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   Capítulo 440 ¿Cuándo piensas divorciarte de Iván

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9565

Actualizado: 2019-10-13 00:59


Como estaba en la habitación en ese momento, Carlos escuchó lo que ella le dijo a Karina. Calmadamente, le echó un vistazo a Debbie y levantó una ceja. No llegó a detenerse, pues seguía leyéndole a los niños.

Su expresión parecía decir: "¿Ves que soy un buen hombre?".

Debbie lo fulminó con la mirada y salió al balcón. "Solo pásala bien, nosotros nos encargaremos de los niños", le dijo Debbie. "Tenemos un montón de sirvientas y dos de ellas son niñeras...". Lo cual era cierto. El personal doméstico era el que prácticamente llevaba las riendas de la casa. Nadie tenía que levantar un dedo para hacer nada. Ni Carlos ni Debbie.

"Vale, está bien. Lo entiendo. Acá no hay mucha cobertura así que no podremos hacer video chat con los niños. Dales un abrazo enorme de mí parte. Buenas noches, que descanses", dijo Karina.

"Claro que se lo daré, Buenas noches".

De vuelta en la habitación, Debbie se dio cuenta de que los niños seguían absortos en el cuento que Carlos les estaba contando. Estaban tan concentrados que parecía que no tenían ni un atisbo de sueño.

Seguidamente, se dirigió al clóset y sacó el pijama que las sirvientas habían dispuesto para ella. Debbie los interrumpió brevemente para avisarles: "Voy a bañarme".

Carlos se detuvo por un instante y le dijo: "Ve a mi habitación entonces, pues no hay agua caliente en la habitación de invitados donde estás".

"Está bien", asintió Debbie dudosa pero sin prestarle demasiada atención. Seguidamente, agarró el pijama y caminó por el pasillo hasta la habitación de Carlos.

Cuando terminó de ducharse y salió del baño, se encontró con Carlos en la habitación. Estaba recostado a un lado de la cama usando su teléfono. Cuando se dio cuenta de que ella había salido, guardó el teléfono y la saludó.

Secándose el pelo con una toalla, Debbie se dirigió hacia él y le dijo: "¿Y eso que estás acá? ¿Los niños ya se durmieron?".

"Sí". Carlos se incorporó en la cama y la tomó por la cintura haciéndola sentar en su regazo. Se acercó a ella e inhaló profundamente, oliendo el aroma de su cuerpo. "Hueles a mí".

"Por supuesto, es que usé tu gel de baño y tu champú".

Él le dio un beso rápido en la boca. "Bien, ahora me toca bañarme a mí, espera, no te muevas", dijo y, seguidamente, se levantó para ir al baño y abrió la ducha.

En ese momento Debbie dudó de lo que estaba haciendo y se arrepintió. "Mejor me voy a la habitación de huéspedes a descansar". No le importaba el hecho de dormir en la misma cama con Carlos, pero, al fin y al cabo, era la esposa de otro hombre. No había motivos para que ella estuviera allí. ¿Y si alguien los descubriera? ¿Y si empezaran a correr rumores sobre ellos?

Un atisbo de frustración se vio en sus ojos. "¿Ahora qué es lo que te preocupa? Tenías que haberlo pensado mejor entonces antes de venir".

'La gente es chismosa, le gusta habl

estaba esperando. Debbie no le había dado una respuesta concisa a ninguna de sus interrogantes, eso lo estaba sacando de sus casillas.

Molesto, se quitó de encima y se acostó a su lado. Se cubrió con la delgada cobija y le dijo secamente: "Buenas noches".

Debbie hizo una mueca de rechazo con sus labios. Pero aun así, sentía que debía complacerlo, así que se acercó y se aferró a él.

Pero Carlos le quitó la mano de la cintura.

Debbie quedó perpleja por unos segundos. Mirando su gran espalda, no pudo evitar reírse entre dientes. Era como un niñito.

Una vez más, se acercó a él y lo agarró, pero ahora presionando su pecho contra su espalda y montándole la pierna y el brazo sobre su cuerpo. A ella le encantaba acurrucarse en su cuerpo cuando dormía.

Esta vez, Carlos no la apartó, pero tampoco se volvió hacia ella para mirarla.

Debbie había dormido mucho en el trayecto desde el resort, así que no pudo conciliar el sueño. Descansando la mejilla sobre su espalda, le preguntó en voz baja: "Apuesto señor, ¿todavía me ama?".

Carlos no podía creer que ella hubiera hecho una pregunta tan estúpida. Finalmente se volvió hacia ella y bajo la luz tenue, la miró con desprecio y le dijo: "¿Tú qué crees?".

Debbie hizo un puchero y reclamó: "No me gusta la mirada en tus ojos. ¿Acaso me odias?".

"¿Cómo vas a preguntar algo así de estúpido? si vuelves a hacer esa pregunta, volverás a encontrarte con esa mirada de desprecio".

"¡Claro que no es una pregunta estúpida! Las únicas preguntas estúpidas son las que no se hacen. Y nunca me dices que me amas, así que, ¿cómo me voy a enterar de que si me amas o no?", replicó Debbie desafiante.

Carlos sonrió astutamente. "¿Así que no lo sabes? Bueno, ya que tenemos un acuerdo, te lo diré cuando te divorcies de Iván".

"Si no me dices lo que sientes por mí ¿Cómo quieres que lo deje? ¿Y si luego me divorcio y tú no me amas?".

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