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   Capítulo 400 No te cases con él

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8832

Actualizado: 2019-10-04 00:32


La lluvia caía con fuerza cuando Carlos sacó el Bentley negro del estacionamiento. Aceleró, conduciendo a toda prisa de regreso hacia Champs Bay Apartments. Luego de estacionar el auto, corrió al séptimo piso.

Tocó el timbre de la puerta, y sin esperar otro segundo, ingresó la contraseña para abrir.

El departamento de Debbie estaba completamente silencioso.

Buscó en la habitación, en el estudio y la cocina... pero ella había desaparecido.

Al salir de la cocina, notó un pequeño cuaderno en la mesa del comedor. En la portada del libro, estaba escrito en negritas 'Huo'.

Lo abrió; las primeras páginas estaban llenas de notas.

En la primera página, Debbie había escrito: "Los gustos de Carlos: comida ligera, poca carne".

Pasó a la segunda página. Era el menú del almuerzo del primer día que le había cocinado. "La comida de hoy serán fideos con carne de res y verduras para el Sr. Guapo".

"Segundo día: albóndigas y sopa de huevo con algas".

El menú del tercer día, tenía tachado la 'carne de cerdo guisada en salsa marrón' sustituyéndolo por las 'costillas de res', otras tres verduras y arroz.

En el cuarto día…

Carlos hojeaba las páginas. Debbie había planeado el menú de todo el mes por adelantado.

Hizo los cálculos en su mente, y pasó a la página para ver el menú de hoy. En efecto, eran los mismos platillos a los que había tomado fotos y publicado en WeChat momentos antes.

Había una pequeña nota debajo del menú. "Para mantener una dieta equilibrada, hoy prepararé un plato más de carne para el Sr. Guapo…".

Carlos sacó de inmediato su teléfono para llamarla.

Inesperadamente, la llamada se enlazó muy pronto, pero no fue Debbie quien contestó, sino Karen. "Hola, Sr. Huo, soy yo, Karen".

"¿Dónde está?".

"El Sr. Wen vino a la Ciudad Y para verla. Ella... eh... está en una cita con él en este momento. Pero ha dejado su teléfono en mi casa", dijo Karen nerviosamente.

Carlos pensó por un segundo. "¿Y cuándo se irá de la Ciudad Y Debbie?".

"Mañana por la mañana". No hubo respuesta del otro lado. Karen se armó de valor y le preguntó: "Sr. Huo... no tengo idea de por qué Debbie ha decidido casarse con el Sr. Wen tan apresuradamente. ¿Cómo te sientes con eso? ¿No te entristece?".

Carlos permaneció en silencio, y eso molestó a Karen, quien pensó: 'Debbie ya perdió a Carlos una vez. Y ahora que ha decidido casarse con otro hombre, quizás ha renunciado a él por completo'.

Luego dijo en tono sarcástico: "¿Ese silencio significa que no sientes nada por ella? Muy bien. Olvídalo. De todas formas, seguro que debes amar mucho a la señorita Li, ya que estás comprometido con

os nuestra certificado de matrimonio en el País Z al día siguiente".

"¡Iván no te ama!". Carlos espetó.

"Te equivocas. Sí me ama. De lo contrario no me habría ayudado", respondió Debbie con firmeza.

Carlos cerró los ojos con fuerza. "¿Alguna vez ha dicho que te ama?".

Ella respondió honestamente: "No, pero antes no éramos pareja. ¿Por qué lo tendría que decir? Además, ¿acaso el verdadero amor solo puede demostrarse por medio de palabras?".

Él perdió los estribos con sus respuestas. Enfadado, la jaló hacia su cuerpo, tocando con sus labios los de ella.

Debbie estaba impactada. Sus ojos se abrieron de par en par.

La besaba apasionadamente; y la presionó en el sofá. Jadeando, Debbie le recordó en voz baja: "Estoy... a punto de casarme".

"Lo sé".

"Y tú... estás prometido...".

"Lo sé", dijo de nuevo, besándola suavemente en sus mejillas.

Debbie estaba confundida.

'¿Lo sabes? Entonces, ¿por qué me besas?'. Ella trataba de alejarlo, pero aquel hombre no se movió ni un poco. En cambio, se puso manos a la obra y sus hambrientos labios le recorrían el cuello.

Mirando al techo sin poder hacer nada, ella le advirtió: "Carlos Huo, ¡detente ahora! ¡O te golpearé!".

Él dejó de besarla y sus manos se detuvieron. Levantó la cabeza, sus profundos ojos estaban fijos en aquella mujer jadeante debajo de él.

Un revoltijo de pensamientos inundaba su mente. Alguna vez, él se sintió conectado con esta mujer. Recordaba cuando ella lo vio por primera vez después de tres años, se apresuró a abrazarlo y lloró histéricamente, ignorando todo y a todos a su alrededor. Eso le llegó directo al corazón. Estaba sorprendido por la cantidad de afecto que sentía hacia él.

Pero ahora, ella iba a ser la esposa de otro hombre.

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