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   Capítulo 504 Trabajar para el señor Huo es lo mejor

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8193

Actualizado: 2019-10-26 00:12


Dixon compartió con Debbie sus más profundos agradecimientos. Si no la hubiera conocido, nunca se habría encontrado con Carlos, quien reconoció su talento y le dio las herramientas para cambiar su vida.

Debbie quedó atónita por un rato, además de que no quería que él sintiera demasiada presión, así que le dijo a propósito: "No digas eso, Carlos reconoce el talento cuando lo ve. Él también es inteligente, por eso te dio el trabajo. Estás trabajando duro para retribuírselo, ¿verdad? Pero, claro, si sientes que todavía le sigues debiendo...", hizo una pausa y lo miró con picardía.

"¿Entonces qué?".

"Entonces puedes entregarte a él. Jajajajaja...", comenzó a reírse ella.

Como le pareció divertido, Dixon también se rio a carcajadas. Sintió como si le quitaran un gran peso de encima y continuó la broma: "Si lo hago, ¿no te pondrás celosa? ¿Serás su esposa o su amante?".

"Soy la esposa, tú eres el amante. Es una suerte que eres un chico, ya que si fueras mujer estaría enojada". Sí, si Dixon fuera una mujer inteligente, patrocinada por Carlos para estudiar en el extranjero, parecería que Dixon fuera la amante.

Dixon siempre se sentía perdido ante las extrañas ideas de su vieja amiga. Sacudió la cabeza y le reprochó: "¿De qué se trata todo esto? Me pregunto cómo hace el señor Huo para aguantarte".

"Oye, ¿qué quieres decir? ¿Quieres decir que no lo merezco?", Debbie saltó, sonando enojada.

Dixon suspiró sombríamente. ¿Qué había dicho él? ¿Por qué ella había malinterpretado sus palabras así? Pero Dixon no sabía qué hacer al respecto: "No quise decir eso. Eres una mujer afortunada y él es el único que puede controlarte".

Su explicación solo le echó más leña al fuego. Debbie no estaba contenta y, además, había bebido demasiado vino esa noche, así que comenzó a hacer un escándalo. Con su mirada fija en él, lo confrontó, "¿Qué dijiste? ¿Controlarme? ¿Como un animal? ¿Una tigresa?".

"Tampoco me refiero a eso, pero es que tienes muy mal carácter". Dixon no tenía que trabajar esa noche y Carlos estaba bastante lejos, así que no tenía prisa. No le importaba luchar y discutir con Debbie por estupideces.

"¿Mal carácter? Creo que he sido notablemente tolerante al soportar tu basura. Soy mejor de lo que era hace cuatro años", respondió ella y lo fulminó con la mirada, poco convencida por el juicio de su amigo.

Reprimiendo su risa, la provocó hablando con calma. "Me estás mirando con los ojos tan abiert

un momento para echar un vistazo. Esto puso a Carlos celoso pero ella logró lo que quería así que, sosteniendo la mano de su esposa, le pidió a Dixon que los guiara.

El Grupo ZL definitivamente sabía cuidar de sus empleados. El hogar de Dixon tenía unos ochenta metros cuadrados, estaba totalmente equipado, tenía dos dormitorios y una sala de estar, más que suficiente para un solo hombre. Después de hacer un breve recorrido, Debbie no pudo evitar maravillarse: "Caramba, está de lujo. Trabajar para el señor Huo es lo mejor". Sí, no era fácil encontrar a un jefe tan generoso en cualquier lugar.

Dixon les sirvió dos vasos de agua, asintió con la cabeza en señal de acuerdo y bromeó: "Sí, estoy de acuerdo. El señor Huo trata muy bien al personal. Ambos somos su personal, Jefa. Sé una buena cantante y retribúyele la generosidad a nuestro jefe".

"¡Oh! Me acabas de recordar. Yo también estoy trabajando para el señor Huo ahora", dijo Debbie con seriedad.

Carlos sonrió. "¿Quieres un ascenso?".

"¿Un ascenso? ¿Para qué cargo?", preguntó ella, confundida. Se paró frente a la ventana, mirando hacia la ciudad.

"La esposa del director general".

Debbie se quedó sin palabras. Él nunca dejaba pasar ninguna oportunidad para hablar sobre el matrimonio. Pero ella no se rendiría tan fácilmente, así que respondió obstinadamente: "Mi carrera es lo primero".

Dixon observó cuidadosamente la cara de Carlos. Su negativa contundente no lo molestó. En cambio, él seguía mirándola con ternura en sus ojos.

Lo que decían era cierto. La belleza es un arma poderosa y el frío CEO se había rendido ante la bella cantante.

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