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   Capítulo 357 El accidente de automóvil de hace tres años

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 12586

Actualizado: 2019-09-25 00:12


Cuando la lucha de Debbie con los guardaespaldas se estaba poniendo difícil, un destello de luz la cegó por un instante. Segundos después, vio la limusina de James dirigiendo hacia ella, tratando de atropellarla. Mientras miraba directamente a los faros, percibió el chirrido de los neumáticos. Se quedó inmóvil. Y en ese mismo instante recordó el accidente de automóvil que había sucedido hacía tres años. Surgió en su mente una idea terrible sobre la posible causa de ese accidente. 'Es posible que...'.

Aquella idea le heló la sangre, pero la posición en la que estaba no le permitía pensarlo. Actuando por instinto como respuesta al peligro inminente, Debbie apoyó rápidamente una mano contra el capó del auto justo cuando estaba a punto de arrollarla y dio un salto con el que aterrizó sobre el capó. James pisó el acelerador después de ver que ella había conseguido esquivarlo. El automóvil comenzó a tomar velocidad y ella no tuvo más opción que aferrarse a los laterales del vehículo para salvar su vida. Se agarró tan fuerte como pudo, luchando para asegurarse de que no saldría despedida del capó.

El vehículo estaba a punto de llegar a una curva, por lo que James se vio obligado a reducir la velocidad antes de tomarla. Debbie aprovechó la oportunidad, saltó rápidamente del auto, corrió hacia su propio vehículo y se subió a él.

Arrancó el motor e inmediatamente puso la marcha atrás, pisando el acelerador mientras giraba rápidamente el volante para hacer un giro brusco. La descarga de adrenalina hizo que fuera capaz de ejecutar todos esos movimientos de una sola vez. Antes de que James o cualquiera de sus hombres pudieran hacer algo para detenerla, ella ya había pisado el pedal a fondo y se perdía de vista conduciendo su auto a una velocidad vertiginosa.

Manteniendo la velocidad del automóvil entre 110 y 120 km/h, no tenía ninguna intención de aminorar hasta estar completamente segura de que James ya no estaba a la vista. Una vez que estuvo segura de que ya había llegado lo suficientemente lejos, alivió la tensión que se había acumulado en los músculos de su pantorrilla. Poco a poco fue soltando el acelerador y redujo la velocidad paulatinamente.

Debbie llegó a una calle muy concurrida, se detuvo, encendió la luz dentro del auto y se puso a revisar todas las heridas que pudiera tener en los brazos y las piernas.

Tenía la pierna rozada de cuando intentó esquivar la limusina de James. Aparte de eso, también tenía algunas de contusiones en los brazos que podían ser de la pelea con los guardaespaldas.

Afortunadamente, todas eran heridas leves y no había nada grave. Lanzando un profundo suspiro de alivio, se dirigió al hospital inmediatamente.

Cuando terminó de recibir el tratamiento en el hospital, ya era bastante de noche. Después de eso, Debbie le envió un mensaje de texto a Karina diciéndole que le había surgido algo de repente y que tendría que posponer su visita a los niños para otro momento.

En la sucursal del Grupo ZL en Nueva York.

Dentro de la oficina del gerente general.

Una secretaria estaba llamando a la puerta. Después de recibir la señal de que pasase, entró en la habitación y dijo: "Señora Shu, hay una mujer afuera a la que le gustaría verla".

Con la cabeza enterrada en interminables montones de papeles, Miranda ni siquiera tuvo tiempo de levantar la cabeza y mirar a su secretaria. "¿Sabes quién es? ¿Se trata de algo urgente?", preguntó apresuradamente.

"Me dijo que su apellido es Nian y que había algo importante que tenía que discutir con usted".

'¿Nian?'. Al oír ese apellido, Miranda levantó visiblemente la cabeza, '¿Es posible que fuera ella?'.

Inmediatamente sacó su teléfono móvil y buscó la imagen de una cantante. Mostrándolo a la secretaria, le dijo: "Ve

mpre intentaba recordarle que podía recuperar fácilmente su posición en la empresa. Pero Carlos siempre se negaba a considerar la idea. Incluso llegó a un punto en que le advirtió que no siguiera intentando sembrar la discordia entre él y su padre.

Dado que Miranda seguía sin decir nada, Debbie intentó hacerle otra pregunta: "Hay algo más que quería preguntarte, tía Miranda. ¿También fue James quien le dijo a todo el mundo cuál fue la causa del accidente automovilístico? ¿Te dijo que era porque el conductor del camión había conducido bajo condiciones de agotamiento?". La mención de la causa del accidente hizo que por fin Miranda se diera la vuelta para mirarla. Esto era algo que no esperaba oír y que despertó su curiosidad.

Un poco desconcertada, le preguntó directamente: "¿Qué intentas decir con eso?".

Al verla tan resuelta, Debbie la miró directamente a los ojos. "Hace solo dos noches, James intentó atropellarme con su auto. Por suerte, de alguna manera, logré esquivarlo. Pero ese incidente me recordó lo que sucedió aquel año. Al verme al borde de la muerte, tuve la la sospecha de que era...".

"¡Muérdete la lengua!". Miranda miró hacia la puerta llena de ansiedad. Miró a través de la ventana de vidrio y se aseguró de que no había nadie fuera de la sala y entonces dijo rotundamente: "Deberías comportarte como una persona adulta. ¿Es que no sabes que por la boca muere el pez? Ten mucho cuidado con lo que dices. Y por ahora, ¿por qué no regresas ya a la Ciudad Y? Y no vuelvas hasta que puedas traerme pruebas para demostrar tu inocencia. Si no se eres capaz de encontrar nada, desde ahora mismo te digo que no esperes recibir mi ayuda, e incluso ayudaré a James a acabar contigo".

Con los ojos rojos, una sonrisa se asomó a la cara de Debbie. Finalmente logró convencer a Miranda para que le diera una oportunidad. Con la voz a punto de quebrarse, dijo con gratitud: "Muchas gracias, tía Miranda. Ahora regresaré sin demora".

Mientras veía a Debbie alejarse y salir de la sala, Miranda trató de recuperar el aliento y se dejó caer en el sofá sin fuerza en las piernas. Bajando la cabeza, reflexionó sobre la información que Debbie le acababa de dar.

En la Ciudad Y.

En el mismo momento en que Stephanie terminó su reunión y salió de la sala de conferencias, su teléfono sonó de repente. "¿Hola?", dijo ella al responder la llamada.

"Señorita Li, ¿trató usted de comunicarse conmigo? Me había preocupado", respondió la persona que estaba al otro lado de la línea.

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