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   Capítulo 346 Adelante

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 11013

Actualizado: 2019-09-23 00:02


"¿Buenas amigas?", Wesley se burló de Blair a tiempo que la miraba con desprecio. "Hasta donde puedo recordar, ustedes dos nunca han tenido mucha relación. ¿Cómo van a ser amigas?".

Era obvio que Blair se sentía molesta, pero Wesley solo estaba diciendo la verdad. No podía negarlo de ninguna manera. Con una suave sonrisa en su rostro, Debbie la atrajo un poco más cerca de ella.

"Lo cierto es que deberíamos estarle agradecidas a usted por ser la razón por la nos hicimos amigas, Coronel Li. Usted nos sirvió de puente. Tengo la impresión de que no sabe mucho de mujeres. Mientras disfrutemos de la compañía de la otra podemos ser amigas, aunque nos acabemos de conocer. ¿No es así, B?".

Blair asintió puntualmente y agregó: "Ciertamente". Luego, prosiguió y le dijo a Wesley: "Adriana y Karina también están aquí con nosotras. ¿Por qué no nos dejas a solas?".

Dirigiéndole una mirada hosca, Wesley no pudo hacer nada más que advertirle: "Asegúrate de no bajar la guardia. Trata de no caer en sus trampas. Llámame si sucede algo".

"Está bien, está bien, tú ves con tu grupo", insistió Blair. Wesley no le había quitado ojo, como si estuviera inquieto pensando que ella pudiera salir volando como un pájaro. Pero Blair vio allí una oportunidad para pasar tiempo para sí misma e hizo todo lo posible para asegurarse de no perderla.

"Aún siguen en el Club Privado Orquídea", le informó Adriana de inmediato.

"Lo sé. Voy para allá ahora mismo". Niles ya le había contado eso por teléfono. Pero Wesley aún dudaba si dejar a Blair sola. Por eso había estado haciendo tiempo antes de ir al club.

Sea como fuere, cuando menos lo esperaba, estas tres mujeres aparecieron y le ofrecieron a Blair una razón para escaquearse. '¡Pero puede estar segura de que la haré pagar por esto esta noche!', pensó Wesley.

Después de echarle una última mirada a Blair, salió del centro comercial con un par de bolsas en las manos. Blair estaba rodeada por las otras tres mujeres.

Por fin suspiró aliviada cuando perdió de vista a Wesley. No tenía muchas oportunidades de salir sola. Así que hacía todo lo posible para que no se le escapara cualquier ocasión que se le presentase. Las otras sintieron un poco de pena por ella después presenciar aquello.

"Blair, ¿Wesley siempre ha sido así? Quiero decir, ¿siempre te tiene controlada?", le preguntó Karina directamente.

Lanzando un profundo suspiro, Blair respondió con toda sinceridad: "Sí, él siempre ha sido así, metiendo la nariz en todos mis asuntos personales. Es asfixiante. A decir verdad, ya he intentado escapar varias veces. Pero tristemente, él se enteró y desde entonces se ha vuelto aún más estricto y siempre quiere tenerme bajo su vigilante mirada. De hecho, ni siquiera me deja ir de compras sola, y menos aún con otras personas. Tengo que esperar hasta que él esté libre para que venga conmigo. Como es un oficial del ejército y todo eso, siempre tiene algo que hacer y rara vez tiene tiempo para ir de compras conmigo, si es que lo tiene. Por ejemplo he tenido que esperar más de un mes para poder visitar el centro comercial hoy".

Blair había estado completamente desesperada por hablar con alguien y desahogar todas sus frustraciones con respecto a Wesley. Apenas podía soportarlo más y estaba empezando a deprimirse.

taba deprimido porque Millie no estaba allí para jugar con él. Estaba inquieto y no paraba de dar vueltas. Debbie sacó su teléfono y buscó el contacto de Carlos y estaba a punto de marcar su número cuando, de repente, un automóvil se acercó y se detuvo cerca de ellos.

Se dio cuenta de que era el nuevo Emperor de Carlos. El conductor abrió rápidamente la puerta trasera del pasajero, y Carlos salió del vehículo.

"¡Viejo!". Con todo su entusiasmo, Debbie lo saludó con la mano mientras estaba sentada en un banco.

Dirigiendo su mirada hacia la mujer que le estaba saludando y a su perro, Carlos asintió cortésmente y caminó hacia el ascensor.

Al ver que se iba directamente hacia el ascensor, Debbie corrió hacia él, agarrando fuerte la correa. No hacía falta decir que Harley también corrió bastante rápido. "¡Espera un segundo!". Debbie lo llamó antes de que se cerraran las puertas del ascensor.

Carlos esperó sosteniendo las puertas. Tan pronto como entraron, el ascensor empezó a subir. Notó que Carlos se había aflojado un poco la corbata, "¿Vas a bajar a Millie a dar un paseo?", ella le preguntó suavemente.

"Sí", respondió brevemente. Esa fue la razón por la que había regresado mucho antes de lo habitual.

"Oh, qué bien. Entonces, Harley y yo esperaremos a que estén listos".

"Bien". No parecía tener ningún problema con eso.

Momentos después, el ascensor llegó al sexto piso y las puertas se abrieron. Carlos y Debbie se bajaron uno tras otro.

Con el escáner de huellas digitales, Carlos abrió la puerta de su departamento. Pero antes de entrar, recordó que había alguien detrás de él.

Giró la cabeza para verlos. Tanto Debbie como Harley le miraban fijamente. Dado que no tenía la intención de dejarlos allí y hacerlos esperar afuera, no le quedó más remedio que decir: "Adelante".

"Está bien, gracias", respondió Debbie con gusto. Eso era exactamente lo que ella había esperado que dijera.

Cuando entraron, Debbie se sorprendió al descubrir que a pesar de vivir dentro del mismo edificio, el departamento de Carlos era muy diferente.

Era significativamente más espacioso en comparación con el de ella, probablemente unas tres veces más grande.

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