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   Capítulo 410 Estoy aquí

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8305

Actualizado: 2019-10-07 00:02


Como aún no conocía a estas personas, Debbie tenía dudas sobre quién estaría detrás del secuestro. "Tía Mia, ¿dónde está la planta de reciclaje?, iré para allá".

"Es demasiado peligroso, mejor llama a la policía. Esos tipos están muy bien organizados, puede incluso que ni tus artes marciales te ayuden", le recordó la madre de Karen, quien estaba tan angustiada, que no podía mantener la calma.

Era el padre de Karen, Mason, quien había planteado primero esa idea. Mia solo lo estaba repitiendo.

Debbie analizó los riesgos, y decidió ir. "No llamen aún a la policía, yo me encargo".

Antes de partir, Debbie tuvo una idea descabellada y llamó a James, fue directo al grano. "Has sido tú, ¿cierto?", espetó.

"¿De qué me estás hablando, señorita Nian?". James preguntó de forma calmada, diciéndose a sí mismo que mantuviera la compostura. Antes de ponerse nervioso, era conveniente descubrir de qué se trataba.

Debbie también se tranquilizó. "¿Tú secuestraste a Karen?".

El hombre dejó escapar un suspiro de alivio. "Así que por eso estás llamando, déjame adivinar: te pidieron que te intercambiaras como rehén", dijo en un tono extraño.

Debbie se quedó callada.

Entonces James afirmó, con los dientes apretados: "Oye, no soy el único que te quiere muerta. Te odio más que a nadie en este mundo, pero esta vez no he sido yo".

Aquel orgulloso hombre nunca admitiría haber hecho algo malo, y mucho menos asumir la culpa de alguien más.

Y además estaba en lo cierto. Muchas personas la querían muerta en ese momento. Y podría ser cualquiera. James era uno, también estaba quien quiera que haya matado a Megan, y quien había secuestrado a Karen.

Y ahora que sabía que no era James, le colgó sin decir nada más.

Sin embargo, no consiguió nada. Estaba de vuelta al punto de partida, sin tener idea de con quién estaba lidiando. Pero ya no podía dar marcha atrás. Debía ir a la planta de reciclaje para enfrentarse a su enemigo ella sola.

Antes de llegar allí, llamó a Mia. "Si no salgo en diez minutos, llama a la policía".

Esta vez, no estaba embarazada. Así que no se detendría por nada. Además, llevaba sus armas secretas. Castigaría a esos idiotas y lo iba a disfrutar.

Y desde luego, sus enemigos estaban preparados para su llegada. Un grupo de hombres corpulentos estaban en la entrada de la planta de reciclaje.

La llevaron al interior del edificio principal. Las paredes estaban hechas de láminas de hierro corrugado, sostenidas con barras d

"¡No! ¡No lo entiendes! ¡Quiero que se largue! ¡Así volverás conmigo!".

Sin esperar la respuesta de Iván, colgó encolerizado.

"¡Sujétenla! ¡Y quemen este lugar!", ordenó con los ojos llenos de furia.

'¡Oh, diablos! ¡Este hijo de perra quiere matarme!'. Debbie comprendió.

Antes de que los guardias lograran alcanzarla, corrió hacia Karen. Pateó al hombre al lado de Karen, provocando que rodara dolorosamente en el suelo, cubriéndose el rostro.

Un segundo hombre corrió hacia ella, cayendo luego de que lo pateara en la rodilla. Debbie sacó su daga y se disponía a cortar las amarras de Karen, cuando aparecieron tres hombres más. '¡Vienen más!', pensó.

Debía usar la daga para defenderse. Incluso con la peligrosa daga, los guardias lograron someterla. Algunos la tomaron de los brazos, tratando de aplicar una llave. Si bien no pudieron lograr que soltara el cuchillo, ella tampoco pudo detenerlos.

Tenía que pensar en otra cosa.

Uno de los guardias le lanzó una patada, pero falló. Debbie rodó hacia atrás para tomar distancia entre ellos. ¡Ahora era su oportunidad! Se retiró una horquilla del cabello, presionándola dos veces para dispararle una aguja de plata. Ésta se le encajó en el cuerpo.

El hombre no sintió nada al principio. Pero en menos de dos segundos, se tambaleó, poniéndose de rodillas, débil como como gelatina.

Aldrich observaba todo esto. Un sentimiento de abatimiento lo inundó. Esto iba a ser más difícil de lo que pensaba.

Rápidamente, Debbie había derribado a dos guardias. Ahora, el tercero sabía que estaba armada y trató de ser más rápido para que no tuviera la oportunidad de alcanzar su arma.

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