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   Capítulo 308 Firma

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7431

Actualizado: 2019-09-15 00:13


Debbie miró la escena. Karen estaba totalmente histérica y se negaba a aceptar la realidad. Debbie la abrazó con fuerza y la consoló con ternura, "No llores, Karen. No llores, Emmett no querría verte así".

Al escuchar su nombre, Karen de repente se apartó de Debbie y corrió hacia el cuerpo de Emmett. Tomó su mano fría y dijo con voz ronca: "¡Emmett, despierta! ¿Por qué me mentiste? Ya no quieres casarte conmigo, ¿verdad? ¡Respóndeme! ¡Respóndeme!". Con la última frase, golpeó el puño sobre la mesa donde él yacía postrado.

Debbie se acercó y le puso la mano en el hombro. "Karen, tranquilízate".

'¿Tranquilizarme? ¿Cómo?'. Karen miró la sábana blanca, debajo de la cual yacía el cuerpo de su único amor. Estaba frío, sin vida, como un cascarón vacío. "Emmett, dijiste que me amabas. Entonces despierta. Si no, me casaré con alguien más... Emmett... mentiroso de...". Su voz se apagó, en vez de pronunciar la última palabra, simplemente sollozó.

Sus gemidos resonaron en toda la morgue.

A Mia le rompió el corazón ver a su hija tan destrozada. Decidió tomar la iniciativa e intentó sacarla de ahí.

Antes de irse, Karen abrazó a Debbie y lloró en lo que pareció una eternidad.

Cuando Debbie regresó a UCI, la familia Huo estaba ahí reunida, incluso estaba el hijo de Fran.

Era un día triste para todos.

Donde quiera que Debbie iba, se escuchaba a alguien llorando.

Valerie sollozaba en los brazos de Connie. Tabitha se estaba limpiando los ojos. Miranda estaba de espaldas al resto, mirando hacia arriba con los ojos llena de preocupación y melancolía.

Cuando vio a Debbie, James resopló ruidosamente y la culpó mientras la señalaba. "¿Qué pasó? ¿Por qué mi hijo está herido y Emmett murió? ¿Y tú estás sana y salva?".

Lucinda se sorprendió por la actitud que tenía James con Debbie. '¡Qué imbécil! Es terrible su forma de tratar a su propia nuera', pensó. Jaló a Debbie detrás de ella para protegerla. Luego se esforzó en mantener un tono calmado mientras le decía a James: "Debbie está embarazada. No es bueno para el bebé que le grites así. Fue un accidente, y no es su culpa...".

"¡Cállate!", James la interrumpió bruscamente. Señaló a Debbie y proclamó: "Desde que te casaste con Ca

uardaespaldas se interpusieron en su camino.

La voz de James sonó detrás de ella, pero esta vez su tono era diferente. Su voz sonaba sombría y espeluznante como si llegara desde el infierno. "¿Quieres ver a mi hijo?".

Debbie asintió con la cabeza.

"Entonces firma esto. Así podrás verlo por última vez", dijo él, entregándole un documento.

El corazón de Debbie se estremeció al ver el título: Acuerdo de divorcio.

"No. No lo haré", se negó con firmeza. Eso era lo que siempre han intentado sus suegros.

Ella no creía que Carlos se estuviera muriendo. Debía ser un truco de James para separarlos.

Y fue entonces cuando James sacó otro pedazo de papel. "Míralo bien. Es una orden de no resucitación. El doctor me dijo que habían hecho todo lo posible. Ya le quitaron el oxígeno. Puedes verlo tú misma".

Uno de los guardaespaldas se hizo a un lado para que Debbie pudiera ver. Carlos yacía en la cama, inmóvil. Ya le habían quitado la máscara de oxígeno que tenía puesta el día anterior, como James le había dicho.

"¡No! ¡Esto no puede ser verdad! ¡No les creo! ¡Déjenme verlo!", Debbie gritó. Luego tomó una posición de lucha y se preparó para tumbar a uno de los guardaespaldas.

James habló con indiferencia. "Tendría más cuidado si fuera tú. ¿Y el bebé? Podrías abortar".

Debbie dudó cuando escuchó eso. En ese momento, los guardaespaldas la agarraron y ella no podía moverse en absoluto. Luchó, pero fue en vano. Los hombres eran demasiado fuertes.

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