ManoBook > Romances > Respira Conmigo

   Capítulo 484 El dinero es lo de menos

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9614

Actualizado: 2019-10-22 00:12


Debbie asomó la cabeza y replicó: "No eres quien decide en esto".

Carlos quedó boquiabierto. Seguidamente, Curtis y Karina se echaron a reír y al percatarse de la escena, Carlos tomó a Debbie entre sus brazos y le susurró al oído: "Creo que necesitamos hablar ahora mismo".

Debbie frunció los labios. Estaba consciente del tono de amenaza que había empleado pero no tenía miedo. Así que en voz baja, lo desafió: "¿Estás seguro de que quieres hablar sobre eso ahora? No sabemos cuáles puedan ser las consecuencias".

El opulento CEO se acobardó de inmediato. En ese momento no podía darse el lujo de hacerla molestar.

Al cabo de un rato, Carlos y Curtis fueron invitados por otro de los presentes a asistir a una charla de negocios. Mientras tanto, Debbie y Karina se quedaron vagando por el sector de comidas, disfrutando de los diferentes platillos y observando a los invitados entrar y salir del recinto.

En ese momento, sonó el teléfono de Debbie. Era un mensaje de Ruby. Mientras estaba inmersa contestando el mensaje en su teléfono, pudo oír cierto cuchicheo a sus espaldas. "Mira, es Debbie Nian, la mujer que hizo que el Sr. Huo y Stephanie Li se separaran".

"¿Ella no es la exesposa del Sr. Huo? ¿Por qué habrá hecho eso? ¿Crees que querrá volver a casarse con el Sr. Huo?".

"Por supuesto que quiere volver a casarse. Al fin y al cabo, el Sr. Huo es un hombre muy rico y poderoso. Apuesto que debe estar arrepentida desde el día en que firmó los papeles de divorcio".

Sus voces eran lo suficientemente fuertes como para que Debbie y Karina las escucharan. Así que ambas se volvieron hacia donde se escuchaba el cuchicheo solo para encontrarse con un grupo de mujeres que no conocían y que miraban a Debbie mientras la criticaban fervientemente.

Cuando Debbie hizo contacto visual con ellas, las cotillas quedaron en evidencia pero aun así no se inmutaron.

Debbie apoyó su codo derecho en la mesa que estaba tras de ella y les preguntó con una sonrisa sardónica y en un tono de voz más alto: "Hola chicas, ¿acaso están hablando de mí?".

Karina se puso de pie tratando de mediar en el asunto pero Debbie la agarró por una manga y la detuvo.

Mientras tanto, el grupo de mujeres permanecía en silencio y la miraban con cautela.

En ese momento, Debbie echó un vistazo por encima de sus hombros y se dio cuenta de que Carlos estaba acercándose a ellas. Inmediatamente, se le dibujó una sonrisa en el rostro y continuó diciéndoles con altivez: "¿Cómo se enteraron que solo estaba tras el dinero de Carlos? ¿Y ahora qué voy a hacer? Me atraparon. ¡Sí, Carlos es rico y amo su dinero!".

Una de las fisgonas abrió los ojos con incredulidad al escuchar las palabras de Debbie, y le recriminó: "¡Pero escuche lo que dice, debería darle vergüenza!".

"¿Vergüenza?", dijo Debbie parpadeando sus ojos con picardía. "¿Quieres decir que soy una sinve

smo destino que ella y acabar metidos en problemas.

En ese instante, Debbie agarró a Carlos por la manga y le preguntó: "¿A dónde la llevan?", su tono era de preocupación.

Carlos se la quedó viendo, le acarició el pelo, y entendiendo su inquietud le dijo: "No te preocupes por eso". Desde que se habían casado, Carlos había dejado de ser tan cruel como solía ser.

Debbie susurró en su oído: "No te sobrepases, solo dale una pequeña lección, ¿sí?". Ciertamente se sentía molesta por los insultos que le había propinado esa mujer, por lo cual no quería que se saliera con la suya. Estaba bien reprenderla pero no quería que Carlos se excediera con ella.

Él levantó una ceja y le agarró el mentón. "Sé lo que tengo que hacer. ¿Acaso no confías en mí?", le preguntó.

Pero Debbie le quitó la mano de golpe y le dijo: "¡No, la verdad es que no confío en ti!". Había escuchado muchas de las atrocidades que Carlos había cometido. La gente le temía pues se decía que cualquiera que lo ofendiera o se interpusiera en sus planes acabaría mal. Es por ello que se sintió preocupada por el destino de esa mujer.

Para tranquilizarla, Carlos sacó su teléfono y llamó a Frankie. Al entrar la llamada le ordenó con severidad: "Que le marquen en la cara la palabra "perra" y luego que la tiren en la calle". Luego de guardar su teléfono, trajo a Debbie hacia él y con descaro le dijo: "¿Cariño, eso está bien para ti?"

A Debbie se le erizaron los vellos con tan solo pensarlo. "Por supuesto que no, eso sería demasiado sangriento. Basta con que le den un par de golpes".

Esta vez Carlos no le hizo caso y negó con la cabeza recordándole: "Cariño, necesitas entender algo. Cuando eres amable con tu enemigo, estás siendo cruel contigo mismo. Si esto hubiera pasado hace unos años, le habría cosido la boca a esa mujer. Tiene suerte de que mi esposa me haya vuelto una persona mucho más benevolente. Eres mi ángel".

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir