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   Capítulo 312 El secuestro de Sasha

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 10271

Actualizado: 2019-09-16 00:12


En poco tiempo, los hombres de Wesley vencieron a los guardaespaldas y los obligaron a abrir la puerta de la mansión. La docena de vehículos militares entraron a la mansión de una manera imponente e imparable.

Tan pronto como llegaron a la puerta, Debbie saltó rápidamente del auto y corrió hacia la villa, con el corazón lleno de ansiedad. Ella no quería perder un solo segundo.

Cuando vio el tradicional adorno fúnebre en blanco y negro que colgaba a cada lado de la puerta, casi cayó de rodillas porque perdió la fuerza de las piernas. La elaborada caligrafía parecía retorcerse sola, se veía amenazante en lugar de lucir hermosa, como se suponía que debía ser. Le recordaba la posibilidad de que Carlos podría estar muerto. Afortunadamente, Curtis tuvo buen reflejo y la atrapó justo a tiempo.

Curtis, Wesley y Debbie entraron corriendo a la mansión, prácticamente reventaron la puerta. En la sala, Tabitha y Valerie lloraban tristemente, sentadas frente a la ampliación de una foto en blanco y negro de Carlos, que tenía un marco y que habían montado en un caballete. James estaba hablando por teléfono en ese momento. Un guardaespaldas ya le había informado que Wesley había entrado por la fuerza, junto con un contingente de soldados. Pero James estaba demasiado ocupado para encargarse. El Grupo ZL era un desastre en esos días, y no le había ido bien después del accidente de Carlos.

"Tío James", gritó Wesley mientras se acercaba a él.

James terminó apresuradamente la llamada telefónica y dijo con voz ronca y ahogada: "¡Wesley! Finalmente llegaste. Carlos... él está...". Soltó un largo suspiro, incapaz de terminar su oración.

Mirando el retrato en blanco y negro de Carlos, Wesley lo ignoró y simplemente preguntó: "¿Dónde está el cuerpo de Carlos ahora?".

"Está en el salón de luto, aquí no...", James suspiró con cada frase que dijo. Al final, se atragantó con el llanto, perdió la voz y bajó la cabeza, las lágrimas corrían por su rostro.

Antes de que Wesley pudiera hacer más preguntas, James de repente apuntó con su dedo a Debbie, como si acabara de notar que ella estaba ahí. Gritó enojado: "¡Tú! ¡Tienes mucho valor para presentarte aquí!". Wesley no había ignorado el hecho de que James había recuperado repentinamente su voz y se había convertido en la habitual persona llena de ira. "¿Qué te hizo Carlos? ¡Te trató como a una reina, y tú fuiste y lo engañaste mientras él se estaba muriendo! ¡Maldita perra!".

En lugar de responderle, Debbie preguntó: "¿Dónde está la tía Miranda?".

"¿Qué 'tía Miranda'? Elegiste divorciarte de Carlos. ¡Ya no eres parte de la familia! ¡Ya no es tu tía Miranda! ¡La única razón por la que permití que entraras es para que te arrodilles frente al retrato de Carlos y le pidas perdón!".

"Yo... ¿elegí? Elegí la vida del bebé, no...", se detuvo a media frase. Su teléfono celular sonó de repente. Al principio iba a rechazar la llamada, pero cuando vio "Tía Lucinda" en el identificador de llamadas, rápidamente presionó la tecla para contestar. "Debbie, ¿dónde estás? ¡Secuestraron a Sasha! L

un camino difícil y accidentado. Ignorando cualquier otra cosa, Debbie se dirigió rápidamente hacia allá. No podía dejar de pensar en Sasha.

Unos minutos más tarde, finalmente llegó a un patio descuidado en un área plana.

La puerta del patio ya estaba abierta. Dos hombres vestidos de negro de la cabeza a los pies con solo los ojos expuestos vigilaban la puerta. Cuando la vieron acercarse, miraron a su alrededor, tratando de detectar guardaespaldas o soldados. Después de revisar que estuviera sola, la guiaron al patio.

Dentro del patio, Sasha estaba ahí con las muñecas y los pies atados con una cuerda; tenía la boca cubierta con un trozo de cinta adhesiva y estaba toda despeinada.

Cuando vio entrar a Debbie, Sasha lloró con la voz apagada.

El horror llenó el corazón de Debbie. Pero sabía que tenía que ser fuerte. Respiró profundamente, reprimió su miedo y consoló a Sasha. "Sasha, no tengas miedo. ¡Estoy aquí!".

Sasha asintió con la cabeza, quería decirle, '¡Dios, eres una tonta! ¿Por qué viniste sola?'.

Un hombre estaba sentado con flojera en una silla de madera. Tomó un pedazo de papel y le pidió a otro hombre que se lo llevara a Debbie.

Después de un rápido vistazo a lo que estaba escrito ahí, Debbie abrió los ojos en estado de conmoción y se negó. "¡De ninguna manera!".

Implacable, el hombre dijo casualmente: "Tu prima es muy guapa. Si no lo firmas...". Mientras decía eso, se levantó y se quitó el abrigo.

Al ver lo que le iba a hacer a Sasha, Debbie apretó los puños con furia.

Cuando el hombre se quitó la camisa, volteó a mirar a Debbie y dijo con voz lasciva: "Toma una decisión. Firma y vete de la Ciudad Y, o la... ¡Ella nunca me olvidará!".

Sasha se sorprendió por los movimientos del hombre, sus ojos casi se le salían de las cuencas. Se retorció e intentó soltarse las piernas, tratando de decir algo a través de la cinta que tenía sobre la boca. Pero todo era en vano, seguía atada.

Los ojos de Debbie ardían con llamas de ira. ¡Ella no se rendiría ante ellos tan fácilmente!

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