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   Capítulo 419 No lo conozco

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9622

Actualizado: 2019-10-09 00:12


"No tengo nada que ver con Iván. ¿Por qué me importaría lo que dijera?", gritó Decker. De hecho, lo que decía era verdad porque todavía no había tenido ningún contacto con él.

Carlos se recargó contra el armario, lo miró fijamente y con voz fría, dijo: "Entonces, ¿eres otro de los admiradores de Debbie?".

"¡Carajo!". Sin anticipación, Decker le lanzó un marco de fotos a Carlos, quien lo esquivó rápidamente sin esforzarse demasiado mientras el marco golpeó el armario y cayó al suelo.

Luego se alisó el abrigo y miró fijamente a Decker. "Entonces, ¿lo que quieres es que te mate?".

Decker rechinó los dientes y se quedó en la cama. "Sí, así que mátame ahora, si es que te atreves".

Para su sorpresa, la mirada desafiante en los ojos de Decker hizo que Carlos recordara a Debbie. Este hombre lastimado se parecía un poco a ella, especialmente en los rasgos de su personalidad. Lo que se le hizo más parecido fue su audacia para hacerle frente.

Sin embargo, para mala fortuna de Decker, él no era Debbie. Carlos podría haber pasado por alto esto si se tratara de Debbie, pero no iba a dejar que este hombre escapara después de faltarle el respeto. Así que se dirigió hacia la cama y sujetó el brazo de Decker, tirándolo despiadadamente al suelo.

"¡Ahh!". Un gemido de dolor escapó de los labios de Decker cuando una sensación aguda atravesó su brazo en el momento en que cayó.

'¡Maldito seas! ¡Carlos Huo, desgraciado!'.

Carlos pisoteó su mano, posiblemente rompiendo algunos huesos y dejando la marca de sus zapatos de cuero. "Si de algún modo consigues salir sano de esta habitación, ¡tú ganas!". La mirada fría en sus ojos demostraba que no estaba bromeando.

"Aargh... hijo de...". El dolor punzante de su mano era insoportable y Decker dejó escapar un fuerte gemido con la esperanza de sentirse un poco aliviado. Carlos miraba sin expresión alguna cómo Decker se retorcía en agonía.

La cara de Decker se tornó pálida como una sábana. Justo cuando su visión comenzó a desvanecerse y estaba a punto de desmayarse, el fuerte sonido de la voz de Debbie gritando desde la puerta lo mantuvo despierto. "¡Carlos! ¿Qué estás haciendo?".

Carlos se congeló en ese instante. Apartó el pie y lanzó una mirada aguda al rostro preocupado de Debbie. '¿Por qué se preocupa tanto por este hombre?'. Tan solo pensar en eso llenaba su corazón de ira.

Debbie dejó caer su bolsa y corrió hacia ellos. Se agachó para quitar el pie de Carlos de encima de Decker. "Decker, ¿estás bien? ¡Por favor mírame! ¿Qué le has hecho a mi hermano?".

'Tu hermano...'.

La expresión de Carlos cambió dramáticamente.

"¡Decker, despierta!". Debbie continuaba gritando, pero su hermano no respondía a sus palabras. En un ataque de ira, se puso de pie y miró directamente a los ojos a Carlos. "¿Qué es lo que pasa contigo? ¿Por qué le hiciste esto?".

Carlos no respondió, p

uró a acercarse a su hermano, tomando su puño entre sus manos.

Al sentir las manos de su hermana, Decker abrió los ojos y respiró profundamente. Al ver el rostro preocupado de su hermana, una lágrima cayó por el rabillo de su ojo inyectado en sangre.

De repente, sonó el timbre. Debbie parecía perpleja, tratando de adivinar quién podría ser. Carlos le pidió que abriera la puerta y dijo: "Es Niles".

'¿Niles? ¿Qué está haciendo aquí a estas horas?', se preguntó ella.

Luego soltó la mano de Decker y corrió para abrir la puerta. En realidad sí era Niles, estaba de pie afuera, con un gran botiquín médico en sus manos.

"Hola, Petardita, ¿dónde está Carlos?", preguntó Niles, mientras luchaba por respirar ya que había venido a toda velocidad.

Debbie señaló la puerta de la habitación con el dedo. Niles se quitó rápidamente los zapatos y corrió a la habitación sin siquiera ponerse las zapatillas.

Al ver a Carlos sentado allí, sano y salvo, lanzó un profundo suspiro de alivio. "Hey hombre. Te ves bien. Pensé que estabas herido".

"Déjate de tonterías y hazte cargo de esto". Carlos se relajó e inmediatamente dejó de coser en el momento en que vio que el hombre profesional había llegado.

Niles echó un vistazo al paciente en la cama. Al darse cuenta de que no lo conocía, se dio la vuelta para mirar a Debbie y le preguntó: "¿Quién es él?".

Niles agarró el kit de sutura de la mano de Carlos y continuó desde donde se había detenido.

Sus manos se movían incluso más rápido que las de Carlos. Después de todo, él era el médico. Era como un pez en el agua.

Después de una breve pausa, Debbie respondió: "No lo conozco".

Sí, en realidad no conocía al Decker que estaba frente a ella. Por lo que podía recordar, el hermano que conocía era un asqueroso inútil. Pero lo que hizo hoy cambió por completo su impresión sobre él, haciéndola dudar si de verdad lo conocía en primer lugar.

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