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   Capítulo 539 La carrera

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8591

Actualizado: 2019-11-02 00:12


Wesley estaba enojado. Nunca había conocido a una mujer tan problemática como Blair. "¡Levántate!", le ordenó secamente, y Blair inmediatamente se incorporó.

Seguidamente, él la agarró con fuerza por la muñeca y la sacó fuera de la cama.

"¡Ay! ¡Me lestás lastimando!", gritó Blair.

Wesley inmediatamente volvió la mirada hacia su muñeca y se dio cuenta de que la había agarrado en el mismo lugar donde había tenido la intravenosa. "Lo siento, no me di cuenta", le dijo, frunciendo el ceño.

"Te dije que no iba a poder correr esa carrera de cinco kilómetros, pero insististe en que lo hiciera; por eso tuve el golpe de calor, y aun así, sigues siendo tan rudo conmigo. Wesley, soy apenas una chica, no un militar", protestó Blair.

Su última oración sirvió como recordatorio, pues él realmente estaba sorprendido de que ella no fuera tan resistente como los soldados que entrenaba a diario; así que no podía tratarla de la misma manera en que los trataba a ellos.

Justo cuando ella esperaba unas palabras de arrepentimiento de su parte, él la agarró y se la montó sobre su hombro. Blair protestó pero Wesley ni se inmutó.

En vez de eso, agarró las medicinas de ella que estaban en la repisa y las puso en su bolsillo antes de salir de la habitación.

Cuando Wesley pasó frente a su oficina, el doctor de la facultad estaba sentado en su escritorio recetándole unas medicinas a una estudiante, pero al ver que Blair estaba siendo cargada por el militar, sus ojos se espabilaron de sorpresa.

Rápidamente se puso de pie y se dirigió hacia la puerta para recordarle a Wesley que no se suponía que debía tratar a una chica de esa forma, y mucho menos a alguien que había sufrido una insolación recientemente.

Pero cuando llegó al pasillo, ya era demasiado tarde, pues Wesley no se veía por ningún lado.

Inerte sobre el hombro de Wesley, Blair se mecía de un lado para otro, y empezó a marearse con el vaivén. Al poco tiempo le dieron ganas de vomitar, pero antes de que pudiera decir algo, la metieron en una camioneta.

Seguidamente, Wesley se metió en el asiento del conductor y arrancó el vehículo. Ya cuando iban saliendo de la universidad, Blair se sintió un poco mejor y se dio cuenta de que estaba dentro de una Hummer de alta gama.

Inspeccionó visualmente el interior de la camioneta y le preguntó: "¿Es tuya?".

"Umju...", le respondió con displicencia.

"¿De dónde sacaste tanto dinero?". Juzgando por su edad y rango, ella no creía que él pudiera permitirse tanto lujo.

"Fue un regalo de un amigo", le dijo.

"¿Quién fue ese am

ien, Tío Wesley, pero ¿quién es ella?".

"Mi vecina", lo escuchó decir Blair.

"Ah, es por eso que está aquí". Finalmente, Megan le echó un último vistazo a Blair mientras la puerta se cerraba tras de ellos.

En ese momento, Blair sintió que lo que había estado haciendo durante todo ese tiempo no tenía ningún sentido. Mientras ella había estado detrás de él; para Wesley, ella no era más que su vecina. Ni siquiera la consideraba su amiga.

Por su parte, ella le había dado todo tipo de señales de que le atraía pero él permanecía indiferente.

'Probablemente no le gusto, no soy más que una perdedora'.

Esa noche, Blair cenó con Hartwell, y le contó todo lo que pasó en la biblioteca. Ella había agarrado un poco de comida de un recipiente, la sirvió en su plato, y luego dijo: "Supe de tu incidente de ayer, pobre de ti, últimamente ha hecho demasiado calor. No entiendo por qué estabas corriendo en pleno sol si como estudiante de penúltimo año no estás obligada al entrenamiento militar".

A Blair no le sorprendía que Hartwell se hubiese enterado de su insolación. "Pues, como mi consejero suplente ha estado molestándome, mezcle un poco de pintura en su café y. lo convencí de beberlo. El hombre se molestó tanto que nos hizo correr, a mí y a Joslyn, cinco kilómetros en la cancha. Lo peor fue que nos dejó a cargo del más estricto de los instructores militares, Wesley. Y bueno, ya sabes lo que pasó después: me insolé".

"¿Wesley dices?", dijo Hartwell frunciendo el ceño. "Su fama de tipo duro es conocida, pero todos sus subalternos dicen que es excelente; con razón te dio ese golpe de calor con él como instructor".

"Pues sí, no es de sorprender que haya ocurrido", secundó Blair.

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