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   Capítulo 335 No me siento solo

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9327

Actualizado: 2019-09-20 02:03


"No. ¿Qué pasa?", preguntó Iván desde el otro lado de la línea.

"Bueno, tú tienes muchos contactos de negocios. ¿Podrías ayudarme a conseguir el número de teléfono de Carlos?", preguntó Debbie, abochornada por su propia petición. Le pidió su número a Carlos cuando lo vio en la Ciudad Y, pero él se había negado a dárselo.

'Increíble', pensó Iván. "¿De verdad me estás diciendo que no tienes su número?". Había vuelto a la Ciudad Y para recuperar a su ex marido, pero ni siquiera pudo conseguir su número de contacto.

"Umm... Él cambió su número", dijo ella con voz frágil, había tratado de contactarlo a través de su número anterior, pero le respondió una empleada del Grupo ZL.

"Está bien, te envío su número".

"¿Qué? ¿Tú tienes su número?". Aquello sí que era una sorpresa para Debbie. No esperaba eso.

"Sí. Nuestra sucursal está realizando un proyecto en cooperación con el Grupo ZL. Su número de teléfono está en el contrato de la compañía", respondió Iván, ocultándole que había conocido a Carlos esa misma noche. De hecho, nunca había visto a Carlos antes. Pero ahora que su compañía se había hecho más grande, finalmente tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente.

"¡Gracias, Iván!", dijo Debbie visiblemente emocionada. Le estaba realmente agradecida.

Inmediatamente recibió un mensaje de WeChat de Iván con el número de Carlos.

Ella miró la hora. Eran sobre las diez de la noche. '¿Estará Carlos abrazado con su prometida en la cama en este instante?', se preguntó con verdadero dolor de corazón.

Le dolía imaginarlo haciendo el amor con Stephanie. Se quedaba sin respiración al pensar en eso. En un impulso, marcó el número que Iván le había enviado.

La llamada se conectó al instante. "¿Hola?".

A Debbie le dio un vuelco el corazón cuando oyó su voz tan viril.

Ella sonrió y miró a su hija, que dormía a su lado. 'Mi niña, voy a recuperar a tu papá', dijo en su mente. Tocó suavemente la frente de su hija y luego salió al balcón. Mientras miraba el cielo nocturno del País Z, dijo con voz alegre: "Hola, señor Guapo".

Carlos estaba un tanto desconcertado. Se quitó el teléfono de la oreja y miró el número que llamaba. 'Así que este es el número de esa mujer'.

Lo memorizó para no contestarlo la próxima vez que le llamara.

"¿Qué es lo que quieres?", preguntó fríamente.

A Debbie le dolía lo mucho que él odiaba oír su voz. Pero se dio ánimos y preguntó: "¿Estás en la cama?".

"Estoy ocupado. Si no tienes nada importante que...".

"¡Sí, sí tengo!", ella lo interrumpió rápidamente para evitar que colgara. "No te he molestado estos últimos días y tampoco me has visto pasear al perro. ¿Quieres saber lo que estoy haciendo ahora?".

"No", respondió Carlos sin contemplaciones, negándose a admitir que la verdad es que sí se

n una mujer tan desvergonzada como tú".

El corazón de Debbie se contrajo en su pecho. Sintió lágrimas calientes corriendo por sus mejillas. Ahora se estaba dando cuenta de lo mucho que Carlos la odiaba.

Pero ella seguía presionándolo sin rendirse. "Déjame aclararte esto. Tú ante eras mucho más descarado que yo. ¿Sabes por qué tengo el coraje de seguir molestándote ahora? Porque tú me hiciste lo mismo a mí. ¡Y me enseñaste a no rendirme nunca!", replicó Debbie. Y aún más importante, la había tratado muy bien. Por eso no renunciaría a él tan fácilmente, aunque tuviera que ser una desvergonzada y tragarse todo su orgullo.

'¿Cómo que yo le hice lo mismo a ella?'. Carlos se puso ceñudo. No era capaz de imaginarse coqueteando con una mujer. ¿Por qué iba a hacer eso?

"No lo crees, ¿verdad? No importa. Lo único que te pido es que no me impidas acercarme a ti. Estoy segura de que haré que me ames de nuevo, Carlos". Tanto si había perdido la memoria como si no, haría que se enamorase de ella otra vez.

"¿Has terminado?", preguntó él fríamente.

"Sí", asintió Debbie impotente. '¡Agh! Este hombre es un caso', pensó para sí misma.

"Entonces vete a la cama".

'¡No!', ella exclamó en su mente. De alguna manera, se las había arreglado para hacer que él hablara durante un rato. No quería que su esfuerzo hubiera sido en vano.

Sin embargo, antes de que pudiera pronunciar una palabra más, la llamada se cortó.

Debbie dio un suspiro cuando oyó el pitido en el teléfono.

Sin embargo, ella no podía rendirse. Copió su número de teléfono en la aplicación WeChat y encontró una cuenta con el nombre de CH. La foto de perfil era el logotipo del Grupo ZL. Debbie se rio alegremente. Esta tenía que ser la cuenta WeChat de Carlos. A ella le resultaba tan fácil descifrar a Carlos.

Finalmente Debbie le envió una solicitud de amistad.

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