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   Capítulo 354 No fue solo por diversión.

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9597

Actualizado: 2019-09-24 00:15


'¡Esas marcas son de...!', Stephanie pensaba, totalmente conmocionada. Se esforzaba para no mirar su cuello, y miró su brazo, solo para encontrar más marcas también allí. Su corazón se rompió, y su rostro se tornó pálido.

Al sentir la mirada, Carlos observó su propio brazo. Había olvidado que Debbie le había dejado deliberadamente esas marcas de amor como venganza por haberla torturado. Sin dejar que aquello le incomodase, tomó otra toalla limpia para secarse el cabello mojado. En lugar de explicarle la situación a Stephanie, le preguntó: "¿Tienes algo importante que decirme?".

Como toda una mujer experimentada, que había lidiado con situaciones difíciles en los negocios, Stephanie logró recuperar rápidamente la compostura. Dio un profundo respiro, se recompuso y preguntó despreocupadamente: "Anoche...", "Stephanie", Carlos la interrumpió fríamente, "Espero que lo de anoche no vuelva a suceder".

"Lo siento, Carlos. Sé que estás demasiado ocupado. No debí...".

"No me refería a recogerte del club", la interrumpió sin rodeos.

Stephanie guardó silencio por un momento, entendió de lo que estaba hablando. Le reprochaba el haberse aprovechado de su estado de embriaguez para besarlo.

Carlos no planeaba explicarle nada sobre las marcas de amor a Stephanie. No había tenido sexo con Debbie anoche. Al final se las arregló para controlarse, pero se abrazaron y pasaron la noche juntos. Pero a Carlos no le importaba si llegaron a tener sexo o no, puesto que había tenido intimidad con otra mujer, pensaba que ya no era apropiado continuar su relación con Stephanie. De modo que le dijo: "Necesito decirte algo. ¡Creo que deberíamos rom...!".

Anticipando las palabras que estaban a punto de salir de su boca, Stephanie interrumpió de inmediato, "Fue solo por diversión, ¿cierto? Te gusta meterte con otras mujeres ocasionalmente. ¿Verdad? Carlos, lo entiendo. No tienes que explicarme nada. Aún no nos hemos casado, así que no importa".

Carlos frunció el ceño. Le molestó un poco que ella pensara que era ese tipo de hombre. "No, no fue solo...", quiso contestarle que no fue solo por diversión, pero ella le interrumpió de nuevo.

"Carlos, aún no has desayunado. Iré a ver si el desayuno está listo", dio y salió apresuradamente de su habitación, sin darle la oportunidad de continuar con el tema.

Después de cerrar la puerta del dormitorio detrás de ella, Stephanie se apoyó contra la pared del pasillo, sin aliento. Apretó los puños con ira. '¿Quién demonios es esa mujer? ¿Quién diablos dejó esos chupetones en él?', pensaba furiosamente.

Cuando Carlos se vistió y llegó al comedor, la empleada ya había preparado el desayuno y lo había puesto sobre la mesa. Stephanie no estaba en la sala de estar ni en el comedor. Mientras se sentaba a la mesa, le preguntaba a la empleada: "¿Dónde está Stephanie?".

La empleada respondió cortésm

a bolsa sobre la mesa y sacó las cajas una por una. Había seis platos principales en su interior, y un plato de arroz y fideos. No era de extrañar que esa bolsa fuera tan pesada.

Reconoció el logotipo de las cajas de comida. Habían sido ordenadas desde el quinto piso del edificio Alioth.

Su estómago retumbaba y salivaba mientras percibía el delicioso aroma. Corrió al baño para refrescarse.

Mientras almorzaba, le envió un mensaje de texto a Carlos a través de WeChat. "Gracias por el almuerzo, Sr. Guapo. Está delicioso".

"Ok", respondió lacónicamente y no envió nada más.

Por lo que Debbie refunfuñó. Esperaba que Carlos estuviera más entusiasmado luego de lo que había sucedido la noche anterior, pero se comportaba igual que siempre.

De cualquier modo, las cosas estaban marchando bien entre ellos. Debbie estaba tranquila. Así que, en los días siguientes, la mayor parte de su atención estaba centrada en el próximo concierto.

Había volado de regreso al País Z para ocuparse de un trabajo importante. Después de eso, recogió a Piggy de la residencia de la familia Wen y secretamente la llevó a la casa de Curtis en la Ciudad Y.

Cuando Debbie terminó todo su trabajo, habían pasado dos semanas desde la última vez había visto a Carlos.

Suspiró decepcionada. En todo ese tiempo, Carlos no la trató de contactar ni una sola vez. Había pensado que él tomaría la iniciativa para llamarla, pero seguía tan distante como siempre.

'No puedo esperar a que dé el primer paso. Ya han pasado dos semanas. ¡Tengo que hacer algo!', pensaba.

Sacó su teléfono para enviarle un mensaje. "Sacaré el perro a pasear esta noche".

Luego de dos horas, recibió la respuesta de Carlos. Era un simple "Ok" otra vez.

Se había acostumbrado a su actitud distante, pero aún le dolía cuando él actuaba como si no le importara.

'¡Bah, olvídalo! Espero poder verte esta noche', sonrió para sí misma.

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