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   Capítulo 322 Me había engañado

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9397

Actualizado: 2019-09-18 00:12


Iván era un hombre extremadamente competente. Al mediodía, Debbie recibió la llamada de él que había estado esperando. Irene estaba jugando con Piggy en el dormitorio.

"Hola, Iván", dijo Debbie, mientras trataba de conectar sus auriculares al celular. Se le hacía mucho más fácil hablar por teléfono con las manos libres.

"Debbie, he tenido a mi gente investigando a Carlos Huo. Pero no encontraron gran cosa", dijo. Alguien había hecho de la vida privada de Carlos un asunto aún más hermético, deliberadamente lo habían ocultado del escenario público.

Debbie salió al balcón y se sentó en la hamaca que tanto le gustaba. La vista era hermosa. "¿Qué descubrieron?", preguntó.

"Sabemos que hace tres años, tuvo un accidente. Durante mucho tiempo, nadie supo si estaba vivo o muerto. James, su padre, usó eso como una excusa para tomar el control del Grupo ZL. Ahora es el CEO de la empresa. Carlos finalmente se despertó, luego de haber pasado varios meses en coma. Su estado llegó a ser bastante delicado pues tenía numerosas heridas, incluyendo una fractura en una pierna. Poco a poco le fueron curando sus heridas así que, en teoría, estaba recuperándose. Pero, además, había sufrido una lesión cerebral que le había causado amnesia. Indudablemente, parte de su proceso de recuperación incluyó fisioterapia. Ahora es gerente general en la sede principal del Grupo ZL. Su vida privada es casi inexpugnable. Lo que sabemos es que está comprometido con la hija de la familia Li. Al parecer, se conocen desde la infancia".

'¿Carlos había perdido la memoria? ¿Y se iba a casar con la Srta. Li? Ahora todo tenía sentido, la sexy mujer que estaba con él la otra noche era en realidad Stephanie Li', pensó Debbie.

'Entonces era ella a quien James quería como nuera. Estaba molesto conmigo, porque yo estaba con Carlos y era un obstáculo para sus planes. Finalmente, James lo había conseguido'.

Debbie apretó con fuerza su mano. 'James Huo, ¡eres un maldito mentiroso!'.

"Debbie... ¿Carlos es realmente... el padre de Piggy?", preguntó Iván, vacilante. En realidad, él sabía la verdad antes de que Debbie lo confirmara. Pero necesitaba escucharla de sus labios.

Iván estaba siempre al día con las noticias de farándula. Así que, apenas salía a la luz un escándalo, él lo sabía. Sabía que Debbie era la esposa de Carlos. O, mejor dicho, exesposa.

Debbie nunca llegó a mencionar a Carlos o al padre de Piggy a Iván e Irene. Ellos tampoco la interrogaban al respecto. No tenía sentido abrir viejas heridas.

"Sí, lo es", respondió Debbie con sinceridad.

Iván se quedó en silencio por un rato y luego dijo: "Huir no va a solucionar nada. Hagas lo que hagas, estamos aquí para ti".

"La verdad, no es mi intención. Es que nunca pensé que la muerte de Carlos fuese mentira". El hecho de que Carl

go que tengo pendiente". Había decepcionado a toda esa gente que se preocupaba por ella. Hace tres años, simplemente se marchó de la Ciudad Y sin despedirse de nadie. Tenía tantas cosas por hacer ahora.

Lucinda se secó las lágrimas y tomó los regalos que Debbie le había traído. Luego de ponerlos en una esquina, llamó a la criada y le dijo: "Prepara té y tráenos algunas frutas y aperitivos".

"Sí, Sra. Mu". La criada se dirigió de inmediato a la cocina.

Olivia miró de reojo a Debbie. Aunque Debbie había cambiado mucho, Olivia aún la odiaba. "¿Sabes que mi madre siempre llora por ti?".

Debbie se sintió realmente culpable.

Lucinda tomó la mano de Olivia y le dijo: "Llama a tu padre y pídele que vuelva a casa temprano".

"¿Estás bromeando? Es culpa de ella que la compañía de papá esté tan mal ahora. Ella trae mala suerte". Olivia decía la verdad. Por culpa de los escándalos de Debbie, muchos de los socios de Sebastian se alejaron y cancelaron contratos. En tan solo seis meses tuvo que cerrar varias sucursales.

A Debbie realmente le dolió enterarse de eso, le partió el alma. "Tía Lucinda, lo siento tanto...". Nunca pensó que sus escándalos pudieran afectar a alguien más que a ella. 'He ahí otra cosa que me debes, James Huo', pensó.

Lucinda negó con la cabeza mientras le agarraba la mano a Debbie y la consolaba: "No escuches a Olivia. Tu tío Sebastian nunca te culparía. No te preocupes Estamos felices de que estás sana y salva. Yo mismo lo llamaré para darle la buena noticia".

Sebastian salió temprano del trabajo ese día, y, como sorpresa, trajo consigo a Jeremías y a Karen.

No se habían visto en tres años. Jeremías estaba tan emocionado, no podía contener sus lágrimas. Le reclamó a Debbie: "Hubiera ido a buscarte de no haber sido porque dijiste que no lo hiciéramos. ¡Eres una perra! No te importa nadie más que tú misma".

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