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   Capítulo 529 El desenlace de la historia de Carlos y Debbie

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8365

Actualizado: 2019-10-31 00:12


"Pero tengo mucho sueño", dijo Carlos pícaramente.

Y se acercó para besarla tiernamente en los labios. Luego, lentamente fue recorriendo su rostro y cuello sin parar de besarla. Debbie blanqueó los ojos y dijo en su mente: 'Eres un mentiroso'.

"¡Suéltame!, tengo que ir a bañarme", protestó.

Carlos la tenía presionada contra la pared, y en un momento sacó de su bolsillo su tarjeta de débito y se la dio. "En los últimos dos meses he ganado cerca de tres mil millones de dólares; le diré a Tristán que los transfiera inmediatamente a tu cuenta si te quedas durmiendo conmigo ahora".

Debbie casi se echaba a reír al ver la patética expresión de Carlos, pero se aguantó y le preguntó: "¿No estás enojado luego de que tomé todo tu dinero y propiedades cuando me fui? ¿Estás seguro de que quieres darme más dinero?".

"No, no estoy enojado; y sí, quiero darte más dinero. Si regresas conmigo a casa, te daré todo lo que tengo", prometió Carlos.

Las lágrimas brotaron de los ojos de Debbie. '¿Se supone que este es el importante CEO? ¡No es más que un tonto!', pensó.

"Cariño, ¿por qué lloras?", le preguntó Carlos un tanto alarmado.

Debbie tomó la tarjeta de débito y la devolvió a su bolsillo, seguidamente, se puso de puntillas para agarrarlo por el cuello y darle un beso. "Cariño, nunca usé el dinero que tomé de tu cuenta; tan solo quise darte un pequeño susto para que apreciaras más las cosas".

Carlos le devolvió el beso y le dijo: "No tienes por qué dar explicaciones, puedes hacer lo que quieras con ese dinero. Solo te pido que me prometas que no me volverás a dejar, no puedo dormir sin ti a mi lado". Lo que Debbie no sabía es que Carlos se había enterado inmediatamente de que ella había transferido sus propiedades y dinero a su nombre.

'A veces eres tan tonta... ¿Realmente pensabas que no me enteraría? No sería el CEO del Grupo ZL si fuera tan iluso", pensó dibujando una leve sonrisa en su rostro.

Debbie asintió la cabeza con ánimo.

El aura entre los dos era tan tierna y cálida.

Mientras tanto, en la Ciudad Y, algunos reporteros trataron de tener noticias sobre el estado de la relación de Carlos y Debbie, a través de sus allegados. Al preguntarles sobre si la pareja se había divorciado y si Debbie realmente se había escapado con todo el dinero del Sr. Huo, ellos simplemente sonrieron y no dijeron nada.

Esa misma noche, algunos paparazis le tomaron unas fotos a Carlos y Debbie mientras se besaban en una conocida calle de Bangkok, y no tardaron

idad: "¡Pensé que sería una niña!".

Carlos la acusó secamente: "Parece que tuviste a un amante en tu vida pasada".

Debbie solía decir que las hijas habían sido las amantes de sus padres en su vida pasada. Ella misma se había sentenciado al decir eso.

Cuando Debbie se recuperó del parto, Carlos tuvo sexo con ella todas las noches. "¿Qué te pasó que ahora estás tan excitado?", le preguntó ella confundida.

Mientras él la presionó contra la cama y le dijo: "Quiero ir a por el cuarto bebé".

'¿Cómo? ¿Un cuarto bebé?'. Debbie no podía creerlo. "Pero si ni siquiera querías que tuviéramos un tercero, tuve que pinchar los condones para poder tener a Matthew. ¿Ahora qué te hace querer tener un cuarto bebé?".

Carlos volvió a recordarle su frase: "Me gustaría ver cuántos amantes tuviste en tu vida pasada".

Debbie gritó cuando Carlos la embistió con fuerza. "Perdóname, cariño, por favor", le suplicó.

Carlos se rió pícaramente. Debbie era su reina y la mayoría de las veces él era como su esclavo, pero cuando estaban en la cama, él era, indiscutiblemente, el que mandaba.

"¿Te vas a seguir metiendo conmigo?", le preguntó él.

"No, no, no. ¡Espera! ¡Pero si nunca me he metido contigo!", protestó ella.

Carlos se apoyó de la cabecera y le dijo: "¿Estás diciendo que es tu forma de demostrarme amor?".

"¡Exacto! Cariño, estoy tan enamorada de ti", le dijo ella guiñándole un ojo.

La sonrisa de Carlos se hizo más grande y le dijo: "Yo te amo más, mi vida".

Se miraron directamente a los ojos, Debbie se arrojó en sus brazos, y le dio un beso.

'¡Deb, te voy a amar y adorar por el resto de nuestras vidas!", se juró a sí mismo.

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