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   Capítulo 371 Los celos le hicieron dar la cara

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8321

Actualizado: 2019-09-28 00:02


Debbie había extrañado mucho a Karen. Hacía tres años que no la veía, y eso era mucho tiempo para tan buenas amigas como ellas. Ella escribió 'Te extraño en invierno' para ella. Cuando anunció la canción, miró a Karen que estaba de pie junto a ella en el escenario.

Karen se emocionó. Justo antes de la actuación, había besado en la frente a Debbie y le había dicho: "Te quiero para siempre, hermana".

Los ojos de Debbie brillaron al brotarle unas lágrimas. Sosteniendo la mano de Karen, se llevó el micrófono a los labios. La música comenzó y ella cantó: "Ese invierno, la nieve cayó sin cesar. La noche estaba cubierta de blanco.

Me viste llorar como un niño que regresa después de un largo camino.

Limpiándome las lágrimas de la cara, me animaste y me dijiste que todo iría bien...".

Karen se bajó del escenario en medio de la canción.

Un miembro del equipo le pasó a Debbie una guitarra. Ella la tomó, colocó el micrófono en su soporte, y continuó: "Cuando vi tus lágrimas, quise decir: Niña hermosa, tenemos que ser fuertes. En el mundo hay muchas más personas que nos aman. Sonríe y vive valientemente..."

Cuando Emmett murió y el corazón de Karen se rompió en pedazos, Carlos había caído en coma. Debbie estaba fuera de sí del dolor y pronto se vio obligada a abandonar la ciudad. Siempre se había culpado a sí misma no haber podido estar allí para Karen durante ese tiempo terrible en el que seguro que le hizo falta un hombro en el que llorar. Separada de su amiga, Debbie derramó su corazón en sus canciones.

Una multitud de bastones luminosos se balanceaban de un lado a otro al unísono en la oscuridad. Muchos fans levantaron carteles que decían "Te amamos Debbie" o "Mi debilidad, Debbie". Las palabras brillaban pintadas de muchos colores, y aún más coloridas por el reflejo de los bastones luminosos.

El concierto salió mucho mejor de lo que Debbie había previsto. Cuando fue al vestuario para cambiarse de ropa durante el intermedio, Ruby preguntó emocionada: "¿Invitaste al señor Huo y al Coronel Li? Los reporteros rondan afuera como buitres. Ten cuidado".

El estadio estaba lleno hasta los topes. Simplemente había demasiada gente, con veinte mil dentro del recinto y otros diez mil fuera. Solo quedaba sitio de pie. En ese mar de caras sería difícil elegir un invitado especial.

"Soy una cantante, no una hacedora de milagros. Yo no invité a Carlos, y aunque lo hubiera hecho, no hubiera venido". Yates adoraba a Piggy. Sabía lo importante que

ería recordarle: "Ella te engañó", pero sabía que si le decía eso a su jefe, estaba jodido, así que decidió quedarse callado. Solo esperaba que ese hecho no resultara contraproducente.

Yates escuchó su conversación. Le dijo a Carlos: "Deja a un lado tu trabajo por ahora y disfruta el espectáculo. Para eso te pedí que vinieras". Yates tenía una voz fuerte y profunda y Carlos lo escuchó claramente.

"Sabes mejor que nadie por qué estoy aquí". Carlos mantuvo la cabeza baja. Firmó su nombre en la parte inferior de un archivo y pasó al siguiente.

Yates se burló. Sabía que Carlos pensaba que le habían presionado para que viniera aquí. "Solías estar hecho de material más duro", dijo Yates.

Carlos guardó silencio como si no oyera nada.

El concierto terminó a las 10:30 de la noche. Carlos se había escabullido por el pasaje VIP durante el intermedio. Pero aun así, todavía le emboscaron un centenar de periodistas. Lo divisaron en cuanto se fue, y lo rodearon como moscas en el estiércol. La noche fue iluminada por docenas de flashes.

Algunos de los reporteros habían publicado historias sobre Carlos y Debbie hace tres años y habían engordado con las ganancias. Por tanto, ahora más que nunca, escribían historias sobre cómo Carlos y Debbie se habían reencontrado.

El hecho de que Carlos se hubiera presentado en el concierto de Debbie fue suficiente para mantener a la gente interesada y hablar de ello durante al menos una semana.

Como de costumbre, los periódicos tenían más ficción que realidad, y escribían que Carlos y Debbie aún se amaban, que Debbie se convertiría en la señora Huo otra vez, y que se estaban liando de nuevo.

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