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   Capítulo 584 Sintió un calor en su interior

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9431

Actualizado: 2019-11-11 03:11


Sin embargo, ahora que hablaban del tema, Blair se dio cuenta de algo en particular. De repente se dio cuenta de que cada vez que estaba cerca de Wesley, tenía tendencia a herirse o enfermar. En cambio, cuando Wesley no estaba, su salud era excelente. No entendía por qué.

Juntos, se dirigieron hacia la salida del supermercado. Había allí un empleado revisando los recibos de compra antes de dejar que alguien saliera con las bolsas. Wesley tenía las manos ocupadas así que tuvo que pedirle a Blair, "Saca el recibo de mi bolsillo".

"De acuerdo..." Sin pensarlo mucho, Blair se acercó a él y le metió la mano dentro del bolsillo del abrigo. Parecía el lugar más lógico para comenzar a buscar.

Wesley bajó la cabeza para mirarla de reojo. "No, está dentro del bolsillo de mis pantalones".

"Oh". Entonces Blair bajó la mano y la metió en uno de los bolsillos de sus pantalones. Mientras buscaba a tientas el recibo, podía sentir perfectamente su duro músculo a través de la fina tela.

La expresión de ambos cambió imperceptiblemente. "No, este lado no. El otro", dijo Wesley en voz baja, sonando un poco ronco e intentando ignorar la mano que deambulaba suavemente por sus bolsillos.

"Ah, vale... Entendido". '¿Me equivoqué de bolsillo otra vez?', Blair frunció los labios. '¿Qué te pasa, Blair?', se regañó para sus adentros.

Luego fue al otro lado y cuidadosamente metió su mano dentro del bolsillo nuevamente. Sintió un fajo de billetes. Para evitar más problemas, ella los sacó todos de su bolsillo y finalmente vio el recibo metido en aquel rollo hecho a toda prisa.

Ella sacó el largo trozo de papel blanco y volvió a poner el dinero en su bolsillo.

Sin girar la cabeza, caminó directamente hacia el empleado que estaba en la salida. Se sintió avergonzada y no le miró a los ojos. Ella trató de consolarse diciendo que era inevitable y que cualquiera estaría así si tocaran el duro músculo de otra persona.

La lluvia aún no había cesado. Blair tomó el paraguas y trató de sostenerlo para los dos.

Pero Wesley era demasiado alto para que ella alcanzara a cubrirlo. Incluso con el brazo levantado completamente vertical, el paraguas le daba en el pelo.

Wesley pasó todas las bolsas de la compra a su mano derecha y agarró el paraguas con la mano izquierda para los dos.

El peso que sujetaba con su mano derecha hizo que sobresalieran todas las venas azules den su brazo derecho. Al ver eso, Blair no pudo soportarlo más. Alargó la mano hacia la bolsa más ligera que tenía al principio. "Déjame llevar esta. Puedo con ella. Es difícil para ti sostener el paraguas de esta manera", le dijo con voz preocupada.

Sin embargo, en lugar de escucharla, Wesley le devolvió el paraguas y caminó hacia la lluvia de inmediato. "Llévalo tú sola. Es solo una llovizna. No lo necesito. Entra rápidam

hondo para controlar su respiración. Después de sentirse un poco mejor, sacó su teléfono, que seguía vibrando. "Mamá".

"¿Por qué no han regresado todavía? Está lloviendo. ¿Llevaron paraguas?". Cecelia solo se había dado cuenta de que estaba lloviendo cuando salió a colgar algo de ropa en el balcón.

Cerrando los ojos, Wesley se apoyó contra el asiento y le dijo, "Sí, no te preocupes. Volveremos en unos minutos". Mientras hablaba, inhaló la fragancia de Blair flotando en el aire.

"Bueno. Ten cuidado. Trae a Blair antes de irte, que está lloviendo", exigió Cecelia. Ella no sabía que su llamada había interrumpido el momento íntimo y apasionado de su hijo.

"Lo haré".

Después de finalizar la llamada, Wesley encendió el motor y condujo. Ambos guardaron silencio durante el camino. Estaban llenos de deseo y de confusión.

Cuando llegaron al complejo de apartamentos, la lluvia ya había cesado. Como de costumbre, Wesley no dejó que Blair saliera sola y la sacó de su enorme auto. Aún afectado por el beso, no la soltó después dejarla en el suelo. Con los brazos rodeando su cintura, susurró suavemente, "No salgas con Niles. Ustedes dos no están hechos el uno para el otro".

Blair se quedó sin palabras. ¿Cuándo había dicho siquiera que saldría con Niles? ¿Y por qué le importaba a Wesley? Ella lo provocó deliberadamente, "¿Niles y yo no estamos hechos el uno para el otro? Entonces, ¿eso significa que si encuentro a un hombre adecuado, puedo salir con él?"

Wesley le respondió con un beso más profundo y apremiante esta vez. Blair se sintió incómoda, así que siguió retrocediendo. Sin embargo, él no la soltó ni siquiera después de ponerla de espaldas contra la puerta del auto.

Mientras tanto, a cierta distancia de la apasionada pareja, un grupo de hombres se susurraban entre ellos. "¡Guau! ¿Quién dijo que a nuestro jefe le gustan los hombres?".

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