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   Capítulo 459 Ama a la persona con la que estás

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9092

Actualizado: 2019-10-17 00:12


No era la primera vez que Damon había visto a Carlos cubrirse con una máscara de crueldad. Era la misma máscara que usaba cuando trataba con sus enemigos. Pero eso fue antes de convertirse en un enemigo él mismo. Ahora, el corazón de Damon corría desbocado a punto de salírsele del pecho. En un instante, se jugó su última carta suplicando a Carlos piedad: "No, Carlos, amigo mío. No, por favor. Wesley y yo fuimos engañados. Le debo una disculpa a tu esposa y la compensaré. ¡Lo juro!".

Carlos finalmente logró calmar un poco su ira y lo soltó.

Damon se colocó la ropa tirándose del cuello de la camisa y limpiándose la frente. Luego soltó un profundo suspiro de alivio. Cuando Carlos parecía haberse calmado, Damon dijo lleno de ansiedad: "Oye, si realmente recuerdas todo, yo en tu lugar no se lo diría a Debbie. Ella te hará pagar por todo lo que ha tenido que pasar".

Carlos lo miró, ahora perplejo. Damon le explicó: "Piénsalo. Por muy mal que la hayamos tratado Wesley y yo, lo más probable es que no sea muy dura con nosotros una vez que nos disculpemos. Pero tú fuiste quien le hizo los cortes más profundos y quien le causó más dolor. Ella te amaba y confiaba en ti, y te fuiste con Stephanie. La rechazaste y la hiciste casarse con Iván. Ponte en su lugar y piensa: ¿Perdonarías lo que le hiciste?"

Kinsley se dio cuenta de que lo que decía Damon tenía mucho sentido. "Carlos, él tiene razón. Le hiciste mucho daño a Debbie. Deberías tratarla bien de ahora en adelante, para que todo vuelva a estar bien. Cuando ella te perdone, entonces puedes decirle que recuperaste tus recuerdos".

Carlos no dijo nada, y se quedó reflexionando sobre lo que le habían dicho.

Mientras tanto, dentro de la habitación, Niles aprovechó la oportunidad para burlarse de Iván. "Vaya, señor Wen, no sabía que te gustaban los chicos. ¿Qué te parezco yo? ¿Soy tu tipo?".

Iván miró con los ojos entrecerrados al travieso médico y le espetó: "O sea que Carlos dice que soy gay y tú le crees. ¿Qué sabe él de mí? ¿O quizá lo sepa porque es él con quien salgo?".

"Si no es cierto, ¿por qué iba a decir una cosa así?", Niles no dejaba el tema.

Iván se encogió de hombros y dijo: "Él no es el único que tiene un abogado. Podría presentar cargos contra él por calumnias".

Niles se apoyó contra el sofá y sonrió perversamente. "Está bien, entonces no eres gay. ¿Tienes alguna prueba?".

"Aquí está mi prueba". Ivan se levantó del sofá de un salto y se dirigió hacia una mujer que estaba sentada en el otro extremo de la habitación.

Al ver la dirección por la que entraba Iván, Xavier le recordó: "Carlos está en el balcón. Todavía puede verlo todo. No hagas ninguna idiotez".

Niles también se preocupó y trató d

".

El automóvil entró en el tráfico y se alejó del Club Privado Orquídea.

De camino a casa, Carlos seguía mirando a Evelyn con una mirada cariñosa mientras hablaba con ella todo el tiempo. Estaba triste porque se había perdido tres años de su vida. Nunca pudo darle un biberón, oír sus primeras palabras o verla caminar. Eso no iba a suceder nuevamente en lo que a él respecta.

Por otro lado, Debbie había vuelto a fijarse en Carlos. Estaba segura de que algo le pasaba, pero no sabía qué podía ser.

El coche rodó hasta la mansión. Como de costumbre, Carlos ayudó a Evelyn a bañarse y la metió en la cama.

Debbie se apoyó contra la puerta de la habitación de la niña y lo miró. Cuando Evelyn cerró los ojos y dormía tranquilamente, no pudo evitar bostezar. Ella dijo en voz baja: "Tengo trabajo mañana, señor Huo. Creo que me voy a acostar".

Carlos arropó en silencio a su hija debajo de las sábanas y se apartó de la cama. Ajustó el termostato antes de caminar hacia Debbie.

La agarró de la muñeca, la llevó a su habitación y cerró la puerta detrás de ellos.

Mirando la puerta cerrada y su enorme mano, Debbie de repente tuvo un mal presentimiento. '¿Qué se propone?'.

Aún estaba en trance cuando Carlos la puso sobre la cama.

Debbie estaba confusa. Pero sabía que él no tendría sexo con ella antes de que se divorciara de Iván, por lo que no tenía miedo. Abrió la boca y bostezó una vez más. "Señor Huo, tengo mucho sueño. Déjame ir a mi habitación, ¿de acuerdo?".

Carlos no dijo nada. Solo se quedó mirando fijamente su rostro con los ojos llenos de afecto.

Esta era su mujer. La mujer que había jurado amar y mimar toda su vida. Pero otras personas la habían intimidado y herido y aquello le partía el corazón. Era culpa suya, porque no la protegió cuando más lo necesitaba.

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