con frialdad: "¿Así que crees que podrías ser mejor pareja de Carlos que yo? ¿Alguna vez te has mirado al espejo y has querido perder toda esa flacidez?".

Ahora consciente de que la habían engañado, la mujer embarazada gritó: "¡Eres una maldita y miserable mala perdedora! ¿Viniste aquí sólo para pelear por Carlos, te anduviste con rodeos pensando que podrías engañarme?".

Debbie levantó una ceja. "Adelante. Quéjate todo lo que quieras. Pero es mejor que aprendas a no meterte en los asuntos de otras personas. De hecho, nunca me sentí sola. ¡De ninguna manera! Quizá necesite conseguirle más mujeres para satisfacer las necesidades de mi marido. Pero como lo amo tanto, ¡jamás lo haré! Aun si quisiera acostarse con otras mujeres,

Debbie actuó sorprendida por su pregunta.

"¿No descubriste la verdad ya? ¿Fuiste a castigar a la mujer? Sabes que estas fotos son solo montajes, y el padre del bebé es Lewis. Pero ya te conoces y sabes que me culpaste injustamente, ¿verdad?". De hecho, en cuanto Debbie salió del café, alguien ya le había informado todo a Carlos.

Debbie estaba muy sorprendida. 'Cómo... ¿Cómo se enteró?', se preguntó. Reacia a ceder, ignoró su afirmación y continuó: "No... De cualquier forma, si no la hubieras llevado al banquete, esto no habría pasado".

"Cariño, me confundes. Fue una disposición del anfitrión del banquete y yo solo acudí por respeto. Sólo intentaba no ser un aguafiestas, pues no quería hacerles quedar mal. Me conoces bien. Jamás te he sido infiel, ¿cierto?". Cuando vio que Debbie no respondía, continuó: "Engañaste a la mujer para que te dijera la verdad, y luego la golpeaste. Ahora, estás haciendo un berrinche a propósito, porque te da miedo que yo pueda enfadarme contigo. ¿Estoy en lo cierto?".

Debbie se quedó sin palabras. '¡Oh! ¿Cómo descubrió mis excusas tan fácilmente?'. Después de un rato, finalmente pudo volver a hablar. "¿Hiciste que alguien me siguiera?".

Carlos rompió las fotos en pedazos y las tiró a la basura. "Mi esposa iba muy bien vestida antes de salir. Por supuesto, hice que alguien te siguiera para que me informara de todo lo que hacías. ¿Y si hubieras ido a ver a algún hombre? ¿Acaso me equivoqué?".

Él vio claramente sus intenciones. Debbie se sintió enojada y avergonzada al mismo tiempo, así que lanzó su puño hacia el pecho de Carlos, pero él rápidamente lo atrapó y la abrazó al mismo tiempo. Le susurró al oído suavemente: "Cariño, me alegro de que confíes en mí".

Debbie se sonrojó. Y dijo con una mueca: "¿Quién dijo que confiaba en ti? Hay tantas mujeres a tu alrededor todos los días. Sé honesto, ¿viste algo que no debías cuando estuviste con esa mujer?". Ella quería preguntarle si la había tocado o si habían intimado. Pero no se atrevió a hacerlo directamente, por lo que replanteó la pregunta de otra forma.

"¿Y tú qué piensas?", Carlos le respondió con una pregunta.

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