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   Capítulo 334 El aroma de un padre

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8691

Actualizado: 2019-09-20 01:43


Carlos trató de aguantar la risa al escuchar la explicación de Piggy sobre su nombre. No podía evitar reírse. Pensó que la madre de la niña debía de ser un poco tonta.

¿Habrá creído que con nombrarla Piggy, la niña simplemente comería y disfrutaría de la carne así como así?

El encargado del restaurante empezó a servirles la comida. Carlos le echó un vistazo a los primeros tres platos que habían traído. Dos de ellos eran para vegetarianos.

Y habían sido ordenados especialmente para Piggy. Iván era, realmente, un padrino estupendo.

Luego de hablar un rato más con Piggy, Carlos la levantó de su regazo y la sentó en la silla para niños. Tomó una servilleta húmeda y, cuidadosamente, le limpió las manos.

Su corazón se ablandó al mirar las pequeñas y regordetas manos de Piggy. De pronto, se sintió colmado por el deseo de criar a una hermosa niña como ella. Pensó en todas las risas y la alegría que conllevaría la crianza de un niño hasta llegar a convertirse en un adulto autosuficiente, cierta calidez lo llenó por dentro.

Carlos era demasiado orgulloso, nunca había sentido envidia por nadie. Pero, ahora, sentía algo de celos por los padres de Piggy. Tenían una hija increíble, mucho más valiosa que toda su fortuna. Hubiese dado lo que fuera por tener una hija así.

Durante toda la velada, Carlos había observado la manera en que Iván cuidaba de Piggy. Era notable que Iván y Piggy pasaban mucho tiempo juntos. El hombre incluso sabía cómo prepararle el biberón a la niña, algo realmente inusual para un soltero.

Carlos aprovechó que Iván había ido a buscar algo de agua tibia para el biberón y tomó un par palillos para agarrar un pedazo de pescado. Sabía que Piggy no comía carne porque no le gustaba. Así que intentó preguntándole: "¿Quisieras un poco de pescado? Está fresco y delicioso".

Piggy se quedó viendo el trozo de pescado con curiosidad. Se estaba babeando. Empezó a aplaudir y a saltar tanto como se lo permitía la silla en la que estaba sentada.

Normalmente no le agradaba comer carne, pero ahora tenía ganas de probar ese bocado de pescado que le ofrecía ese guapo señor.

Al percibir su aprobación, Carlos soltó el pedazo de pescado en la cuchara de la niña. Luego, rápidamente, agarró la cuchara con la otra mano y la ayudó a llevársela a la boca. "Di 'ahhh'", le dijo gentilmente a la pequeña.

Piggy, obedientemente, abrió la boca y se comió el pescado.

"¡Buen trabajo!", esbozó una pequeña sonrisa y miró tiernamente a la niña.

A lo lejos, Iván observaba la tierna escena entre padre e hija. No pudo evitar sonreír. Era cierto lo que de

abía que Carlos estaba vivo, así que inventó una historia, basándose en los rumores que circulaban en internet. Le había dicho a Piggy: "Tu papá trabaja en un lugar muy remoto. Está trabajando duro para ganar dinero y así poder comprarnos muchas prendas nuevas. Algún día va a regresar".

Piggy le preguntó si volvería en avión. Debbie le dijo que sí. Pero que sería un largo vuelo.

Debbie no esperaba que Piggy recordara aquello que le había dicho en ese momento.

Ahora, sentada en el borde de la cama, Debbie tomó a su hija en los brazos y con, un poco de tristeza, le dijo: "Tu padre no puede tomar ese largo vuelo ahora. Él no... ha ganado suficiente dinero todavía. Regresará cuando tenga el dinero necesario para comprarnos una gran mansión como la de tu papi Iván...".

"Pero, no quiero una... mansión, mami".

"¿Por qué dices eso? Es mejor vivir en una mansión porque puedes tener una habitación grande solo para ti. Además de muchos juguetes".

"Quiero a mi papá... ¡A mi papi! No una mansión". 'Papi no me quiere. Solo quiere dinero', pensó Piggy enojada.

Debbie miró los brillantes y nobles ojos de su hija, las lágrimas amenazaban con salir ahora. Le dijo sollozando: "Está bien, voy a hablar con tu papi. Trataré de hacerlo entender...".

No pudo seguir hablando, sentía un nudo en la garganta que se hacía cada vez más grande y su vista se había nublado por las lágrimas. Se preguntó cómo podría hacer que Carlos recuperara su memoria.

'¿Sabes algo, Carlos? Mientras estás en los brazos de otra mujer, tu esposa y tu hija te extrañan mucho...', pensó con tristeza.

Piggy se durmió pronto, pero Debbie no podía, estaba ansiosa. Así que sacó su teléfono y llamó a Iván. "Hola Iván. ¿Te desperté?".

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