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   Capítulo 336 Espérame

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9880

Actualizado: 2019-09-21 00:02


Debbie miró fijamente la pantalla de su teléfono, aguardando pacientemente. Finalmente, después de una larga espera, recibió la notificación confirmando que su solicitud de amistad había sido aceptada.

De a poco, su cara se fue iluminando con una radiante sonrisa. 'Lo sabía, Carlos no podía ser tan cruel conmigo. Es su ego que lo hace actuar de esa manera', pensó feliz.

Envió inmediatamente un mensaje de WeChat a la cuenta. "Hola Sr. Guapo. Soy yo".

Mientras esperaba la respuesta de Carlos, cliqueó en los Momentos de WeChat para ojear las últimas publicaciones que él había subido. Su sonrisa resplandeciente desvaneció de repente al ver uno de los post.

Igual que en el pasado, Carlos seguía sin publicar mucho en sus Momentos y las pocas veces que sí lo había hecho, siempre era algo relacionado con el Grupo ZL. Pero, había una publicación diferente, en la que aparecía Stephanie y a Debbie le pareció extraño, sobretodo de parte del hombre que ella había conocido.

La foto había sido publicada el mes anterior, y aunque no estaba acompañada de una leyenda, era suficiente para entristecer a Debbie. Estaban claramente exponiendo su cariño al mundo entero. Como supuestamente no tenían amigos comunes en WeChat, Debbie decidió dejar un comentario, convencida de que nadie más lo vería. "Sr. Guapo, ¿puedes borrar esta publicación? Me provoca demasiada tristeza ver esta foto. Me revuelve el estómago. Siento que mi cabeza va explotar y siento un dolor profundo en todo el cuerpo.", escribió.

Carlos tardaba en reaccionar y justo, cuando pensó que ya no iba a responder, apareció un comentario de carácter bastante indiferente.

"Guárdate tus sentimientos. No significan nada para mí", escribió él. Debbie se enfureció. ¡Qué poco corazón tenía este hombre!

'Carlos Huo, puedes seguir despreciándome. Uno de estos días, te enseñaré una lección. ¡Reza que nunca quieras volver conmigo!', juró para sí misma.

Luego, le envió una decena de fotos que habían sido tomadas hacía tres años atrás, cuando todavía estaban juntos, y al final agregó: "Tengo más fotos íntimas en mi teléfono, pero no te las voy a enviar todavía. Son las mejores fotos que tengo de nosotros, y si vuelves a mi vida, te las podré mostrar. Por el momento, no veo la necesidad de enviártelas".

Carlos frunció el ceño mientras veía las fotos.

Esa mujer no le había mentido. Había unas cinco selfies románticas; otras fotos en la que se daban besos en diferentes sitios; y otras que habían sido tomadas en Nueva York.

En todas las fotos, él la miraba con ojos llenos de ternura y ella le sonreía dulcemente.

Se miraban con tanto cariño que cualquiera que no los conociera podía fácilmente adivinar que eran una pareja y que estaban profundamente enamorados.

Carlos estaba estudiando las fotos detenidamente, cuando su teléfono sonó varias veces. Estaba recibiendo otras fotos y estas eran aún más íntimas.

Y en estas, el protagonista masculino era

gafas de sol y un elegante sombrero blanco antes de salir del taxi. Agarró su gran bolso de tela, escondió su cara debajo del sombrero y caminó hacia un hotel.

Discretamente, bajó al estacionamiento subterráneo del hotel, donde encontró un modesto Maybach negro.

Carlos, sentado en el asiento del conductor, estaba hablando por teléfono.

Cuando vio a la mujer envuelta y con el rostro tapado, salió del auto, caminó hacia el otro lado y le abrió la puerta del lado del pasajero. Con una mirada, señaló que se sentara.

Debbie se acercó de Carlos y, caminando de puntillas, le dio un pequeño beso en la boca.

Con una sonrisa triunfante, tomó asiento. Observándola de cerca, Carlos se quedó impresionado por el coraje de Debbie. Era la única mujer que conociera que fuera lo suficientemente valiente como para coquetearle dónde y cuándo ella eligiera.

Seguía hablando por teléfono, pero se había quedado sin voz después del beso repentino.

Le dirigió una mirada de advertencia antes de cerrar la puerta y continuó con la conversación. "Hablaremos de eso más tarde, Stephanie. Sabes que soy un hombre muy ocupado. De todos modos, envíale mis saludos a tus padres y discúlpame por favor". Mientras que Carlos tomaba asiento, Debbie le escuchó decir: "Tengo que encargarme de un asunto ahora. Te llamaré más tarde".

Debbie se sintió un poco fuera de lugar al oír el nombre de Stephanie. '¿Así que estaba hablando con su futura prometida?', se preguntó.

Mientras que Carlos tranquilamente salía del estacionamiento, Debbie inclinó la cabeza para observarlo y le preguntó: "Sr. Guapo, ¿tu novia va venir con nosotros?".

"No", le contestó Carlos, mirándola de reojo rápidamente, antes de enfocar su mirada en el camino.

A Debbie no le importaba esa reacción fría, conocía muy bien la personalidad de Carlos. Antes de enamorarse, él se había mostrado bastante cohibido al principio.

"Entonces, dime... ¿la amas?".

Carlos se quedó en silencio.

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