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   Capítulo 603 La echaba de menos

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8823

Actualizado: 2019-11-15 04:33


La foto que Blair envió era un selfie. Estaba sentada en su tocador con un camisón sin tirantes color melocotón. Su cabello oscuro y brillante, que normalmente llevaba recogido, caía suelto sobre sus hombros. El único maquillaje que llevaba era el lápiz de labios que Wesley le compró.

A Wesley le tembló un poco la mano y la imagen ampliada volvió a su tamaño normal.

"Te has quedado muy callado. ¿Está tan mal? No importa. Me desmaquillaré", dijo Blair.

Antes de que ella borrara la foto, Wesley la guardó.

"Solo quería que supieras que no todas las barras de labios son rojas. Esta es color manteca con un toque de marrón. Puedes llamarlo un tono de lápiz de labios Moca".

Sosteniendo su teléfono con la mano izquierda y un cigarrillo entre los dedos de la derecha, Wesley se apoyó contra la pared con los ojos cerrados.

Lo único en lo que podía pensar era en Blair. Ella llenaba su cabeza. Su sonrisa, su voz... La Blair gentil, la Blair traviesa, la Blair distante, la Blair enojada... Todas y cada una de ellas eran adorables.

Su dedo se deslizó por la pantalla de su teléfono. Encontró la imagen y la miró, esta vez durante más tiempo, como hipnotizado.

Se dio cuenta de cuánto la echaba de menos.

El silencio de Wesley era como una bofetada para Blair. Se sintió humillada y

se arrepintió de haberle enviado la foto. Ni siquiera fue lo suficientemente paciente como para ponerse desmaquillador, agarró un pedazo de algodón y comenzó a quitarse el color de los labios. Estaba frustrada y se limpió la cara con enojo.

Luego arrojó el lápiz de labios a un cajón y lo enterró profundamente debajo de todo lo que había allí. Detrás de la loción bronceadora, debajo de la esponja vegetal, allí lo dejó, con todos los otros tonos que rara vez tocaba.

Luego se fue a la cama y dejó encendida la lámpara del escritorio.

Pero el sueño se resistía a visitarla. Dio vueltas y vueltas en la cama preguntándose por qué Wesley nunca respondió.

Cuando sonó su teléfono, se levantó como un resorte y lo tomó por reflejo. Era un mensaje de voz de dos segundos de Wesley.

Hizo click con entusiasmo y se llevó el teléfono a la oreja. "Estás muy guapa", dijo. Respiraba con dificultad, como si estuviera corriendo.

'No solo "guapa", sino "muy guapa"'. Blair pensó que el mundo resplandecía hermoso otra vez.

'Pero, ¿por qué tardó tanto en responder? Y ya lo borré, así que si acaba de ver mi mensaje, no debería haber podido ver la foto'.

Para resolver el rompecabezas, ella preguntó, "¿Quién está guapa?".

"Tú. En tu foto", escribió Wesley.

Entonces sí vio la foto. Blair no sabía qué decir. Ella le

cuando oyó que llamaban a la puerta. "Los invitados están ya en camino, pero mi oficina todavía está sucia. La señora de la limpieza hizo un mal trabajo. Tendrás que limpiarlo de nuevo tú".

'¿Yo? ¿Que limpie yo? ¡Sí, así lo quisieras!'. Blair se negó, "Lo siento, Filberta. No puedo. Los invitados llegarán en menos de veinte minutos. Todavía estoy trabajando en los materiales que habrá que interpretar. ¡Encuentra a otra persona para la limpieza!".

Filberta Wang, que llevaba maquillaje ahumado en los ojos, miró boquiabierta a Blair y le reprendió, "¡Soy tu supervisora! Cuando te pido que limpies, ¡tú limpias! Además, como eres tan brillante, creo que limpiarás mejor".

Blair no se dejó provocar. Ella respondió con una sonrisa, "Sí, eres mi supervisora. Y me pregunto, ¿asumirás la responsabilidad si algo sale mal en la reunión? Después de todo, se supone que debo estar preparando los materiales. Si no me dejas hacerlo, ¿los vas a preparar tú? ¿O puedes decírselo tú al jefe? Vamos, al fin y al cabo yo no soy nadie aquí. No creo que pueda asumir tanta responsabilidad. ¿Puedes hacerlo tú por mí?".

La cara de Filberta Wang estaba oscura como el carbón. "¿Cómo te atreves a enfrentarte a mí así?".

"Solo estoy tratando de hacer mi trabajo. La delegación está a punto de llegar. ¿Necesitas a alguien para limpiar? Pues agarra una escoba. Se me acaba el tiempo. Si me disculpas...". Con eso, Blair salió de la oficina.

Ella decía la verdad. Si se ponía a limpiar la oficina de Filberta Wang, no le quedaría tiempo para prepararse para la reunión. Y si la cagaba, la despedirían. Tal vez ese era el verdadero propósito de su supervisora.

A las 7:30 de la mañana, Blair siguió a Percy Jin hasta la entrada para recibir a los invitados.

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