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   Capítulo 333 Padre e hija

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9164

Actualizado: 2019-09-20 00:13


Iván saludó a Debbie agitando la mano. "No, está bien. Me llevaré a Piggy conmigo. Ella puede ganarse a mi cliente durante la cena".

A Debbie le sorprendió el comentario. '¿Ganarse a tu cliente durante la cena?', se preguntó. "No, no. Es solo una niña. Los niños son lindos, pero pueden molestar...".

"No te preocupes. Déjamelo a mí. Tú ya tienes suficiente de qué preocuparte", le aseguró Iván mientras le palmeaba el hombro.

Como él insistió, Debbie asintió y le dijo un adiós maternal a su hija antes de salir de la oficina con Ruby.

Afortunadamente, su hija era fácil de manejar, hacía lo que le decían, y no era muy pegajosa. Si no fuera así, sería difícil para Debbie equilibrar su familia y su carrera.

Por la noche, un Rolls-Royce negro se detuvo frente a la entrada de un restaurante de cinco estrellas en el centro.

El conductor salió del auto y abrió la puerta del asiento trasero. Un hombre vestido con un carísimo traje gris salió y se alisó la ropa. Luego asomó la cabeza dentro del auto y, cuando salió, llevaba a una niña con una falda globo de color rosa.

La niña llevaba el cabello negro trenzado a la moda. Sostenía una muñeca de edición limitada en las manos, y escudriñaba con curiosidad el lugar donde la habían llevado. Un restaurante caro no era nada si no mostraba su opulencia, y eso también se aplicaba al exterior. Ella examinaba todo con sus ojos grandes y resplandecientes.

"¡Vaya, qué hermosa princesita!", dijo impulsivamente alguien que pasaba por la calle.

"¡Y que lo digas! Esa falda globo es de diseño. ¡Debe de costar más de tres mil! Seguro que yo no puedo permitirme eso", dijo otra persona.

"Me dan ganas de abrazarla. Con esa cara tan bonita".

Mientras la gente hacía comentarios entusiastas sobre su belleza, vieron que el hombre susurraba algo al oído de la niña y la hacía reír.

El grupo de personas estalló en audibles exclamaciones de asombro. La sonrisa en el rostro de la niña era como una flor que se abría en primavera y sanaba los corazones. "¡Es tan linda! Me derrite el corazón".

"¿Ese tipo es su padre? No veo el parecido. Aunque es un hombre guapo".

Iván se mantuvo tranquilo mientras oía los comentarios de la gente. Estaba acostumbrado. Esta niña siempre atraía toda esa atención cada vez que salían. Por lo que no estaba sorprendido, más bien estaba encantado con aquella niña. Todavía no quería hijos, pero tenía que admitir que era agradable llevarla con él.

Entonces, rápidamente salió el responsable del restaurante e hizo pasar a Iván.

El restaurante estaba lujosamente decorado. Piggy indagó con sus grandes ojos por todo el lugar para ver si había algo interesante. Lo había, pero no necesariamente para una niña. Había un área de bar d

corazón aquel beso tierno y tocó algo muy dentro de él. Algo que ni siquiera sabía que estaba allí, enterrado profundamente bajo capas de hielo.

Una sensación cálida corría por todo su cuerpo. "¿Te llamas Piggy?", preguntó. Aquel hombre adicto al trabajo dejó de lado su obligación y trató de conectarse con esta pequeña ángel.

Piggy se sentó en el regazo de Carlos, levantó la cabeza para mirarlo a los ojos y respondió con seriedad: "Evening, pero mi mamá me llama Piggy".

'¿Piggy? ¿Evening? ¿Quizá quiere decir... Evelyn?'. A Carlos le hizo gracia su nombre. Se preguntó qué clase de padres raros llamarían a su linda hija Piggy. ¿Qué se les pasó por la cabeza?

Mientras Iván llenaba dos vasos de vino tinto, intervino: "Normalmente, los niños de dos años solo pueden decir nada más que unas pocas palabras. Pero Piggy puede articular frases completas cuando quiere. Incluso sabe varias palabras en inglés. Su coeficiente intelectual es notable. Probablemente sean los buenos genes de su padre". Por supuesto, tenían que ser los genes de Carlos. Iván no creía que la gran inteligencia de Piggy tuviera algo que ver con Debbie.

Carlos levantó las cejas. Y recordó que el hijo de Damon no era capaz de hablar con fluidez a los dos años. Así que la elogió, "Estoy impresionado, Piggy. ¿Pero por qué te pusieron Piggy tus padres?".

Ciertamente, un apodo como "Sugar" o "Bunny" sería más adecuado para esta monada.

Las mejillas de Piggy se hincharon para quejarse, "Mami dijo que no me gustaba... comer carne. Estaba delgada. Ella quería que me pusiera... como un cerdito... así que me llamó Piggy".

Le costó decir aquello. Parecía que todavía necesitaba detenerse y pensar para decir oraciones más largas. Después de todo, por muy inteligente que fuera, todavía era una niña que aún no iba a la guardería.

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