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   Capítulo 505 Te has convertido en un chico malo

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9715

Actualizado: 2019-10-26 00:56


Dixon era soltero y no tenía para nada ganas de presenciar las demostraciones de afecto de la pareja, por lo que intentó despedir a sus invitados. "Jefa, creo que sería mejor que dejes de beber. ¿Por qué no lo dejamos por esta noche y nos vamos todos a dormir?

Debbie levantó su copa media vacía: "Ni siquiera he terminado mi vaso de agua. ¿Por qué nos echas tan temprano? ¿No somos los bienvenidos en tu casa? ¿O es porque te sientes incómodo y no quieres que esté tu jefe aquí?

La picardía de Debbie podía haberle traído problemas a su amigo.

Pero Dixon, imperturbable y con una sonrisa, le explicó: "No me entendiste bien. Simplemente no quería seguir alargando el tiempo hasta tu encuentro romántico con el Señor Huo".

A Carlos le había encantado esta respuesta, pero a Debbie no tanto. Ella apretó los dientes y escupió: "¡Te has convertido en un chico malo!".

Mientras la sujetaba por la cintura, Carlos instó, impotente: "Deja de bromear. Vámonos". Si no se la llevaba a casa ahora, Debbie era capaz de quedarse toda la noche hablando con Dixon y no iba permitir que algo arruinara la oportunidad de compartir un dulce momento con su esposa.

Tan pronto salieron del departamento de Dixon y se acomodaran en el auto, Debbie se quedó dormida, ya que no podía reírse con el hombre aburrido que estaba enviando mensajes a los altos ejecutivos de WeChat en vez de hablar con ella.

Levantó la cabeza para mirarlo, bostezó y se acomodó en los brazos de Carlos, sus ojos cerrándose lentamente.

Carlos no pudo contener una sonrisa maliciosa al verla durmiendo en sus brazos. Esto era exactamente lo que quería; estaba borracha y cansada. Era la oportunidad perfecta para acostarse con ella.

Su plan había funcionado. Debbie durmió todo el camino de regreso a la mansión y sólo se despertó cuando ya estaba desnuda en la cama y Carlos estaba besando cada centímetro de su cuerpo, apasionadamente.

Sintiéndose aún confusa, intentó advertirle a Carlos pero este ya le estaba haciendo el amor. "Tú... Si te... atreves a tocarme, te... voy a denunciar a la policía... mañana. Hmm...".

Dijo con la voz quebrada. Todas sus palabras de protesta fueron reemplazadas por gemidos de placer.

Al día siguiente, cuando Debbie se despertó, inmediatamente sintió un dolor entre las piernas y maldijo a Carlos, en voz baja, una y otra vez.

Naturalmente, Debbie no iba dejar que Carlos se saliera con la suya. Durante dos semanas, después de aquella noche, no quiso verlo ni una sola vez. No respondió a las llamadas, ni contestó a sus mensajes. Incluso, no le avisaba, e iba a la mansión en secreto para visitar a Evelyn.

Después de dos semanas que no veía a su amada Debbie, Carlos fue a su escritorio en plena noche y sintiéndose solo, encendió un cigarrillo. No podía dormir. Cada vez que cerraba los ojos, lo único que le venía a la mente era lo dulce y ardiente que era Debbie.

Desea

nada?

Carlos mantuvo su sonrisa. "Cariño, si no sales por tu cuenta, me temo que voy a tener que llevarte de nuevo al hombro. ¿Estás segura de que quieres ingresar al Registro Civil de esa manera?".

"Carlos Huo, tú ...". Sus palabras quedaron sofocadas por la ira.

"Ya sé, ya sé. Me amas, verdad? ¡No digas nada! Mejor responde cuando estemos adentro". Puso el índice sobre sus labios para silenciarla.

Debbie estaba enojada. '¿Quién dijo que te amaba? Qué hombre más narcisista', pensó, enfurruñada.

En el fondo, sabía que este día iba a llegar tarde o temprano y que Carlos tomaría una medida radical, pero nunca pensó que incluyera a la prensa.

Respiró hondo para recobrar la compostura. La verdad era que ella siempre había querido volver a casarse con Carlos y además, viendo la cantidad de reporteros presente, supo que ya no era la hora de jugar la carta de la terquedad. Dócilmente, salió del auto después que él se bajara.

Carlos quedó sorprendido, no esperaba que Debbie cooperara tan fácilmente. Y con mariposas en el estómago, le tomó la mano y la acompañó hasta la puerta.

Desde el momento que salieron del automóvil, el mar de personas que rodeaban el Registro Civil había estado exclamando en voz alta: "Miren, es el Señor ¡Huo y Debbie Nian!".

"¡Oh, señor Huo, Debbie, que linda pareja!".

"Los queremos mucho!".

Debbie sonrió con gracia ante las luces intermitentes de las cámaras y se acercó a Carlos.

Él se aferró a la cintura de su amada y juntos entraron al Registro Civil, enamorados.

Una vez adentro, en el pasillo, Debbie se volvió hacia él y le dijo: "Creo que todo esto es demasiado exagerado".

Carlos sonrió y respondió: "Sí. Ese es mi estilo de amarte. Necesito que todo el mundo sepa que te amo, Debbie".

Ella frunció los labios, fingiendo estar enojada. Parecía que la inteligencia emocional de Carlos había mejorado bastante después de haber recuperado la memoria.

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