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   Capítulo 379 Dale más medicación

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 10575

Actualizado: 2019-09-29 00:21


"Carlos, ¡ayuda! Debbie se ha vuelto loca y está amenazando a Megan con un cuchillo...", Stephanie gritó por teléfono con la voz llena de terror. A pesar de ser una mujer de negocios decidida y calmada, el estar frente a un cuchillo afilado e inminente peligro, hacía que le fuera imposible mantener la compostura. Después de todo, ella era tan solo una mujer de crianza privilegiada y cómoda que nunca había tenido que enfrentarse a este tipo de situaciones.

Carlos cerró los ojos con fuerza. '¡Debbie y Debbie otra vez! ¡Esta mujer no sabe más que darme disgustos y causar problemas!', pensó enfadado. "Voy en este momento".

Apenas Stephanie terminó la llamada, sonó el teléfono de Debbie. Era Carlos el que estaba llamando.

Debbie lo ignoró y volvió a mirar a Megan. "No pierdas el tiempo. Si no bebes los huevos crudos ahora, moveré mi mano, y este es un cuchillo nuevo, así que está muy bien afilado para hacer su trabajo. ¿Quieres vivir para siempre con una cicatriz profunda en tu hermoso cuello, como si fuera un horroroso collar?", le amenazó con frialdad.

Gotas de sudor cayeron por la frente de Megan y el terror se notaba en sus ojos. Ella sabía que Debbie no estaba bromeando. Con manos temblorosas, agarró el cuenco y tartamudeó, sin aliento, "Me... me lo voy a beber...".

De repente, al darse cuenta de que Megan empezaba a jadear, Debbie recordó que la chica sufría de asma. Fue entonces cuando decidió aflojar un poco y retirar ligeramente el cuchillo de su cuello. "Rápido", exigió.

Con los ojos cerrados y mostrando sumo disgusto, Megan contuvo el aliento y comenzó a tragar los huevos crudos.

El hedor a huevos crudos que llegaban a sus fosas nasales le dio náuseas. Tan pronto como tragó el primer bocado, se inclinó sobre el bote de basura y vomitó.

Pero Debbie, sin mostrar compasión alguna, le ordenó fríamente: "No te atrevas a escupir ni una gota. ¡Sigue! ¡Tómatelo, a menos que quieras que te haga ese collar permanente!".

Stephanie sacó en silencio su teléfono celular y abrió la cámara. Planeaba grabar en video el horrible drama y enviarlo a los medios de comunicación. Esa sería la manera perfecta de dañar la reputación de Debbie.

Sin embargo, Debbie estaba alerta a lo más mínimo, y con un rápido movimiento agarró la funda de cuero y se la arrojó a Stephanie, apuntando al teléfono y dando justo en el blanco. A Stephanie la tomó desprevenida.

"Debbie Nian, ¡estás loca!", gritó Stephanie sorprendida y asustada cuando su teléfono cayó al suelo.

Lanzando a Megan una mirada de soslayo, Debbie sonrió con una sensación de triunfo. "Sí. En eso no te equivocas, creo que has acertado con mi descripción. Ten más cuidado la próxima vez cuando te metas con una psicópata".

'Son ustedes la que me vuelven loca. ¡No tienen ni idea de lo que he tenido que pasar todos estos años!', pensó enojada, sin intención de retroceder.

En ese momento, miró el cuenco y se dio cuenta, para su disgusto, que aún no estaba vacío. Sin paciencia alguna que le quedara, gritó exasperada "¡Termina esos malditos huevos en el tazón, señorita!".

Asustada, Megan rápidamente tomó un trago, las lágrimas corrían por sus me

rodeaban, haciéndole compañía.

Mientras tanto, todos esperaban a Debbie, la problemática, la mujer cuyas acciones hacían que todos volvieran a estar en este lugar de nuevo.

Ella ya había respondido a la llamada de Carlos antes y había prometido ir.

Diez minutos más tarde

Se escucharon pasos desde el pasillo vacío, y se iban acercando cada vez más. No parecían los pasos de una sola persona, sino más bien de varias.

Y entre los pasos, había un chasquido de tacones altos y el sonido ligeramente más suave de unos zapatos de cuero, por lo que se deducía que era unos cuantos hombres y mujeres que se acercaban.

'¿Quiénes podrían ser?'. Todos en la sala tenían curiosidad.

Muy pronto, un guardaespaldas abrió la puerta de la sala. Todos volvieron la cabeza hacia la puerta, donde apareció una mujer vestida de mameluco blanco. Alrededor de su cintura delgada, tenía un cinturón brillante que complementaba perfectamente su cuerpo fino y bien formado. De pie, lucía un par de tacones de color blanco cremoso.

Momentos antes, en el departamento de Megan, Debbie había derramado algunos huevos crudos en su vestido nuevo al romper los cascarones. Por eso había vuelto a su casa para cambiarse de ropa. Luego, antes de ir al hospital, llamó a algunas personas para que la acompañaran.

En el grupo de apoyo con el que venía se encontraban Yates, Xavier, Blair, Adriana, junto con tres guardaespaldas.

Afortunadamente, la sala VIP era lo suficientemente grande como para albergar incluso a un grupo más grande.

Incluso después de la llegada de Debbie y sus amigos, todavía había espacio para más. Sin embargo, a pesar de la amplitud de la sala, el aire adquirió una sensación extraña y opresiva cuando los dos grupos se enfrentaron.

Fue Damon quien rompió el silencio. Trotó hacia Adriana y sonrió vacilante. "Cariño, ¿por qué vienes con Debbie? ¿Vienes... a ver a Megan también?".

Adriana se burló y le pellizcó la oreja. Ignorando la presencia de otras personas, le regañó: "Damon, ¿no tienes nada que hacer? ¿Eh? Tu hijo se está muriendo de hambre. ¡Ve a casa ahora mismo!".

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