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   Capítulo 274 Mi esposa es muy estricta.

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9561

Actualizado: 2019-09-08 00:14


'¿Cómo iba a saber eso?', pensó Debbie. Ella se burló fingiendo un puchero, "Si me preguntas mi opinión, diría que sí. Los hombres con poder y dinero tienden a disfrutar jugando con las mujeres. Y tú no eres la excepción"., Carlos sonrió burlonamente. "A mí no me importan esas minucias. Además, mi esposa es muy estricta. No sé cómo me iba a atrever a tontear con otras mujeres".

Debbie mostró una gran sonrisa. Con la voz alegre, dijo: "Eso suena mejor".

El problema se resolvió temporalmente y Debbie lo olvidó pronto. Pero todo aquel tema no era tan simple como parecía.

Carlos hizo que alguien investigara el asunto y revisara los antecedentes de esa mujer embarazada. Después de investigar un poco, descubrió que había alguien detrás de todo aquello, alguien que le había dado instrucciones a la mujer embarazada para provocar problemas entre él y Debbie. Pero aún tenía que descubrir quién era esa persona y la investigación aún seguía en marcha.

Mientras tanto, un rumor se extendía como un fuego sin control por la Ciudad Y.

Toda la ciudad hablaba de que Carlos, el omnipotente CEO, tenía impotencia sexual, y que su esposa se sentía sola todas las noches porque él era incapaz de darle ningún tipo de placer en la cama.

Esta impactante noticia se volvió viral en unas pocas horas, e incluso antes de que llegara el día siguiente, toda la Ciudad Y ya hablaba de eso.

Dentro de la sala del hospital, Debbie se sentía abrumada por la inquietud. Cada vez que cruzaba su mirada con el hombre hosco, su corazón daba un vuelco y desviaba la mirada al instante.

'¡Mierda! ¿Qué tengo que hacer? Está realmente enojado. ¿Servirá de algo que me ponga zalamera?', se preguntó nerviosa.

Decidió hacer algo para enfriarlo. "Amor, ¿tienes sed? ¿O hambre? ¿Qué tal si te preparo algo de comer?", preguntó ella con cautela.

Carlos la fulminó con la mirada sin moverse ni un ápice. No pronunció una sola palabra.

"Sabes, aprendí algo de cocina de Ethel, en Inglaterra. He mejorado increíblemente. ¿Quieres probar?", Debbie trató de convencerlo.

Y sí, sus palabras hicieron cierto efecto en él, pero no el que ella quería. Su rostro cambió abruptamente al pensar en la espantosa comida que Debbie había preparado la última vez. "No", se negó sin concesiones.

Debbie tuvo la intuición de que sería mejor mantenerse lejos de Carlos en este momento, considerando lo agresivo que podía ser. Después de todo, fue ella quien hizo surgir el rumor y, además de eso, había hablado mal de su potencia sexual. No la dejaría irse tan fácilmente.

Mientras se preparaba para huir, la puerta se abrió de repente. Entró un sonriente Damon, que soltó con un tono de sorpresa: "¡Oh, Dios mío! Carlos, ¿por qué no me hablaste de esto antes? ¿Cómo pudiste dejar que Debbie se sintiera tan sola todas las noches durante los últimos tres años?". Se volvió h

los empapada de sangre y la sala hecha un desastre. Además, se podía oler el aura del sexo en el aire. Entendió al instante lo que había sucedido.

"Se lo advertí, pero él me expulsó de la sala", dijo Damon inocentemente.

Antes, mientras la pareja estaba ocupada haciendo el amor, él había subido a buscar a un amigo suyo que era médico allí, y había estado ocupado hablando con él durante casi dos horas antes de regresar. Pensó que dos horas serían suficientes para la pareja.

Cuando regresó, habían terminado. Pero la sala era un completo desastre. Al ver la cara pálida de Carlos y la sangre en su ropa, se echó a reír.

Hasta se burló de él diciendo: "Te dije que no te emocionaras demasiado. ¡Ahora, mira lo que pasó! ¿Qué es toda esta sangre en la sábana? ¡Y mírate! ¡Pareces una mujer embarazada después de un parto difícil!"

Carlos lo miró con frialdad sin decir una palabra. Poco después, había llegado Curtis.

Miró a su alrededor en busca de Debbie. "¿Dónde está tu esposa?", le preguntó a Carlos. El médico estaba aplicando ungüento en la herida en ese momento.

Carlos miró hacia la puerta cerrada del baño. Debbie llevaba escondida allí desde que terminaron de hacer el amor.

Curtis siguió su mirada, miró hacia el baño y sonrió comprensivamente. Sentado frente a Carlos, preguntó con una sonrisa: "Por cierto... Oí un rumor que había estado circulando por la Ciudad Y todo el día. ¿Qué demonios es todo eso?".

Con los ojos fijos en la puerta del baño, Carlos respondió con calma: "Pregúntale a ella tú mismo".

'Fue ella quien comenzó el rumor, así que es ella quien debe asumir la responsabilidad de aclarar el malentendido', pensó Carlos con el ceño fruncido.

Curtis se rió por lo bajo. "De verdad que ustedes dos son una pareja extrañamente graciosa. Y de todos modos, después de ver esta sala patas arriba, no tengo ninguna duda sobre tu capacidad en la cama".

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