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   Capítulo 356 Primero me retocaré el maquillaje

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9796

Actualizado: 2019-09-25 00:02


Debbie fue al centro comercial a comprar regalos y ropa para Piggy y Jus. Después de eso, condujo hacia la casa de Curtis.

Ya estaba oscuro afuera. La esquina que Debbie debía tomar no estaba alumbrada, por lo que condujo despacio y con cautela.

Cuando llegó a la calle, los faros de su vehículo alumbraron a un grupo de personas que estaban frente a su automóvil. Instintivamente, pisó el freno para detenerse.

Afortunadamente, no conducía rápido y pudo detenerse a tiempo antes de atropellarlos.

Debbie lanzó un suspiro de alivio. Cuando se calmó, miró al grupo que se encontraba frente a ella. Se cubrían el rostro con las manos para protegerse del resplandor de los faros del auto. Las luces iluminaron una cara familiar que sobresalía del grupo de personas. Una que jamás olvidaría. Una sonrisa cínica se deslizó lentamente por su rostro.

Debbie estacionó lentamente el auto al costado del camino y encendió las luces de emergencia. Luego, sin miedo, salió del vehículo y se paró con arrogancia frente al grupo de hombres.

"Debbie Nian, ¡nunca esperé que rompieras tu promesa!". James se enfureció al ver a Debbie. Tenía una evidente mirada maliciosa.

Debbie se recargó casualmente contra su auto y cruzó los brazos. "James Huo, ¿por qué debo cumplir mi promesa con un mentiroso? Jamás me esperé que fueras tan despreciable y me engañaras para que me divorciara de Carlos hace tres años". A pesar de que Debbie se enfrentaba a cinco guardaespaldas altos y corpulentos, su voz sonaba intrépida y confiada a la vez.

"¿Despreciable? ¿Yo? ¡Qué buena broma! ¡No es mi culpa que seas tan estúpida!", James la ridiculizó, el hombre llevaba una vida muy cómoda desde hacía tres años. Actualmente, era el CEO del Grupo ZL, así que disfrutaba de todos los lujos que acompañaban dicho cargo. Incluyendo la adulación de innumerables personas y la indulgencia de muchas mujeres hermosas. Pero la mejor parte era que no tenía que molestarse por la pesada administración de la compañía, porque Carlos se había ocupado de todo eso después de salir del coma. En otras palabras, James disfrutaba del título de CEO sin hacer nada.

Sin embargo, la repentina aparición de Debbie ponía en peligro su cómoda vida. James sentía que Debbie había cambiado. Era diferente de la que había conocido hacía tres años, antes era débil y tonta, y ahora se veía muy segura y demasiado arrogante. James sintió su fin inminente en la boca del estómago. '¡De ninguna manera! No permitiré que eso suceda. ¡Soy el dueño de mi destino!', James pensó.

"Sí, tienes razón, fui muy tonta", aceptó Debbie. Entonces la sonrisa en su rostro se convirtió en una mueca de resentimiento mientras miraba a James con sus hermosos ojos. "¡Pero ya no, James! Aprendí bien la lección. Ahora tengo el valor de pararme frente a ti, lo cual significa que ya no te temo. Las cosas están a punto de cambiar. James Huo, ¡regresé para revelar tu verdadera naturaleza

aldita perra!", James chilló, logró cerrar la puerta del auto, pero Debbie todavía podía escuchar sus gritos.

Mientras se frotaba los ojos irritados, James presionó el botón de seguridad para que no pudiera abrir la puerta, Debbie jaló la manija varias veces, sin embargo, cuando se dio cuenta de que estaba cerrada, se dirigió hacia la carretera. Allí agarró la roca más grande que pudo encontrar, retrocedió y la estrelló contra el toldo de la limusina de lujo.

Aunque rayó y abolló el toldo del auto, no fue suficiente para desahogar su ira, así que, la mujer comenzó a pegarle a las ventanas con la roca, pero por muy fuerte que golpeara, no logró romper ninguna. Bien valía su costo la limusina de alta calidad.

Sin embargo, se las arregló para agrietar las ventanas y entonces tendrían que reemplazarlas.

Aunque no logró llegar a su verdadero objetivo, James. Sí le hubiera encantado golpear con la piedra a viejo zorro, así ser iría a casa feliz y descansaría perfectamente esta noche.

Mientras Debbie intentaba llegar a James, uno de los guardaespaldas se recuperó un poco y corrió hacia ella con los puños apretados. Debbie lo vio venir, se quitó los tacones altos y se los arrojó a la cara. El guardaespaldas, que estaba bien entrenado, esquivó rápidamente los zapatos, los cuales cayeron inofensivamente al suelo sin hacer el daño previsto.

Debbie había usado todas sus opciones y tenía que luchar contra él con sus puños. Le dio una fuerte patada en el estómago con la pierna derecha y luego trató de atacar todos los puntos débiles de su cuerpo.

Aunque el guardaespaldas no podía abrir los ojos bien, se las arregló para defenderse de los ataques de Debbie, quien lo había atacado con todo y se habían agotado todas sus opciones. Con todo, el hombre logró acercarse y los otros guardaespaldas también estaban viniendo hacia ella. Tenía la desventaja, así que Debbie sabía que tenía que encontrar una solución rápidamente.

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