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   Capítulo 485 Ella morirá hoy

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8597

Actualizado: 2019-10-22 02:48


Debbie escuchó a Carlos en silencio, sus últimas palabras la sorprendieron. No perdió ninguna oportunidad para halagarla o decirle alguna palabra dulce. ¿Realmente hablaba el arrogante Carlos? Debbie tomó un sorbo de jugo y volteó a ver a Karina, quien también estaba sorprendida de escucharlo hablar así. "Tía Karina, Carlos ha estado actuando realmente raro desde que recuperó la memoria, todos los días es muy amoroso conmigo, ni parece él. ¿Crees que pueda haber un problema en su cerebro ocasionado por el accidente?".

Karina se frotó la frente con frustración y suplicó en su mente: 'No me involucres en tus asuntos, Debbie'. Pero, por supuesto, ella no aceptaría su silencio, así que se quedó mirándola para obtener una respuesta. Sin opción, Karina respondió con un suspiro: "Eres una tonta, no le pasa nada malo a su cerebro, te ama tanto y por eso está actuando de esa manera. ¡Su lado romántico sólo aparece contigo!".

Debbie frunció los labios. "Bien, olvídalo".

Carlos quedó satisfecho con la respuesta de Karina, así que sonrió ampliamente y dijo: "Sigue comiendo, yo todavía tengo que hablar de unas cosas con Barlow y te llevaré a casa en cuanto termine". Al decir eso, de modo travieso, le plantó un beso en la mejilla antes de irse.

Una vez más ese hombre descarado se había aprovechado de ella y se sonrojó, sintiéndose apenada y enojada al mismo tiempo.

Karina casi se atraganta al verlos. Después, cuando miró que Carlos se iba, ella le susurró a Debbie: "Estoy muy segura de que su cerebro funciona bastante bien y se ha recuperado por completo. ¿No ves que te mira con ojos de amor? ¡Estoy realmente impresionada!". Karina se acordó de los viejos tiempos. Hacía tres años, antes de que perdiera la memoria, Carlos siempre le demostraba su amor frente a su grupo de amigos, y eso estaba volviendo a pasar, el viejo Carlos estaba de vuelta.

Debbie sonrió por sus palabras. Claro que notaba el amor en sus ojos, y por eso sentía que un río de felicidad la inundaba.

Debbie esperó a Carlos en la sección de comida, pensó que él terminaría su conversación pronto, pero después de esperar mucho tiempo, él todavía no aparecía. Incluso Curtis había regresado después de haber socializado con los otros invitados.

Mientras esperaban, un hombre caminó por la multitud y se dirigió hacia Debbie. "Señorita Nian, algo no está bien. El señor Huo y la señorita Li subieron a una habitación del hotel hace un momento". Debbie reconoció al hombre, era uno de los ayudantes de Tristán, por lo que sin pensarlo dos veces, se puso de pie y corrió hac

s fuerza, "¿Pensaste en mis sentimientos cuando intentabas matarla? Si te conviertes en un asesino, ¿qué haremos Evelyn y yo?".

"No me van a...". 'Poner tras las rejas', quiso decir, pero Debbie no se lo permitió.

"Sí, sé lo poderoso que eres en la Ciudad Y, por lo que aunque mates a Stephanie y a James, jamás serás encarcelado. Pero, ¿cómo crees que me sentiría al respecto? ¡Jamás podría olvidar que mataste a alguien frente a mis ojos! ¡Viviría con la sombra de ese trauma! Siempre dices que me amas, ¿Es este el amor que sientes por mí? ¿Quieres que pase mi vida con un criminal?".

Carlos no dijo nada, pero Curtis no pudo evitar reírse entre dientes. Carlos parecía un niño regañado por su madre.

"¡Eres un hombre adulto, no un niño! ¿No puedes pensar antes de actuar? ¿Pensaste en tu esposa e hija? Cuando Evelyn crezca, la gente se reirá de ella diciendo que su padre es un asesino y su madre su cómplice, ¡Tu hija será mal vista por todos por el resto de su vida! ¿Me entiendes?". Ella continuó bombardeándolo con una descarga de críticas.

Carlos esperó con paciencia y la dejó expresar toda su furia, la entendió perfectamente. Aunque lo regañó frente a todos, no se sentía molesto en absoluto. Al contrario, la abrazó nuevamente e intentó tranquilizarla. "Amor...".

Debbie luchó en sus brazos, tratando de liberarse, pero fue en vano. Al final, ella le dio una palmada en el hombro ligeramente. "¡No me digas así! No soy tu esposa, si no me escuchas, ¡nunca vuelvas a decir que me amas!".

"Está bien, de acuerdo. Te escuché, haré caso a todo lo que me digas de ahora en adelante, pero no te enfades", intentó convencerla de nuevo. Lo último que quería era hacer enojar a esta mujer.

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