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   Capítulo 417 No tengas miedo

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9342

Actualizado: 2019-10-08 00:32


Iván sacudió la cabeza y le sonrió a Karen. "No, ya descansé mucho, así que ya no tengo sueño. ¿Podrías pasarme un libro de ahí?".

Señaló la pequeña estantería que estaba en la esquina de la habitación.

Karen volteó para ver qué señalaba y luego asintió, "Claro, ¿cuál te gustaría leer?".

"Sólo toma uno, el que sea está bien".

Entonces ella tomó una novela al azar y se la entregó antes de sentarse en la silla junto a su cama. "Espero que te diviertas leyendo, vigilaré la intravenosa".

Iván asintió y con cortesía dijo: "Gracias".

"De nada". Karen inclinó la cabeza y sonrió.

Iván se acostó y hojeó las páginas del libro, así que el silencio volvió a llenar el aire. Karen intercambió mensajes de texto con Debbie durante un tiempo para pasar el rato. Más tarde, comenzó a sentirse un poco adormilada y luego la somnolencia la venció, lanzó una breve mirada a Iván, que estaba inmerso en el libro, y se inclinó hacia el borde de la cama. Al encontrar difícil mantener la cabeza en alto, enterró la cara en sus brazos y se fue a la tierra de los sueños.

Unos minutos más tarde, cuando Iván apartó la vista del libro, observó que Karen estaba inmóvil, podía escuchar su respiración constante y llamó su nombre suavemente, pero ella no respondió.

'¿Está durmiendo?'. Levantó el edredón y salió de la cama para ver cómo estaba. De hecho, se había quedado dormida.

Apretando los dientes con dolor, él caminó lentamente hacia el perchero y tomó su abrigo, lo colocó cuidadosamente sobre los hombros de Karen, ella se movió un poco, como si hubiera sentido el peso del abrigo sobre los hombros. Aunque no abrió los ojos.

Mirando fijamente su rostro feliz, Iván recordó la primera vez que había conocido a esta chica, aunque la verdad sólo la había visto un par de veces. La primera vez fue en el concierto de Debbie y la segunda, curiosamente, en su boda.

Iván sabía poco o nada sobre ella, aunque era la mejor amiga de su esposa. Lo único que sabía era que había realizado grandes inversiones en algunos negocios y que después de graduarse había abierto una tienda. Por extraño que pareciera, fue Debbie quien, sin darse cuenta, se la mencionó.

Sin embargo, la primera vez que comenzó a ver a esta chica con otra mirada, fue el día de su boda, ella se acercó en secreto a él, sin avisarle a Debbie, y con los ojos llorosos, le había advertido: "No me importa si amas o no a mi amiga, pero como has decidido casarte con ella, debes tratarla como a una reina. ¡O haré que desees no haberme conocido!".

A Iván le había divertido mucho su valor, como dice el dicho: "Dios las hace y ellas se juntan". Debbie tenía mal genio, igual que Karen.

Ante su amenaza y sin encontrar otra opción más que rendirse, Iván asintió obedientemente con la cabeza. "Quédate tranquila

idió no organizar una fiesta de cumpleaños. Después de todo, su hija ya tenía tres años.

Después llevó a Piggy de regreso a la Ciudad Y y la dejó bajo el cuidado de Curtis como de costumbre, porque tenía que ocuparse de un trabajo en Star Empire.

Cuando regresó a Champs Bay Apartments, ya eran las nueve y media de la noche, guardó su auto en el estacionamiento subterráneo y luego entró en el ascensor. Cuando el ascensor llegó a la planta baja, las puertas se abrieron, revelando a un hombre parado afuera con los ojos absortos en la pantalla de su teléfono.

Llevaba un traje de diseñador azul oscuro, con una corbata a juego y un par de zapatos de cuero color marrón oscuro.

El corazón de Debbie comenzó a latir dentro de su pecho cuando reconoció quién era, era el mismo hombre al que había estado evitando recordar en los últimos meses.

De inmediato, ella bajó la cabeza, tocó nerviosamente la máscara y las gafas de sol con la mano mientras se bajaba la gorra para cubrirse la cara. En silencio, dio unos pasos hacia atrás para esconderse en la esquina con la esperanza de no llamar su atención. No estaba lista para enfrentarlo todavía, habían pasado sólo unos meses desde que se habían separado y ella no estaba interesada en entrar en una conversación incómoda con él.

El hombre entró en el elevador y presionó casualmente el número seis, como si no notara su presencia.

'¿Me reconoció? Tal vez no, de lo contrario, ¿por qué ni siquiera me saludó? ¿Quizá ya no quiere hablar conmigo?', ella se preguntó, y percibió un ligero olor a alcohol. '¿Ha estado bebiendo otra vez?'.

Debbie frunció los labios. '¿Ya no está en tratamiento? ¿Por qué es tan terco? ¡Vaya! ¡Ni siquiera puede cuidarse solo!', pensó enojada.

Muy pronto, el ascensor llegó al sexto piso. Cuando se abrió la puerta, el hombre salió del ascensor sin decir nada.

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