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   Capítulo 521 Un vestido de novia de ensueño

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8838

Actualizado: 2019-10-29 00:35


El vestido de novia personalizado era de color blanco puro con diamantes brillantes esparcidos a lo largo del escote en forma de corazón. La larga cola de satén había sido delicadamente bordada con patrones de jazmín, la flor favorita de Debbie.

El vestido tenía un estilo romántico y soñador y parecía como sacado de un cuento de princesas. Sin lugar a dudas era un vestido que muchas chicas desearían usar el día de su boda.

Solo con acercarse lentamente al vestido, Debbie ya estaba hipnotizada por él. Luego aceleró el paso y extendió la mano para tocarlo suavemente.

La belleza y la elegancia del vestido la dejaron sin aliento, pero para Debbie, no se trataba solo del vestido de novia. Desde que Debbie tenía veintiún años, su sueño había sido casarse con Carlos usando ese vestido.

Ahora tenía casi veintisiete y por fin su sueño se hacía realidad.

"¿Quieres probártelo?", escuchó la voz tierna de Carlos detrás de ella, interrumpiendo sus pensamientos.

Ella pasó los dedos ligeramente por los diamantes brillantes. "El vestido...", '¿es alquilado o comprado? ¿O hecho a medida?', Debbie se preguntaba con curiosidad.

Carlos le leyó la mente, y la envolvió con su brazo alrededor de la cintura, acariciándole el cuello mientras le susurraba al oído: "Mi esposa merece las mejores cosas del mundo. ¿Cómo crees que te voy a comprar algo ordinario? Y mucho menos si se trata de tu vestido de novia. Contraté a un famoso equipo de diseñadores y desde hace un año llevan trabajando en este vestido, hecho especialmente para ti. El vestido acaba de llegar del extranjero".

Debbie se conmovió y sus ojos se llenaron de lágrimas. '¿Empezó a preparar nuestra boda hace un año?'

Carlos le dio la vuelta para que le mirara a la cara y pudo ver sus ojos llorosos. "Sabes, antes de que sufriera el accidente automovilístico ya había comenzado a seleccionar el lugar de la boda. Estaba preparando todo, pero nuestras vidas cambiaron abruptamente, por lo que nuestra boda se ha postergado hasta ahora. Cariño, lamento haberte hecho sufrir tanto. No dejaré que eso vuelva a suceder, y pasaré el resto de mi vida compensándote por todo lo que has sufrido".

Ella vio el profundo afecto en sus ojos, y sus lágrimas amenazaron con brotar en cualquier momento. Debbie levantó rápidamente la cabeza para contenerlas, pero ya era demasiado tarde. Sus lágrimas corrían por sus mejillas como un río. Carlos no esperaba que sus palabras le produjeran tal reacción, y tan

rápido como pudo, sacó un pañuelo y le secó las lágrimas. "Cariño, no llores. Debería ser una experiencia feliz el probarse un vestido de novia, ¿verdad?"

Él esta

e que penetraba el corazón del hombre enamorado.

Carlos tuvo que tragar saliva con dificultad, reprimiendo su deseo, y asintió con la cabeza, "Sí, te ves increíble". Carlos estaba en un sueño, su esposa era la mujer más atractiva del mundo.

Debbie estaba feliz de escuchar sus elogios.

"¡Guau! ¡Debbie! ¡Te ves tan hermosa!". Kinsley sabía que ella se había puesto el vestido, así que salió de la oficina del diseñador y quiso echar un vistazo.

De repente, Carlos se puso de pie de un salto, agarró a Kinsley por el brazo y lo arrastró fuera de la habitación. "Oye, oye. ¿Qué pasa? Carlos Huo, ¿qué haces?, gritó el ídolo.

Carlos no lo soltó hasta llegar a la oficina del diseñador, y una vez ahí le advirtió fríamente: "¡Solo yo puedo apreciar la belleza de mi esposa!".

"¿Qué? Tu esposa se presentará en la ceremonia de la boda y ahí habrá muchos invitados. ¿Te olvidas de eso?".

Carlos se arregló la ropa y dijo con calma: "Este momento es solo para mis ojos".

Kinsley puso los ojos en blanco. "Bien bien. Hazlo a tu manera. Elegiré un vestido para mi novia también. No eres el único que tiene esposa. ¡Jum!".

"¡Entonces vete!". Sin volverle a mirar, Carlos regresó a donde estaba Debbie.

Estaba buscándole con curiosidad por los alrededores. Cuando regresó, ella le preguntó: "¿A dónde llevaste a Kinsley?".

"El diseñador lo necesitaba", dijo Carlos mintiéndole, y

Debbie le creyó. Luego, levantó el dobladillo de su vestido y comentó: "Me queda perfectamente. No creo que necesitemos cambiar nada ahora. ¿Qué piensas?".

Se paró frente a ella y le dijo: "Cariño, depende de ti y de lo que tú quieras hacer. Lo importante es que te sientas cómoda en el vestido".

"Me siento cómoda y la tela es simplemente maravillosa".

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