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   Capítulo 315 Un grito de auxilio

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 12095

Actualizado: 2019-09-16 04:49


"Desde que me enteré del accidente del señor Huo, sólo me he reunido con Curtis una vez. Él ha estado muy ocupado con la investigación, acompañado del Coronel Li. ¿Y qué me dices de tu hermano? ¿Has oído alguna noticia sobre él?", Gregory preguntó, mirando esperanzado a Jeremías.

"Mi hermano también ha estado bastante agitado con la investigación. El padre del Sr. Huo parece estar decidido a mantener a todo el mundo al alcance de su mano. Generalmente, James Huo siempre ha sido hermético con los asuntos familiares; pero luego del accidente, se ha vuelto casi paranoico. En realidad, mi hermano no se ha preocupado mucho por los Huos. En vez de eso, se ha propuesto a ayudas a los padres de Emmett. Es más fácil abordarlos a ellos, y al resto de su familia, no se les ha hecho fácil sobrellevar la pérdida de su hijo. Poco después de recibir la noticia de la muerte de Emmett, la anciana fue hospitalizada y, hasta ahora, su estado es delicado. Ha sido un balde de agua fría para mi hermano", explicó detalladamente Jeremías. Ambos permanecieron en silencio.

Kristina se ahogó en sollozos al enterarse de lo que le había sucedido a Debbie. "Lo siento mucho, Jefa. ¡Todo se pondrá bien!", le dijo para consolarla. "El Sr. Huo desearía verte mejor que cómo estás ahora. Él querría que vivieras, especialmente ahora que tienes un bebé. ¡Anímate, por favor!".

Sin embargo, Debbie no le respondió. Parecía encerrada en su propio mundo, retraída y distante. El brillo de sus grandes y hermosos ojos había desaparecido.

Con la esperanza de consolarla, Gregory se acercó a ella y le dio unas palmaditas suaves en el hombro. "Debbie, tienes que calmarte. Así es la vida, pero estamos contigo para acompañarte en este momento difícil".

Luego, llevaron a Debbie a su centro comercial favorito: el Plaza Internacional Shining. Jeremías, procurando ser bromista, señaló el inmenso centro comercial y, cariñosamente, le dio un empujón. "Vamos, Jefa. ¿No me habías dicho antes que querías que te comprara labiales? Hoy te los compraré. Elige lo que quieras y yo pagaré por ello. ¡No importa si quieres comprar todo el centro comercial! Mi papá está emocionado porque tengo novia, así que últimamente me ha dado mucho dinero. ¡Te juro que nunca lo había visto ser tan dadivoso con nadie!".

La primera vez que se toparon con Carlos en el centro comercial, Debbie no dejaba de insistirle a Jeremías que le comprara los labiales. Lo hacía a propósito pues quería que Carlos la malinterpretara. Pero, cuando finalmente Jeremías accedió a comprarle los labiales, ella lo detuvo, fingiendo haber cambiado de opinión.

"Labiales...". Ahora, al recordarlo, Debbie se burlaba y parpadeaba fingiendo sorpresa. Calladamente, al reflexionar sobre ese encuentro, maldijo ese día. No sabía por qué Jeremías lo había mencionado. Tomó una bocanada de aire y frunció los labios, su rostro permanecía inexpresivo.

Cuando Kristina se dio cuenta de la metida de pata de Jeremías, lo tomó por el cuello y lo regañó: "Dios santo ¿en serio tenías que decir eso?".

Jeremías se disculpó genuinamente, se sentía avergonzado por haberle mencionado a Debbie algo que le recordara a Carlos. Se volvió hacia Gregory y con la mirada le pidió que tomara las riendas de la conversación.

Gregory captó el gesto y le sonrió a la pobre mujer. Amablemente, le dijo: "Debbie, ¿no crees que necesitas un cambio de vestuario?. Veamos si encontramos algunas prendas nuevas que te gusten. Luego podemos ir a comer a una marisquería. Sé que eres amante de la buena cocina. Y la comida allí es una experiencia fuera de este mundo...". Sonrió y le echó un

ado de un humor terrible. Bianca fue la gota que derramó el vaso. Su irá estalló en una llamarada infernal, más caliente que el fuego de cualquier dragón. En ese instante se encontraba dándole una zurra con el perchero a la pobre Bianca. Indefensa, Bianca se arrastró por el suelo, gritando como un ánima.

A pesar de tal escándalo, todas las vendedoras y los clientes en la tienda solo se quedaron viendo la escena. Habían visto a Bianca comenzar la pelea. Se dieron cuenta cuando Debbie hizo lo posible por no responder a los improperios que le lanzó Bianca. Incluso cuando se escurrió luego de que Bianca la agarrara por la nuca, Debbie se alejó unos cuantos metros sin ninguna intención de contratacar. Los presentes estaban seguros de que si Bianca se hubiese detenido en ese momento, Debbie simplemente se hubiese alejado.

¡Qué mujer tan malvada e irracional para su edad! Algunos de los presentes ahora se reían de ella mientras gimoteaba y suplicaba. "Esa señora se lo buscó, ahora déjenla lidiar con las consecuencias", añadió una de las vendedoras con desdén. La adinerada mujer que había ido de compras con Bianca quiso intervenir, pero sabía que era mejor no involucrarse en eso. Aun así, se estremecía al ver cada golpe, miraba suplicante a Jeremías y a Gregory, pero la ignoraban fingiendo hablar entre ellos.

'¿Cuán indiferentes se han vuelto los jóvenes?', se preguntó la señora. '¿De qué estarán hablando ahora cuando alguien está en el piso necesitando su ayuda?'. Dejó caer sus manos en señal de frustración y maldijo para sus adentros. Para ese instante, Debbie había disminuido la intensidad de sus golpes y jadeaba como caballo de carreras. Bianca permanecía tirada en el suelo, sus moretones empezaban a hincharse y su voz sonaba ronca por los gritos. Acobardada, se cubrió la cabeza con sus manos, con miedo de que Debbie pudiera asestarle otro golpe. Tardó en darse cuenta de que su atacante había retrocedido. Poco a poco fue levantando la cabeza, se sentía perdida. Se arrepintió de la estupidez que había cometido. ¿Por qué había atacado a Debbie? Deseó que la tierra la tragara cuando echó un vistazo a su alrededor, aún confundida, pues todos la miraban. Debbie tiró el perchero a un lado y señalando a Bianca, le indicó a una de las vendedoras: "Levante a esta mujer del piso y hazla pagar por los daños ocasionados antes de que se largue de este recinto. Todo es culpa suya".

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