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   Capítulo 624 Vamos a Valle Feliz

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7637

Actualizado: 2019-11-20 00:12


Wesley asintió y dijo: "Entonces bajaré por una caja".

Aún no tenían dispensador de agua en este nuevo departamento, por lo que habían comprado agua mineral.

Cuando vio que se daba la vuelta para ir a comprarla, Blair entró en pánico. Lo tomó del brazo y le dijo: "No... no...".

Wesley sólo tenía que mirarla para saber qué estaba pasando. Apartó suavemente su mano y entró en la cocina. Había varias botellas de agua de 500 ml junto con una botella de agua de cinco litros que estaban donde generalmente almacenaban el agua mineral embotellada.

Luego abrió el congelador para descubrir que, aparte de la comida, también había varios tipos de bebidas.

Cuando regresó a la sala, Blair ya se había encerrado en su habitación, porque estaba demasiado avergonzada para enfrentarlo. Se quedó mirando un momento la puerta de su habitación, luego sonrió y entró en la suya.

A la mañana siguiente, unos golpes en la puerta la despertaron.

Se giró en la cama con molestia, preguntándose si lo estaba soñando. Luego se cubrió la cabeza con las mantas, decidida a dormir más.

"Blair", llamó Wesley desde afuera de la puerta.

Al escuchar su voz, ella se sentó abruptamente.

"Blair", llamó de nuevo.

Ella saltó de la cama, se puso las pantuflas y caminó rápido para abrir la puerta. Wesley estaba completamente vestido, lucía una camisa gris de manga larga (desabrochada) sobre una camiseta blanca de cuello V y jeans negros.

Era la primera vez que lo veía con algo diferente a su uniforme o a su pijama.

Ella lo miró sorprendida, como si fuera una persona diferente. Incluso su cabello se veía un poco más desordenado de lo habitual.

"Siete de la mañana, hora de levantarte", le recordó.

"Es demasiado temprano". Ella tenía sueño. Además, ni siquiera tenía que ir a trabajar. Necesitaba su sueño de belleza y estaba decidida a conseguirlo. Para eso eran los días libres.

"Valle Feliz", respondió Wesley simplemente.

Cierto, ayer habían hablado de eso. "No iré", le dijo.

"Bien, ¿por qué no?". La mirada feliz en sus ojos se desvaneció.

"Si Megan va, yo me quedo. No quiero hacer el mal tercio". Pensar en Megan le arruinaba el día. Se volteó de mal humor, regresó a su habitación dejando la puerta abierta; volvió a meterse en la cama y se cubrió

criminal y su novia estaban en la rueda de la fortuna. De alguna manera, el tipo lo vio y se asustó. A pesar de estar en el aire, abrió la puerta e intentó correr.

El tipo era un delincuente. Wesley había pasado meses buscándolo. No lo dejaría escapar. Entonces se subió a la rueda de la fortuna sin pensarlo dos veces.

La multitud lo vio y comenzó a gritar de terror. El personal detuvo la rueda de la fortuna, y Wesley comenzó a perseguirlo, saltando de carrito en carrito, 30 pisos más arriba.

El tipo se volteó para patear a Wesley varias veces. En una de esas, el soldado esquivó a la derecha y casi se cae del carrito.

Afortunadamente, se agarró de ahí a tiempo y volvió a subir.

Media hora después, Wesley y sus compañeros de trabajo atraparon al tipo en el carrito del juego. Con eso, se ganó una mención de mérito y una medalla.

La historia de Wesley había sido breve. Su tono era tranquilo. Pero Blair estaba emocionada. Ella sabía lo peligroso que había sido para él.

Ella jamás habría podido ir tan lejos, menos escalar y aguantar la persecución.

"Entonces, ¿fue la única vez que fuiste?", ella preguntó casualmente.

"No".

"¿La otra ocasión fue por diversión?". Su mente se había quedado en la historia que él acababa de contarle.

Wesley decidió decirle la verdad. "Traje a Megan y a sus compañeras de clase una vez. Pero no entré. Cuando entraron, me fui".

"Oh. ¿Espera, qué? ¿Megan?". Finalmente se dio cuenta de lo que estaba diciendo. "¿La cuidarás el resto de tu vida?".

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