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   Capítulo 632 Soy un hombre

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 10696

Actualizado: 2019-11-22 00:02


Blair ya se había tomado al menos cinco copas de vino tinto. No quería más, ni tampoco podía aguantar más, así que cubrió el vaso con la mano para evitar que Orión lo llenara de nuevo.

Y además, había otra cosa que le preocupaba. "Tú también bebiste bastante. ¿Cómo me vas a llevar a casa ahora? No te molestes. Tomaré un taxi y ya está". No le gustaba molestar a la gente. Aunque sería más exacto decir que le disgustaba tener que devolver los favores.

"No, no es gran cosa. Tengo mi chofer y él nos llevará a casa". Orión insistió en ayudarla. Pero en realidad, no quería que ella se fuera tan pronto.

Blair siguió tratando de despedirse. "No, no. Tengo que volver a casa antes de la medianoche. Tú tienes mucho trabajo mañana y, además, seremos colegas al día siguiente. Habrá muchas oportunidades para que hablemos, ¿verdad?".

Orión suspiró y finalmente cedió y dejó la botella de vino. "Está bien. Pero insisto en ir contigo. Mi chófer y yo te llevaremos a casa primero".

Blair se despidió de los otros chicos y se fue con Orión. Ella no estaba tan borracha y no quería que él la llevara, pero no había manera de convencerlo de lo contrario. Pero el problema surgió tan pronto como salió del pub, cuando una repentina ráfaga de viento frío la hizo temblar y de repente, se sintió un poco mareada.

Parecía que el vino tinto tenía efecto retardado en ella. Volvieron dentro y allí no se sentía borracha en absoluto y se bebió fácilmente unos vasos más. Pero ahora, el alcohol comenzaba a apoderarse de ella. Empezó a dar traspiés y

al ver su cara roja, Orión la abrazó para sostenerla y le preguntó preocupado, "¿Estás bien, Blair?".

Ella agitó su mano hacia él alegremente. "Sí, sí, estoy bien. Pero parece que ahora de verdad necesito irme a casa".

Orión llamó a su conductor para que trajera el auto mientras esperaban frente al pub. Antes de que el conductor pudiera llegar al estacionamiento, una persona alta salió de un automóvil cercano y se dirigió hacia ellos. En un instante, su enorme mano ya estaba agarrando por la muñeca a Blair. "Yo te llevaré a casa", le dijo a Blair.

Mirando al hombre alto y fuerte que tenían delante, Orión preguntó con una mirada perpleja en su rostro, "¿Y quién eres tú? ¿De qué la conoces?".

Blair levantó los ojos y los entrecerró. Estaba empezando a ver un poco borroso. "¿Wesley? ¿Viniste hasta aquí?". Mientras decía eso en un tono de agradable sorpresa, su cuerpo se inclinó hacia el hombre y se apoyó completamente en él.

Un fuerte olor a vino tinto llenó su nariz y su rostro se oscureció. Sin dudarlo, levantó a la mujer en sus brazos. Ella no estaba en condiciones de caminar.

Orión lo detuvo apresuradamente para impedirle que se fuera. "Eh, eh. ¡Espera un momento! ¡Ponla en el suelo! ¿Se puede saber quién eres tú y por qué te llevas a Blair? ¿Acaso la conoces?".

Wesley lanzó una mirada fría a aquel extranjero rubio y le dijo en un inglés impecable, "La conozco. ¡Eso es suficiente! ¿Cuál es el problema?".

Blair sacudió la cabeza para intentar espabilarse un poco. Cada vez se le hacía más difícil hablar. "Orión, él es mi amigo. No te preocupes, me iré con él. Tú vuelve con tus amigos...", le explicó Bla

uy difícil tratar con ella cuando estaba borracha. Él sacó su teléfono, pensando en llamar a Hartwell y pedirle a Joslyn que viniera.

Blair se puso de pie como un rayo, corrió hacia él más rápido de lo que la había visto moverse nunca y le arrebató el teléfono. "¿Vas a llamar a Megan?". Ella se enfrentó a él como una esposa que se hubiera enterado de que su esposo tenía una aventura. "¿Quieres pedirle que te haga compañía esta noche? Wesley, sé que no te gusto. Pero no deberías herirme así".

"¿Yo, herirte yo?". Wesley suspiró profundamente.

"Ibas a llamar a Megan, pedirle que viniera y hacer que yo estuviera de sujetavelas. ¿Crees que eso no es hacerme daño? Si te atreves a hacer eso esta noche... Yo... Saltaré desde aquí", dijo Blair señalando hacia la ventana. Ella lo estaba amenazando descaradamente, a pesar de que la ventana tenía rejas. De todos modos, se permitió ser irrazonable en tales circunstancias.

Wesley se arrepintió de haberle pedido a sus hombres que rastrearan el GPS de Blair antes. Las cosas habrían sido mucho más fáciles si no lo hubiera hecho. Pero no tenía sentido llorar por la leche derramada. Y aun así, ¿por qué fue a buscarla al pub?

Si no hubiera ido allí, Blair estaría torturando a aquel extranjero ahora, en lugar de a él.

Ella estaría abrazando a ese tipo y compartiendo una cama con él... Cuando se imaginó aquella escena no le gustó nada lo que sintió. Maldición, ¿qué quería él?

Al final, caminó en silencio hacia el baño para lavarse la cara. Parecía la opción más fácil.

Aprovechando esta oportunidad, Blair se acostó en la cama con su teléfono en las manos. Ella quería espiarlo. Su teléfono estaba desbloqueado. Ella deslizó sus dedos en la pantalla y abrió su WeChat.

Sin embargo, lo que le llamó la atención fue el chat que estaba en primera posición. La última persona a la que le había enviado un mensaje de texto fue Megan.

Ahora estaba borracha... pero solo un poquito. Se sentía un poco mareada y, en cualquier caso, ella era la jefa esta noche. Ignorando todo tipo de modales y cortesía, tecló en el nombre que odiaba y se desplazó por el chat.

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